El 13 de octubre de 2011, el ex presidente Tabaré Vázquez anunció que abandonaba la actividad política pública, luego de la difusión de una charla que brindó en el Colegio Monte VI en la que dio a conocer que durante su mandato manejó la hipótesis de un conflicto militar con Argentina por la instalación de la planta que por entonces todavía se llamaba Botnia, hoy UPM. Explicó en un comunicado que se retiraba debido a “las repercusiones” de sus declaraciones y agregó que a pesar “de haber hecho un relato de lo realmente acontecido”, éstas “fueron inoportunas” porque podían “dañar” las relaciones entre Uruguay y Argentina, así como al “proyecto político de la izquierda uruguaya” y a la propia coalición de izquierda.

En 2009, su enorme popularidad había generado la creación de un movimiento en apoyo a su reelección, algo que habría requerido la aprobación de una reforma constitucional. Pero esta iniciativa no prosperó, y el FA apostó a la capacidad de otros líderes, como José Mujica y Danilo Astori, y a capitalizar electoralmente la aceptación del primer presidente de izquierda, pero sin él. La apuesta fue exitosa. El FA consiguió cinco años más de gobierno y se quedó con una carta en la manga: la posibilidad de volver a presentar a Vázquez como opción en 2014. Pero el acontecimiento inesperado de su retiro provocó incertidumbres dentro del partido y todo tipo de especulaciones acerca del futuro de Vázquez y de quiénes podían llegar a ocupar su lugar.

Pocos meses después del anuncio, mientras en los pasillos y mesas de boliche se arriesgaban nombres, el FA comenzó a darle a Vázquez señales de que lo necesitaba. El 27 de mayo de 2012, la entonces senadora Mónica Xavier (Partido Socialista, PS) era electa presidenta del FA, en la primera elección de ese cargo a padrón abierto. Impulsada por su sector y por el Frente Liber Seregni (FLS), le ganó a Ernesto Agazzi (Movimiento de Participación Popular, MPP), Juan Castillo (Partido Comunista del Uruguay, PCU) y Enrique Rubio (Vertiente Artiguista, VA). Tres días antes, los cuatro postulantes habían sido recibidos por Vázquez en su casa del Prado. Al salir de la reunión los periodistas le preguntaron a este último si estaba preparando su retorno a la política activa, a lo que respondió: “Permanentemente, sería muy malo de mi parte decir que no lo pienso. Lo pienso y lo repienso. Me preocupa y no tengo una definición”. Agregó que en el FA “absolutamente nadie se puede proclamar por sí mismo como candidato. Al candidato del FA lo eligen los frenteamplistas”, y reiteró que su eventual participación dependía “de la biología y de las circunstancias”. Una y otra vez, en cada una de sus apariciones públicas, los periodistas le preguntaron lo mismo.

Chocolate por la noticia

El 7 de agosto de 2013, el secretario general del PS, Yerú Pardiñas, el senador del Nuevo Espacio (NE) Rafael Michelini, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado (Asamblea Uruguay, AU), el intendente de Maldonado, Óscar de los Santos (Alianza Progresista, AP), la senadora Lucía Topolansky (MPP), los diputados Ivonne Passada y Aníbal Pereira (ambos del MPP) y Julio Bango (PS) concurrieron a la casa de Vázquez; al salir informaron que éste había aceptado volver a ser candidato por el FA.

No es lo mismo pero es igual

Si Vázquez resulta electo presidente nuevamente, la seguidilla de gobiernos de izquierda en Uruguay se parecerá más a los procesos que se vienen dando en otros países de América Latina, en donde los partidos se mantienen gracias a la reelección de sus líderes. Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva, Cristina Fernández y Michelle Bachelet han repetido como presidentes. Sin embargo, para el académico uruguayo Fernando Rosenblatt, de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales de Chile, la eventual reelección de Vázquez no sería lo mismo que otras “reelecciones inmediatas” porque hubo “un período de gobierno en el medio”. Para Rosenblatt, en Uruguay “hay un diseño institucional que hace que el fenómeno sea distinto. Hay democracias con muchos problemas y con diseños institucionales que permiten la reelección desde antes de que llegaran estos líderes, y otras con líderes que hicieron diseños institucionales a su medida. No es el caso de Vázquez, que está utilizando un mecanismo institucional propio del país que está desde hace años, y eso es propio de una democracia madura y estable como la de Uruguay”. En cuanto a la renovación de los liderazgos, opinó que el FA tiene “un desafío importante que se ilustra en el candidato pero que va más allá, porque alcanza todos los niveles”. “Constanza Moreira, por su edad, no se podría considerar una renovación. El desafío está en la promoción de nuevos liderazgos relevantes jóvenes. Ser joven no es un mérito en sí mismo, pero renovar en edad es al menos un indicador”, añadió. Una de las explicaciones es que “hay una carga importante que ejerce una sombra sobre los jóvenes”, que es el peso que tienen algunos líderes que son como “monstruos de la historia”. “Hay jóvenes que se preguntan “cómo compito con un Mujica, con toda su historia, o con un Vázquez, el primer intendente y presidente de izquierda”, ilustró.

El senador colorado Pedro Bordaberry (Vamos Uruguay) opinó en ese momento que el anuncio no representaba “ninguna novedad”, ya que “todo el Uruguay sabe que Vázquez es el candidato del FA hace tiempo”. Mujica celebró la noticia y el senador blanco Jorge Larrañaga (Alianza Nacional, AN) dijo que por eso había dejado “de ser el presidente de todos los uruguayos”.

El sociólogo Agustín Canzani, director de la Fundación Liber Seregni del FA, explicó a la diaria que para un político de un partido tradicional resultaba “impensable que una persona como Vázquez no fuera candidato” porque “el potencial de competitividad de una persona que se puede candidatear es determinante”. En el FA “eso importa y quizá importa cada vez más, pero también importan otras cosas”, agregó, por lo que las incertidumbres y especulaciones que hubo en la interna de la coalición “son explicables” y es probable que Vázquez “haya dudado muchas veces de aceptar la candidatura”.

Para Canzani, “en los últimos 20 años el liderazgo de Vázquez en el FA fue muy importante” y eso se explica entre otras cosas porque fue “el primer intendente y el primer presidente de izquierda”. Explicó que Vázquez ha sido candidato único, como en las internas de 2004, pero también se enfrentó a un competidor, como lo fue Danilo Astori en 1999. En este ciclo deberá competir con una mujer, la senadora del Espacio 609 Constanza Moreira. “Esto muestra que el proceso de candidaturas por consenso en el FA tiene dificultades y es probable que sean más la excepción que la regla”, opinó. Analizó que la diferencia más importante entre este proceso electoral y los anteriores es que la candidatura alternativa a Vázquez, la de Moreira, “no está apoyada por sectores políticos importantes” del FA.

Sobre mediados de año y antes de que Vázquez aceptara volver al ruedo, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y la Agrupación Arerunguá de Salto habían decidido que iban a impulsar otra opción a la del ex presidente. Por otra parte, un movimiento denominado Frenteamplistas por un Debate Programático (FDP), que surgió en algunos comités de base de Ciudad de la Costa con la intención de discutir el programa de la coalición, comenzó a manejar la competencia de Moreira, incluso sin que la senadora lo hubiera aceptado. En ese contexto aparecieron las primeras pintadas que decían “Constanza 2014” o “Constanza no está sola”.

A principios de setiembre la Juventud del PVP propuso al Comité Central de esa organización una moción para promover la precandidatura de Moreira. El órgano de dirección la aprobó y poco días después, ya con el visto bueno de la implicada, el PVP la proclamó públicamente. Posteriormente Moreira recibió el apoyo del grupo Ir, de Alejandro Zabala y de Macarena Gelman, del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y del grupo Magnolia (lista 1642). También se fueron sumando varias personalidades independientes del FA, como el escritor Eduardo Galeano, el músico Daniel Viglietti, la cantante Samantha Navarro, el ex diputado del PS Guillermo Chifflet, el senador del Espacio 609 Alberto Couriel, la ex diputada de la VA Margarita Percovich, los economistas Jorge Notaro y Carlos Viera (ex integrantes de la Comisión Nacional de Programa del FA), la ex subsecretaria de Relaciones Exteriores Belela Herrera, el profesor Roque Faraone y la directora de Mujer y Salud en Uruguay, Lilián Abracinskas. En la interna de otros sectores se llegó a plantear la posibilidad de apoyarla, como en el PCU, que finalmente dio su respaldo a Vázquez por mayoría. La Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L) también se decidió por el ex presidente y luego de la definición se produjo la salida del grupo de la activista de Ovejas Negras Valeria Rubino, que de inmediato hizo público su apoyo a Moreira. Por su parte, Vázquez consiguió el respaldo de los grupos más importantes del FA, como el FLS, el Frente Unido (VA y 5005), PS, MPP, PCU y CAP-L. El 24 de noviembre el VI Congreso Extraordinario del FA, denominado Hugo Cores, proclamó las dos candidaturas, pero también decidió ponerlas a votación en forma contrapuesta. De los 1.219 congresistas presentes, 820 (67%) votaron a Vázquez, 287 (23%) a Moreira y 112 se abstuvieron.

Para Canzani las elecciones internas de junio no son tan importantes para el FA como para los partidos tradicionales. De hecho, en 2004, el PN obtuvo una votación mayor que el FA, teniendo en cuenta que no se trata de una instancia obligatoria para la ciudadanía. El sociólogo arriesga que un escenario similar se configuraría el año que viene. “Los partidos tradicionales definen en las internas buena parte de su liderazgo hacia el futuro, no sólo a nivel de la candidatura presidencial sino a nivel de las listas departamentales. En el FA, en el mejor de los casos, se define la candidatura presidencial”, resumió. Históricamente las internas “han sobredimensionado a los partidos tradicionales” en términos porcentuales, añadió, lo que explica también por qué éstos ya comenzaron sus campañas, mientras que el FA aún no lo ha hecho.

Sin embargo, el primer partido en definir su fórmula fue UP, que se presentará bajo el lema Asamblea Popular (AP). El 21 de abril de 2013 la alianza de izquierda no frenteamplista presentó al historiador Gonzalo Abella como candidato a presidente y al dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Taxi Gustavo López como vicepresidente. Abella dijo ese día que para UP ya había arrancado la campaña porque “a los pobres nos cuesta más tiempo, entonces tenemos que salir ahora y marcar una presencia en todo el país”. AP está conformada por el Movimiento 26 de Marzo, el Partido Comunista Revolucionario, el Partido Humanista, el Movimiento de Defensa de los Jubilados y el Movimiento Avanzar. En 2012 se formó UP con la suma de “otros grupos de izquierda tradicional, que vienen del ambientalismo, de la resistencia contra Aratirí, de gente con raigambre saravista y del mundo cristiano y de la Teología de la Liberación”, según expresó Abella.

Temporada de pases

Por su parte en el PN estaba claro que Larrañaga iba a ser de nuevo el elegido de su sector Alianza Nacional (AN), pero restaba saber quién sería el competidor por el Herrerismo. “Sin ningún dejo de tristeza, ponemos punto final a un camino muy lindo”, expresó Luis Alberto Lacalle en julio de 2012 durante el congreso de Unidad Nacional (Una), cuando transmitió que en 2014 no sería de la partida. “Yo no voy a ser candidato y eso está instalado. Voy a estar trabajando siempre, pero es hora de nuevos conductores”, agregó. Esta decisión dejó la puerta abierta para que varios pretendientes hicieran conocer sus intenciones de sucederlo. La lista 71 propuso inmediatamente al presidente del Directorio del PN, el senador Luis Alberto Heber, y a la diputada Analía Pineyrúa, pero también comenzaron a danzar los nombres del diputado José Carlos Cardozo (Más País), Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista, CW) y obviamente del líder de Aire Fresco e hijo del ex presidente, Luis Lacalle Pou. Una decidió que la resolución se tomaría en febrero de este año en su congreso, pero a mediados de enero, Gallinal abandonó el sector y Piñeyrúa y Cardozo descartaron sus postulaciones. En febrero se bajó Heber y entonces Lacalle Pou quedó con el camino despejado para ser el candidato herrerista. El 4 de mayo, durante el congreso nacional de Una realizado en el parque de CAMBADU, la mayoría votó a favor de Lacalle Pou. Heber se refirió a él como un dirigente “leal, franco y capaz”. En su apoyo se formó Todos Hacia Adelante, alianza entre la lista 71 del Herrerismo, Aire Fresco, Más País, Soplan Vientos Nuevos y Espacio 40, del diputado Javier García, que pertenecía a AN. De esta manera reunió el apoyo de los senadores Heber, Lacalle, Gustavo Penadés y Juan Chiruchi y de los intendentes Armando Castaingdebat (Flores), Benjamín Irazabal (Durazno), Carlos Enciso (Florida) y José Luis Falero (San José). En el camino Una se fue desmembrando: la diputada Verónica Alonso dejó el sector en enero, y Piñeyrúa y Gallinal después de la elección de Lacalle Pou como candidato. Los tres se sumaron a las filas de Larrañaga.

El ex intendente de Paysandú compitió dos veces con Lacalle Herrrera por la candidatura presidencial del PN. En 2004 ganó por amplio margen y en 2009 perdió pero por una diferencia menor y terminó siendo su compañero de fórmula. Esta vez debe enfrentar al hijo de su tradicional rival y por ahora encabeza las encuestas de la interna. Larrañaga cuenta con el el respaldo de los senadores Eber da Rosa y Carlos Moreira (ambos de AN), a los que se sumó Gallinal (CW). Además de Piñeyrúa y Alonso, el diputado Pablo Abdala (Corriente de Acción Renovadora) también está entre los suyos, al igual que ocho de los actuales 12 intendentes blancos. Por su parte el senador Sergio Abreu, electo por AN, dejó el grupo, se proclamó precandidato a la presidencia y en junio lanzó la agrupación Dignidad Nacional con la histórica lista 903.

Pero el primero dentro del PN fue el senador Jorge Saravia, tras su alejamiento del FA. En setiembre de 2011 y poco después de reincorporarse al nacionalismo con el grupo Concertación Republicana Nacional (CRN), lanzó su candidatura en la ciudad de Las Piedras y cosechó el apoyo del ex senador Julio Lara y la ex diputada Beatriz Argimón. Tres meses después Lara fue expulsado del grupo tras cuestionar a Saravia por haber votado a favor de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Tanto Lara como Argimón se aliaron con Lacalle Pou. Finalmente en el PN se presentaron dos precandidatos más: Alfredo Oliú, con la agrupación Vos más Voz y la lista 767, y Álvaro Germano, con Propuesta y Acción Nacional y la lista 244.

La llave

En las internas de 2009 dentro del PC compitieron seis dirigentes: Bordaberry, que ganó con 72,2% de los votos; José Amorín Batlle (Propuesta Batllista, Proba) que consiguió 14,79%; Luis Hierro López (Foro Batllista) con 12,05%; Daniel Lamas (sublema Renovación Colorada) con 0,87%; Pedro José Echegaray (sublema Marcando El Rumbo) con 0,05%; y Eisenhower Cardoso con 0,04%. Para 2014 repetirán Bordaberry y Amorín Batlle, que ahora representa al grupo Batllistas de Ley, integrado por Proba y Uruguay es Posible, y se sumó recientemente como precandidato el ex senador de Corriente Batllista Independiente Manuel Flores Silva, que creó el grupo Ala Batllista. Amorín cuenta con el apoyo del senador Tabaré Viera y de los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, el ex vicepresidente Hierro López, los ex ministros Guillermo Stirling y Didier Opertti y el Intendente de Rivera, Marne Osorio. Por su parte, el 17 de noviembre el PI proclamó candidato nuevamente a Mieres, quien expresó en su discurso: “La lucha empieza ahora y termina a fines de octubre de 2014, cuando el PI, crecido, con una bancada parlamentaria numerosa, tenga la llave de las decisiones de este país”.