En 2017 el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presentó el portal web Mirador Educativo, destinado a difundir indicadores sobre el sistema educativo y monitorear el cumplimiento de las metas establecidas por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para este quinquenio. Recientemente el Mirador publicó su primer reporte, destinado a analizar las desigualdades en el acceso a la educación obligatoria.

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El informe destaca que en los últimos años la cobertura del sistema educativo uruguayo se ha expandido en los tramos de edad del ciclo obligatorio, y que se revirtió la desigualdad en el acceso a la educación entre niños y adolescentes de 6 a 14 años, lo que significa que la asistencia en ese tramo de edad “tiende a ser independiente del nivel socioeconómico de las familias”. En las edades extremas las brechas de acceso aumentan, aunque el informe destaca que desde 2006 a 2017, tanto para niños de cuatro y cinco años como para adolescentes de 15 a 17, han disminuido (para niños de cuatro y cinco años las diferencias de cobertura entre niveles socioeconómicos pasó de 15,5% en 2006 a 6,2% en 2017, y para adolescentes de 15 a 17 años la brecha pasó de 38% en 2006 a 21,4% en 2017). “Pese a los avances, las diferencias en la cobertura de adolescentes de 15 a 17 años según el nivel socioeconómico continúan siendo significativas: en 2017 96,6% de los adolescentes del quintil más alto se encuentra asistiendo a la educación, mientras que entre los del quintil más bajo lo hace en 75,2%”, añade el documento.

El reporte también evalúa las diferencias en el acceso según sexo, y concluye que el tramo etario en el que se manifiestan es entre los jóvenes de 15 a 17 años. Incluso en esas edades, las diferencias por sexo no son significativas en el quintil más alto de estudiantes, pero sí en el quintil más bajo. Los más desfavorecidos en términos de acceso a la educación son los varones: mientras que 79,1% de las adolescentes provenientes del quintil más bajo acceden a la educación, sólo 71,4% de los varones asisten.

En contexto

Una segunda parte del reporte utiliza datos del Centro de Información para la Mejora de los Aprendizajes, del Banco Interamericano de Desarrollo, para comparar si en los últimos años Uruguay aumentó más o menos que el resto de los países de la región el nivel de cobertura educativa.

En este sentido, señala que en educación inicial Uruguay se encuentra “bien posicionado en comparación al resto de los países de la región”: según datos de 2015, 94,7% de los niños de cuatro y cinco años concurre al sistema educativo, uno de los “mayores niveles de asistencia educativa” de la región, 17,8 puntos porcentuales por encima del promedio de América Latina y el Caribe.

Entre los niños de seis a 11 años, la asistencia a la educación es universal en todos los países, pero al observar la cobertura entre los adolescentes de 12 a 14 años comienzan a aparecer diferencias por país: “Chile, Brasil y Argentina se encuentran en 2015 muy próximos a la universalidad del acceso, mientras que Paraguay y Uruguay muestran mayores dificultades para lograr la universalización en este tramo de edad”, señala el reporte.

En el tramo de 15 a 17 años, el documento señala que de 2006 a 2015 todos los países tuvieron mejoras en la asistencia a la educación, aunque ninguno alcanza cobertura universal. De todas maneras, “algunos se encuentran mejor posicionados en comparación al resto”: Chile es el que logra mayores niveles de asistencia (95,4% en 2015), seguido por Argentina y Brasil, mientras que Uruguay tiene un porcentaje de asistencia similar al de Paraguay (82,1% Uruguay y 81% Paraguay).

La situación uruguaya en la comparación regional es similar en términos de brechas de asistencia entre el nivel socioeconómico más bajo y el más alto. Mientras que entre los niños de 4 y 5 años la distancia disminuyó en Uruguay de forma “más acelerada que el promedio de los países de América Latina y el Caribe”, y se ubica junto con Chile entre los países con brechas inferiores a 7%, entre los jóvenes de 15 a 17 años las brechas de asistencia son mayores y, en ese contexto, “Uruguay presenta uno de los panoramas más desfavorables”: 26,2%, cuando el promedio de América Latina y el Caribe es de 17,7%. El reporte concluye que la disminución de los niveles de desigualdad en el acceso y el aumento de la permanencia en la educación obligatoria en la región “parecen avanzar a un mejor ritmo en comparación con Uruguay. Estos aspectos reafirman la necesidad nacional de redoblar esfuerzos por incrementar la asistencia educativa de todos los niños y adolescentes y, más específicamente, de aquellos jóvenes en edad teórica de asistir a la educación media superior, así como de los provenientes de estratos más vulnerables”.