Durante los últimos meses, Arabia Saudita e Israel han dado muestras de acercamiento y de coincidencias en sus intereses. Esta sintonía quedó en evidencia ayer, en el último día de la Conferencia de Seguridad de Múnich, un foro anual sobre política internacional en el que participaron varias potencias. Allí los dos gobiernos identificaron a Irán como un problema y cuestionaron el acuerdo sobre el programa nuclear iraní firmado en 2013.

Irán es “la mayor amenaza para el mundo, no sólo para Israel y Oriente Medio”, y será más difícil frenarlo cuando consiga un arma nuclear, advirtió durante la conferencia el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. A su entender, el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán que firmaron la Unión Europea, Alemania y los países con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas no es capaz de evitar el desarrollo de armas.

Netanyahu consideró que lo que se necesita es un “cambio de actitud” por parte de Irán, y manifestó que si ese país traspasa ciertos límites, Israel responderá. “Actuaremos, si fuera necesario, no sólo contra los aliados de Irán, sino contra el propio Irán”, advirtió, de acuerdo con las agencias de noticias Efe y Reuters. Para ilustrar sus argumentos, Netanyahu mostró lo que presentó como un fragmento de un dron iraní derribado en su país.

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El primer ministro manifestó que Israel no está dispuesto a tolerar que Irán establezca un pasillo de su influencia entre el mar Caspio y el Mediterráneo, y atribuyó al gobierno iraní intenciones de mantener una “presencia militar permanente” en Siria, con bases navales y aéreas, y utilizarla para atacar a su país. También lo acusó de intentar “cambiar el statu quo” en Líbano y Siria, y agregó: “Si no lo cambian, la paz se mantendrá, al menos la no beligerancia”. Durante su discurso, dijo que la “consecuencia positiva” de la actitud iraní es que “árabes e israelíes” están “más juntos que nunca”, algo que puede promover la “unidad” y la “paz” en la región.

A su turno, el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Adel al Jubeir, llamó a aumentar la “presión” sobre Irán y “aislarlo”, “para que vea que sus políticas no son aceptables”. El ministro, representante de un reino identificado con el islam sunita, acusó a Irán de llevar adelante una política expansionista al apoyar a diversos actores en la región, varios de ellos chiitas. Mencionó al grupo Hezbolá en Líbano y al movimiento palestino Hamas, ambos enfrentados con Israel; nombró al gobierno de Bashar al Assad en Siria; y a las milicias hutíes en Yemen, que son combatidas por una coalición militar liderada por Arabia Saudita.

Para Al Jubeir, la revolución islámica de 1979, que estableció el actual sistema de gobierno iraní y que busca expandirse, está en el origen de los conflictos que existen hoy en Medio Oriente, informó Efe. Coincidió con Netanyahu al reclamar “un cambio sustantivo en la conducta de Irán” y al cuestionar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Dijo que ese pacto tiene varias “fallas” vinculadas con los mecanismos de control y que no logró cambiar “la actitud agresiva” de ese país.

En nombre de Irán, intervino en la conferencia el ministro de Relaciones Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, quien calificó el discurso de Netanyahu como “un circo cómico que no es digno de respuesta”. Consideró “delirante” intentar abandonar el acuerdo sobre el programa nuclear de su país sin ofrecer “ninguna alternativa”, y afirmó: “Si los intereses de Irán no se garantizan, Irán responderá seriamente”.

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Israel y Arabia Saudita han dado diversas muestras de acercamiento antes de llegar a la conferencia de ayer y, en particular, en lo que refiere a sus posiciones acerca de Irán. En noviembre, el corresponsal de asuntos diplomáticos de la BBC, Jonatahn Marcus, informó que el general Gadi Eisenkot, jefe del Estado Mayor de Israel, dijo al diario saudita Elaph que su país estaba dispuesto a intercambiar información de inteligencia con el gobierno saudita, y afirmó: “Hay intereses compartidos y, en lo que respecta al eje iraní, estamos totalmente de acuerdo con los sauditas”. En cuanto al acuerdo sobre el programa nuclear iraní, los dos países lo habían cuestionado desde 2013, y ahora pueden contar con un nuevo respaldo en su posición, porque el actual gobierno de Estados Unidos, un país aliado de ambos, ha amenazado con abandonarlo.