(1) El tema de la educación y sus resultado están muy presente en la opinión pública, es un motivo de debate entre distintos actores, sobre el cual todos parecen tener algo que decir. La pregunta que correspondería plantearse es si el lugar que ocupa el tema en los medios y la forma en que se presenta contribuye a un análisis informado de la población. Mayoritariamente, la prensa escrita o televisiva hace foco en emergentes más o menos preocupantes y llamativos, descontextualizados y sin puntos de referencia, para poder evaluar su real dimensión. Otro aspecto del debate tiene que ver con los análisis académicos de distintos especialistas. Estos en muchos casos aportan a bucear en las causas de los problemas que emergen, pero lo hacen desde un cierto desconocimiento de lo que se está haciendo, con propuestas generales que pueden implicar marcos teóricos a ser considerados, pero sin un aterrizaje para atender las carencias que denuncian. En algunas ocasiones, los actores del sistema educativo respondemos a estos planteos magnificando los logros obtenidos, difíciles de visualizar todavía, pero que suponen grandes esfuerzos.

En lo personal, no creo que esta forma de debatir aporte demasiado y que los medios, la academia y los actores del sistema educativo deberíamos hacer un esfuerzo por centrarnos en un intercambio que soslaye las falsas oposiciones, los tremendismos y los exitismos, tratando de complementar los análisis y las visiones, a partir de una divulgación lo más veraz posible de la información.

No se deja de percibir distintos intereses en juego, así como cuestiones relacionadas con el poder y los corporativismos, pero la situación de la educación obligatoria en Uruguay relativiza el cumplimiento del derecho a la educación en proporciones que no se relacionan con los indicadores de logros que el país muestra en otros ámbitos de las políticas públicas.

Tal vez sea muy utópico pretender que se perciba la importancia que tiene una transformación de la educación en clave de inclusión, para el desarrollo sustentable de Uruguay, la formación de la ciudadanía y la integración social. También para el logro de mayores niveles de equidad en cuanto al cumplimiento real del derecho a la educación para todos y todas.

Desde la conducción del sistema educativo público se hacen esfuerzos en ese sentido, procurando llevar a la práctica una política desde una mirada sistémica y que promueva la articulación de todos los niveles. Existe la convicción de marchar en ese sentido; lo difícil es que esta impacte en las líneas de acción y en las prácticas.

La educación obligatoria en la actualidad

Entre las muchas discusiones que pueden percibirse, está el debate sobre si la educación está o no en crisis, sin que se defina qué entendemos por crisis, lo que inhabilita la posibilidad de encontrar puntos de encuentro, o por lo menos establecer claramente los argumentos de una y otra parte. Se procurará no etiquetar el aporte que se pretende, con una denominación que cierre los posibles intercambios.

No pueden desconocerse los preocupantes índices de desvinculación que se manifiestan en ambos ciclos de la educación media desde hace más de 20 años y cuyo comienzo coincidió con la explosión matricular de ese nivel a comienzo de la década de 1980. Sin dejar de percibir que es un problema multicausal, hay que admitir también la existencia de factores intrínsecos al sistema educativo, vinculados a este.

Desde las autoridades del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública y desde los distintos consejos desconcentrados se están haciendo importantes esfuerzos por superar esos indicadores porfiados de desvinculación, por ejemplo a través de la línea y las acciones relacionadas con trayectorias estudiantiles protegidas. Estas están logrando la disminución paulatina de esos porcentajes, sin que se pueda afirmar todavía que hay una clara reversión de esa tendencia.

A continuación, se analizarán primero los factores que se asocian con la desvinculación, para luego centrarnos en lo que se está haciendo desde el sistema educativo.

La desvinculación en la enseñanza media: un indicador que interpela a todo el sistema

De Armas y Retamoso (2) hacen un análisis de los índices de desvinculación por más de 20 años, y lo consideran un síntoma de un problema de inadecuación entre el modelo educativo, que tiene dificultades para responder a la masificación de la matrícula, con el cambio de composición social que eso supone. Se comparte la idea de que el modelo educativo vigente no se adecua a esa nueva composición ni a estos tiempos de aumento exponencial del conocimiento, revolución tecnológica, y globalización económica y cultural, con todas las implicancias políticas y sociales que esas transformaciones suponen.

La idea de enseñar a muchos de la misma forma y en los mismos tiempos pierde totalmente vigencia cuando se cobra cada vez más conciencia de la diversidad de formas de relacionarse con el conocimiento y la multiplicidad cultural que supone la universalización de la educación media.

La posible desactualización de la educación para afrontar esos desafíos no es un fenómeno que se dé sólo en Uruguay. Ha afectado o afecta, en mayor o menor medida, a los sistemas educativos obligatorios del mundo y a aquellos países que logran mayores éxitos educativos desde el punto de vista de la retención y la calidad de los aprendizajes, se han replanteado el modelo educativo, en cuanto a la forma de aprender y de enseñar, así como de evaluar. También han apostado fuertemente a la profesionalización de sus educadores.

En el caso de Uruguay, la desvinculación se da en los dos tramos de la educación media, pero esos resultados no se originan sólo en ese nivel, y continuar en un proceso de superación de estos requiere un encare sistémico y articulado, en el que se está trabajando.

Una investigación dada a conocer en 2016 y realizada en el marco de Instituto Nacional de Evaluación Educativa por los sociólogos Santiago Cardozo y Tabaré Fernández demuestra que el rezago en primaria es un predictor de rezago en educación media, y este último una causa probable de desvinculación.

Se puede agregar además que la educación media, especialmente la que se encuentra en la órbita del Consejo de Educación Secundaria (CES), fue pensada como propedéutica para la universidad, y hoy se procura el logro de su universalización.

A la desactualización del Plan mayoritario -el 2006-, que no atiende la forma de aprender y de enseñar acorde con los cambios del contexto, hay que agregar las dificultades de adaptarse a la cultura escolar de adolescentes y jóvenes, que en muchos casos son los primeros en su familia en cursar ese nivel educativo. Lo que se hace en el sistema educativo

A nivel del Codicen se está buscando habilitar la mirada sistémica para el encare de la problemática actual, por medio de una construcción participativa, abierta a la opinión pública, de un Marco Curricular de Referencia Nacional. Con ello se busca articular la manera de enseñar, de aprender y de evaluar en todos los niveles. También lo que deben saber y saber aplicar en cada uno de ellos los niños y jóvenes, con vistas a un perfil de egreso al finalizar la educación obligatoria. Los perfiles de cada nivel o tramo de nivel, en los que se está trabajando, deben tener en cuenta esa meta final.

También se está buscando la articulación a nivel regional entre los distintos niveles, en las comisiones descentralizadas, para abordar problemas locales de manera conjunta entre los mandos medios de los diferentes consejos desconcentrados. De esa forma, aunar esfuerzos para lograr la continuidad educativa y la culminación de los ciclos, aterrizando y reforzando lo que se hace desde el nivel central, en cuanto a trayectorias protegidas.

En cada subsistema se están produciendo avances significativos para el logro de la continuidad educativa, como en el caso del establecimiento de perfiles de logro en Primaria y la orientación a los maestros para trabajar hacia la concreción de estos. Cabe destacar también la exploración curricular mediante planes experimentales en secundaria y UTU, como es el caso del Plan 2012 en el primer caso o la Formación Profesional Básica en el segundo, que rompen con los diseños curriculares tradicionales, habilitando mayor flexibilidad. Importa destacar el interesante concepto de adecuación curricular que va ganando terreno en el ámbito del CES. Este habilita la flexibilización curricular y reglamentaria independientemente del plan, permitiendo atender de forma personalizada la diversidad, en lugar del tratamiento homogéneo de situaciones diferentes, muy afianzado en el sistema educativo.

También hay que agregar los liceos de tiempo completo o extendido, cuya experiencia ha comenzado a nivel del CES y supone no sólo un aumento del tiempo pedagógico, sino un uso diferente del tiempo.

Falta todavía mucho esfuerzo para transformar en una línea rectora que articule realmente los distintos niveles, al Marco Curricular de Referencia Nacional, que invita a todos los actores del sistema educativo y a la sociedad a participar en su construcción. Se ha habilitado una plataforma para tal fin.

Los cambios curriculares en cada nivel tendrán que ser un aterrizaje del Marco, procurando estructuras que pongan a los docentes en situación de acordar colectivamente estrategias en clave de inclusión. Se podrá contribuir de esa forma a que los cambios impacten en las culturas institucionales, que es lo más difícil de cambiar.

Existen también multitud de experiencias exitosas en diferentes centros educativos, surgidas de la iniciativa de comunidades que están viviendo una transformación cultural, desnaturalizando viejas prácticas sustentadas en la convicción de que la igualdad consiste en tratar a todos de la misma forma, para abrirse a la búsqueda de estrategias que aborden la diversidad. Hay que hacer un esfuerzo mayor para divulgar esas experiencias y socializarlas.

  1. Se trata de la primera de dos columnas sobre el estado del debate educativo actual.
  2. De Armas, Gustavo; Retamoso, Alejandro (2010). La universalización de la educación media en Uruguay. Tendencias, asignaturas pendientes y retos a futuro. Montevideo: UNICEF.