La voz de Mark Lanegan encanta. Transmite una mezcla de sensibilidad y de crudeza, de oscuridad y de delicadeza casi imposible de no relacionar con las de Leonard Cohen y Tom Waits. Basado en el sentimiento melancólico del blues y en un registro de barítono que parece haberse ennegrecido por un sinfín de cajas de cigarros y vasos de gin, el músico estadounidense roza en ciertos momentos el recitado y uno puede sentir cómo exalta o susurra cada sílaba para brindarle teatralidad a su relato.

Sus historias y personajes, por otra parte, se inspiran en la exploración de los sentimientos, y en algunos casos funcionan sin música. De hecho, muchas de sus letras pueden leerse como poesía, y fueron compiladas en I Am the Wolf, aparecido el año pasado.

A principios de los 80, Lanegan fundó Screaming Trees, banda puntal, junto a Alice In Chains, Pearl Jam, Nirvana y Soundgarden, del movimiento grunge de los años 90. Más tarde, entre otras cosas, colaboraría en cinco discos de Queens of the Stone Age. Pero en 1989 comenzó su carrera solista, y como tal lleva publicados 15 discos. Además, hizo tres álbumes junto a la ex Belle And Sebastian Isobel Campbell, entre los que se encuentra Ballad of the Broken Seas, que está incluido en la lista de los 100 mejores discos de la década del 2000 según la revista NME.

Ahora acaba de editar With Animals, su segundo disco a dúo con el músico inglés Duke Garwood, una colección de 12 canciones en las que las influencias del blues, el soul y la música minimalista se unen para ofrecer un viaje hipnótico y oscuro de 38 minutos. Antes de su primer recital en Montevideo, hablamos con él.

Al escuchar With Animals pude percibir cierto minimalismo en la forma de arreglar las canciones. ¿Qué importancia le das a los espacios y a los silencios?

Algunas personas dicen que la música es el silencio entre notas. Yo siempre fui fanático de la música minimalista: Brian Eno, Kraftwerk –especialmente de su disco Radio Activity, que tiene toneladas de silencios– y la música ambient. Ese tipo de tratamiento sonoro es algo que me gusta investigar; para mí es muy importante crear distintos moods cuando hago música. Me gustan las guitarras que se acercan y se alejan, los beats intermitentes y los sintetizadores, y a veces hacer un tratamiento minimalista de los arreglos me permite alcanzar ese objetivo.

Garwood ya participó en tus discos Blues Funeral (2012) y Gargoyle (2017), y grabaron juntos el disco a dúo Black Pudding (2013). ¿Cómo lo conociste y cómo surgió With Animals?

Con Garwood nos conocemos hace 12 años y soy fanático de su música. Él participó en la gira de Gargoyle tocando en mi banda, y al terminar se quedó unas semanas en mi casa y grabó toda la música de lo que luego sería With Animals. Nunca planeamos hacer un segundo disco a dúo, pero él se compró un grabador de ocho pistas en casete y, salvo algunas excepciones, compuso toda la música. Cuando me mostró el resultado decidimos volver a trabajar juntos. Yo escribí las letras de todas las canciones.

¿Qué diferencias encontrás entre Black Pudding y With Animals?

Ambos discos son totalmente diferentes. With Animals está creado principalmente con un sintetizador, un teclado Casio, una máquina de ritmos y un poco de guitarras. Por otra parte, Duke grabó la música en mi living con un grabador de ocho pistas en casete de los 90. La mayor parte de la gente no sabe lo que es, pero funciona como un estudio casero que permite grabar en formato análogo; eso es algo raro porque ahora nadie hace discos de esta manera. Creo que es la principal razón de por qué With Animals suena diferente a Black Pudding. Otra diferencia es que Black Pudding nos llevó años de trabajo, porque con Duke nos enviábamos canciones y esperábamos la respuesta del otro. Luego, a partir de eso, creábamos los temas en torno a guitarras, un piano, un órgano y arreglos de cuerdas.

El año pasado publicaste el libro I Am the Wolf: Lyrics & Writings, en el que incluís todas las letras de tus discos solistas, junto con algunos textos en los que explicás el contexto de su creación. ¿Cómo fue la experiencia de reencontrarte con tus primeros trabajos?

Fue un trabajo largo porque tuve que volver a escuchar todos mis discos y copiar las letras de las canciones que había escrito una vez sobre papel hace varios años y que luego olvidé. Me sorprendió que algunas canciones que creí que no eran buenas, y que no había escuchado en mucho tiempo, eran mucho mejores de lo que creía. Lo noté al verlas escritas. Otra cosa que me sorprendió fue que, al volver a escuchar las canciones luego de muchos años, varias me engancharon desde una parte emocional. Me di cuenta de que el cuerpo entero de mi discografía era mucho mejor de lo que siempre consideré. Incluso varios se pueden leer como si fuesen poesía, lo cual me puso muy feliz.

Tu primer trabajo junto a Screaming Trees fue el extended play Other Words, publicado en 1986. ¿Cómo analizás tu evolución musical a lo largo de estos años?

Generalmente nunca miro atrás y no pienso en esas cosas, pero como me lo estás preguntando te diré que no considero que los primeros cinco o seis discos de Screaming Trees sean buenos. Eran puro desorden, no sabíamos quiénes éramos y tampoco éramos buenos compositores. Sin embargo, creo que los discos que hicimos en los 90 son muy buenos. En 1989 comencé mi carrera solista y ahí empecé a sentir que realmente estaba encontrando mi estilo. Al pensar en todos los discos que hice como solista, con The Mark Lanegan Band, las colaboraciones con Isobel Campbell y Duke Garwood, creo que podría decir que con el paso de los años he ido perfeccionando mi manera de escribir canciones.

Este lunes vas a ofrecer tu primera presentación en vivo en Montevideo. ¿Cómo va a ser?

Voy a presentarme como trío: un guitarrista, un músico que toca el sintetizador y una máquina de ritmos y yo. Voy a interpretar canciones de mis discos solistas y de la Mark Lanegan Band en diferentes versiones de las que hago cuando las toco con banda. Espero que el público disfrute de la experiencia, al menos yo sé que lo haré.

Ficha

Mark Lanegan en La Trastienda este lunes a las 21.00. Las entradas van de $ 985 a $ 1.200 y se consiguen por RedUts.