En decenas de ciudades de Brasil empezó la campaña de movilizaciones previa al 24 de enero, día en el que el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región juzgará la apelación presentada por Luiz Inácio Lula da Silva. El ex presidente apeló contra el fallo del juez de Curitiva, Sérgio Moro, que lo condena a nueve años y medio de prisión por corrupción y lavado de dinero. Si el tribunal ratifica la condena, Lula podría quedar inhabilitado para participar en las elecciones de octubre, en las que es el candidato favorito.

De acuerdo con datos del Partido de los Trabajadores (PT), durante el fin de semana se instalaron más de 600 “comités populares en defensa de la democracia y del derecho de Lula de ser candidato”. Muchos fueron abiertos el sábado, en el marco de una jornada nacional de movilizaciones convocada por ese partido y organizaciones sociales y sindicales, como la Central Única de Trabajadores. Los comités fueron instalados tanto en las sedes del PT en todo el país como en clubes sociales y casas de familia, y su objetivo será informar a la población y difundir la campaña en contra de una eventual inhabilitación de Lula. Se encuentran en ocho estados, y se concentran en particular en ciudades como San Pablo (180) y Ceará (100). Algunos de estos comités fueron inaugurados con actos en los que participaron diputados y senadores de la región en la que se insertan.

También hubo otras iniciativas, como la de una carroza bautizada “Todos con Lula” que recorrió la ciudad de Ceará. En Porto Alegre, donde se ubica la sede del tribunal a cargo del caso, se hizo un acto con decenas de personas en el que participaron la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, y Manuela D’Avila, la precandidata presidencial del Partido Comunista, aliado del PT.

El objetivo del PT es mantener un clima de movilización hasta la jornada del 24, para lo cual se han convocado decenas de actos en todo el país, uno de ellos en San Pablo. El fin de semana previo al miércoles 24, empezarán a instalarse campamentos en Porto Alegre, pese a que esto fue prohibido en una decisión judicial adoptada en diciembre. De acuerdo con el Frente Brasil Popular, conformado por el PT y otras organizaciones que respaldan a Lula, hay 225 caravanas confirmadas que llegarán a Porto Alegre, 150 de las cuales participarán del estado de Rio Grande do Sul, del que la ciudad es capital. El Frente Brasil Popular estima que llegará una gran cantidad de gente, entre 20.000 y 50.000 personas.

Por otra parte, en los últimos días fue anulada una convocatoria del Movimiento Brasil Livre, que tenía la intención de respaldar a Moro y pedir la condena de Lula. El movimiento argumentó que dos grandes movilizaciones en Porto Alegre se traducirían en demasiados problemas para la ciudad.

A su vez, dirigentes del PT manifestaron preocupación por la posibilidad de que se infiltren personas que causen disturbios en la movilización de Porto Alegre o haya represión de parte de la Policía.

Por su parte, algunos funcionarios del tribunal a cargo del caso, entre ellos algunos jueces, denunciaron que han recibido amenazas y anunciaron que enviarán a sus familias fuera de la ciudad el 24. También las autoridades del estado de Rio Grande do Sul han tomado medidas con respecto al 24, día para el cual se va a enviar a policías militares de otras ciudades a Porto Alegre. Además, el tribunal modificó su agenda y dedicará ese día y el anterior exclusivamente a la causa de Lula, lo que fue anunciado en un comunicado como una medida inédita.

Lula, centro de todas las movilizaciones y demostraciones de apoyo, podría no participar en la marcha del 24 en Porto Alegre, reconoció el líder del PT en la Cámara de Diputados, Paulo Pimenta. Después de que el diario O Estado de Sao Paulo informara, citando fuentes que pidieron no ser identificadas, que los abogados del ex presidente le habrían recomendado no ir, Pimenta dijo que “la idea de que Lula fuera a Porto Alegre siempre estuvo condicionada a que pudiera ser escuchado por el tribunal” y “no tendría sentido” que fuera en otro escenario. “Las manifestaciones que estamos organizando en Porto Alegre son de solidaridad y apoyo, pero Lula no tiene por qué participar”, agregó.