Humor

El Amarillo
El Amarillo

Peligrosos motines

Peligrosos motines

La chispa la encendió un sindicato policial, que prohibió la entrada de visitas en un centro de reclusión. Esto provocó una reacción violenta y descontrolada en el ministerio del Interior, y el propio ministro José Bonomi decidió tomar represalias, y en una suerte de vendetta, acusó a los gremios policiales de causar disturbios.

A partir de ahí, el caos y el descontrol se adueñaron de las instalaciones del Ministerio del Interior. En una primera instancia, los jerarcas de la cartera decidieron prohibir las visitas en los penales, tal como lo había hecho antes la gremial de policías, pero por un período de tiempo mayor. Las autoridades ven allí un claro caso de demostración de fuerzas, en donde ambos bandos quisieron medir cuál era capaz de suspender las visitas durante más tiempo.

La situación se agravó aún más cuando ingresaron nuevos actores en la brutal refriega, fundamentalmente pertenecientes al Poder Judicial, con el que el ministro del Interior había tenido varios roces. En esta oportunidad, Bonomi lanzó sus “dardos” (armas de fabricación casera utilizadas por políticos y personajes públicos) contra la jueza Graciela Merialdo, y, en forma sorpresiva, la acusó de entorpecer el accionar policial. Esto provocó una nueva escalada de violencia, y Merialdo arrojó a su vez varios “dardos” contra su agresor.

Pero lo que terminó de descontrolar la situación fue la intervención de la principal banda rival del gobierno, que desde el Parlamento se amotinó contra Bonomi, y, en un ajuste de cuentas -extremadamente comunes en el sistema-, decidió tenderle una emboscada, a la que Bonomi deberá concurrir en los próximos días. Teniendo en cuenta los antecedentes de este tipo de refriegas, se espera que Bonomi acuda acompañado de un gran número de integrantes de su banda, por lo que se teme que el enfrentamiento sea extremadamente salvaje.