"¿Por qué no asistió a la comisión?". "Porque no tengo ganas de ir". "¿Y por qué no tiene ganas?”. “Porque no tengo ningunas ganas”. Este breve diálogo, que se produjo entre la diaria y un capitán de navío retirado, es uno de los tantos ejemplos de la artillería tautológica con la que este medio se topó al llamar a la mayoría de los militares que no concurrieron a la comisión de la Cámara de Diputados que investiga el espionaje policial y militar que tuvo lugar en democracia. Los que decidieron no comparecer son cerca de 50, gran parte de los cuales son –o eran– integrantes del Ejército. la diaria logró que al menos 20 de los que levantaron el tubo del teléfono llegaran a escuchar el motivo del llamado, mientras que varios cortaron apenas mencionarles que del otro lado de la línea había un periodista.

Entre los que más hablaron está el coronel retirado Juan Luis Álvez, quien señaló que no fue a la comisión porque “no era la forma de hacer una averiguación de ese tenor, públicamente, que sale todo por todos lados”, y agregó que “no tenía nada que decir”. “Yo no tengo nada que decir porque no estuve en nada, y no sé por qué me citaron, si era porque yo cuando era oficial estuve en algún lado”, insistió. Además, negó tener conocimiento de que hubiera habido espionaje en democracia y señaló que tampoco se interesó en saber lo que dijeron los que sí comparecieron ante la comisión, porque tiene 72 años y ya está “para otra cosa”.

Fueron varios los que dijeron que no habían asistido porque, como no sabían nada del tema que se estaba investigando, no querían perder tiempo ni hacérselo perder a los diputados que integran la comisión. Por ejemplo, el capitán de navío Enrique Dupont sostuvo que es técnico en informática y que trabajaba de jefe de computación, pero “no tenía ni idea” de la “información que manejaban”, por lo tanto, como no iba a “aportar nada”, no quiso “hacer perder el tiempo al santo botón”. Una respuesta similar fue la que dio el coronel Alejandro Bordagorri: “No tengo nada para aportar. No tengo idea y no voy a ir a perder el tiempo y a hacerles perder el tiempo a los demás”. Lo mismo insinuó el coronel Wilson Coronel: “No tenía ningún elemento para aportar, por lo tanto, era innecesaria mi concurrencia, porque les voy a hacer perder el tiempo a ellos y también lo pierdo yo”. En tanto, el teniente coronel Klevert Pereira, consultado sobre si tenía conocimiento del espionaje, contestó: “Lo que hagamos o no hagamos las Fuerzas Armadas es cuestión nuestra”.

Los demás militares consultados desplegaron toda la artillería evasiva. Un mayor lanzó una lacónica respuesta: “No tengo comentarios”, y cortó. Un coronel contestó cinco veces “sin comentarios” a diferentes preguntas. En otro llamado contestó una mujer, y cuando el militar llegó al teléfono, cortó sin decir nada. En otro caso, también contestó una mujer, que fue la que cortó, directamente. Además, fueron varios los militares que preguntaron cómo se habían obtenido sus teléfonos.

Pero entre todas las respuestas se destacó la de un ex coronel, que incorporó nuevas excusas al repertorio: “No tengo ningunas ganas de hablar con usted. No lo conozco”, dijo el ex militar, y luego arremetió: “Yo quisiera saber cómo tiene usted mi teléfono, si yo no tengo teléfono. Atendí este teléfono porque está al lado mío”.