Bernie Sanders, senador independiente de Vermont y aspirante a la candidatura presidencial demócrata, durante una conferencia de prensa en el Capitolio de Washington, Estados Unidos. Foto: Shawn Thew, Efe

Cambios internos

La competencia entre los candidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos está cada vez más reñida.

Si hace unas semanas la ex secretaria de Estado Hillary Clinton encabezaba con comodidad las encuestas entre los precandidatos del Partido Demócrata para las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, su victoria ya no parece tan fácil. Los últimos datos muestran que el apoyo a su candidatura cayó y, al mismo tiempo, sus rivales comenzaron a ganar terreno.

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Según un sondeo de la encuestadora Field Poll publicado el miércoles, el respaldo a Clinton sufrió una fuerte caída de cara a las elecciones primarias en California, que pasó de 66% a 47% en cinco meses. En el mismo período, su principal contrincante, el senador Bernie Sanders, incrementó el apoyo de los votantes de 9% a 35%. La candidatura de Hillary Clinton se vio afectada, en los últimos ...
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Según un sondeo de la encuestadora Field Poll publicado el miércoles, el respaldo a Clinton sufrió una fuerte caída de cara a las elecciones primarias en California, que pasó de 66% a 47% en cinco meses. En el mismo período, su principal contrincante, el senador Bernie Sanders, incrementó el apoyo de los votantes de 9% a 35%.

La candidatura de Hillary Clinton se vio afectada, en los últimos meses, por un escándalo que puso en tela de juicio su responsabilidad como ex secretaria de Estado. La controversia comenzó en marzo de este año cuando, un mes antes de que la ex primera dama lanzara su candidatura presidencial, los medios revelaron que había utilizado su cuenta de correo electrónico personal para asuntos de interés nacional, que requerían mayores medidas de seguridad, mientras estaba a la cabeza de la diplomacia estadounidense. Apenas se conoció el caso, la oposición republicana exigió que se hicieran públicas las comunicaciones que Clinton mantuvo desde su cuenta privada, para evaluar si podrían afectar la seguridad del país.

En respuesta a los reclamos de los republicanos y a los de la propia Clinton, que insistió en que publicaran esto para despejar dudas, desde mayo hasta setiembre se difundieron más de 10.000 páginas con correos, en los que se destacan mensajes relativos al atentado contra el Consulado de Estados Unidos en Libia en 2012, uno enviado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y una serie de correos intercambiados con quien entonces lideraba el Comando Central de Estados Unidos, el general David Petraeus.

Hillary Clinton lamentó públicamente y en reiteradas ocasiones lo sucedido, e incluso admitió, el 27 de setiembre, que su carrera electoral se vio perjudicada por la “filtración” de esta polémica.

Según dijo a la agencia de noticias Reuters Marcos DiCamillo, director de la encuestadora Field Poll, la caída de la candidata “tiene que ver principalmente con el hecho de que en los últimos meses casi todas las noticias que han oído los votantes sobre Hillary Clinton son de este escándalo de los correos electrónicos, y no de sus posiciones políticas”.

Incluso, en un intento por mejorar su imagen pública, Clinton apareció el primer sábado de octubre en el programa de comedia estadounidense Saturday Night Live, de la cadena NBC, donde habló de su “tardío” apoyo al matrimonio homosexual, se rio de ella misma, cantó y hasta metió algún bocado contra el candidato republicano Donald Trump.

En la misma pantalla

Anoche, en la madrugada de Uruguay, comenzaría el primer debate entre los precandidatos demócratas. Estaba previsto que el debate se realizara en Las Vegas, durara dos horas y media y fuera transmitido por la cadena CNN. Aunque son cinco los candidatos, era de esperar que el foco de atención estuviera en los dos que lideran las encuestas: Hillary Clinton y Bernie Sanders. Se esperaba que los puntos más polémicos de la noche giraran en torno a las posiciones sobre la intervención estadounidense en el conflicto sirio, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica -al que Clinton no se oponía cuando era secretaria de Estado, pero cuya opinión cambió la semana pasada- y el control sobre Wall Street que propone Sanders.

Pero mientras Clinton cayó en las últimas encuestas, Bernie Sanders escaló. El senador de Vermont, autodenominado socialista, es el independiente que lleva más años en el Congreso estadounidense. Se presentó a las elecciones como demócrata por la afinidad de sus posturas con las de este partido. De mayo a octubre, Sanders -que en su discurso se posiciona más a la izquierda que el resto de los candidatos- multiplicó el número de votantes que lo apoyan casi por cuatro. Su campaña está centrada en temas como la distribución desigual de la riqueza -en abril dijo a The Guardian que el aumento de la riqueza “está llegando a niveles obscenos”, mientras que “la persona promedio está trabajando más horas por salarios más bajos”-, el acceso universal al sistema de salud, los derechos de paternidad y maternidad, el cambio climático y la defensa de los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.

De acuerdo con la encuesta de Field Poll, los votantes demócratas que más probabilidades tienen de respaldar a Sanders son “los liberales, los votantes menores de 40 años o que nunca se han casado, y los blancos no hispanos”. Entre los posibles votantes de Clinton se encuentran “los latinos y los votantes demócratas que no se identifican con el liberalismo político”.

El candidato que todavía no es

Un dato interesante que arrojó la última encuesta tiene que ver con el actual vicepresidente estadounidense, Joe Biden. Si bien no se ha declarado candidato para las elecciones de 2016, 63% de los votantes considera que su postulación sería buena para el Partido Demócrata. Sin embargo, sólo 15% de los simpatizantes aseguró que, de darse la situación, votaría por él. Estos datos reveladores surgen cuando crecen los rumores de una posible entrada en la carrera electoral por parte de Biden, y el mismo día en que se divulgó un video de anuncio de campaña por parte del movimiento Draft Biden, que pide al vicepresidente que presente su candidatura por ser “ejemplo de superación y fortaleza”.

Es que su historia está marcada por la pérdida. En diciembre de 1972, cuando Biden recién comenzaba su carrera como senador por el estado de Delaware, un accidente de tránsito terminó con la vida de su primera mujer y de su hija, además de herir seriamente a sus otros dos hijos. En mayo de este año, su hijo mayor, y quien más lo animaba a competir para la presidencia, falleció a los 46 años a raíz de un tumor cerebral.

Hace varios meses, Draft Biden comenzó a reunir el apoyo de donantes del Partido Demócrata, con el objetivo de recaudar fondos y empujar a Biden hacia la competencia por la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de 2016. Biden ya se presentó en dos ocasiones para la nominación presidencial, en 1988 y en 2008, pero no tuvo éxito.

Los demás

La lista de candidatos demócratas cierra con Jim Webb, Martin O'Malley y Lincoln Chaffee. De ellos, Webb, ex senador por el estado de Virginia, y O'Malley, ex gobernador de Maryland, comparten posición con 1% en las últimas encuestas, mientras que Chaffee, ex gobernador de Rhode Island, tiene un apoyo menor a 1%.

Jim Webb, con 69 años, es el mayor de los tres. Además de político, es escritor de artículos y libros de ficción acerca de temas como la Guerra de Vietnam -en la que participó- y la Guerra del Golfo. Martin O'Malley, por su parte, siempre se dedicó a la política: comenzó como alcalde de Baltimore y fue gobernador de Maryland hasta enero, cuando decidió presentarse como candidato demócrata para la presidencia. Finalmente, Lincoln Chaffee fue gobernador de Rhode Island desde 2011 hasta enero de este año, cuando decidió entrar en la carrera electoral.

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