Aunque aún queda una tanda de encuestas por realizar –la llamada “última foto” antes de las elecciones–, Ignacio Zuasnábar y Rafael Porzecanski, al frente de las áreas de opinión pública de Equipos Consultores y Opción Consultores, respectivamente, adelantan algunas proyecciones de cara al domingo 27.

Hay elementos que todas las mediciones permiten proyectar: que habrá una segunda vuelta, que el Frente Amplio (FA) será el partido más votado, que el Partido Nacional (PN) quedará segundo, y que, por lo tanto, la competencia por la presidencia será entre Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou.

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También se pueden anticipar algunos cambios en la composición del parlamento. “Es muy probable que tengamos un nuevo partido con peso electoral importante e integrando el Senado, Cabildo Abierto, lo que implica un cambio relevante en un sistema de partidos que últimamente se ha comportado con gran estabilidad”, dice Zuasnábar. Su colega Porzecanski agrega que “es probable que de los cinco partidos actuales con representación haya un crecimiento a entre cinco y nueve con al menos un representante en la cámara baja”.

Porzecanski, además, cree que el FA perderá la mayoría en la cámara baja, aunque el panorama en la cámara alta es más incierto, “No se puede descartar que el FA obtenga 15 senadores en la cámara alta, y que, ganando la elección, pase a tener mayoría en esa cámara”, dice, y cita como referencia el artículo de Ignacio Monteverde publicado en la diaria. “Ese escenario no se descarta con un envión final del FA”, apunta.

En un sentido similar, Zuasnábar recuerda que “la cantidad de votos con la que un partido puede alcanzar la mayoría parlamentaria no es fija, sino que varía en función de la cantidad de votos blancos/nulos, y en función de la cantidad de partidos pequeños que efectivamente alcancen o no una banca en Diputados”. “En 2014 el FA obtuvo la mayoría en Diputados 'por los pelos' con 47,8% de los votos. Pero este año, con un sistema de partidos más fragmentado, este límite podría ser algo más bajo”, dice Zuasnábar, quien también refiere al “envión final” del FA como un factor que puede modificar las previsiones: “luego de estar estancado en su intención de voto durante todo el año, el FA creció en las últimas semanas, y resta por ver en el último tramo si este crecimiento se mantendrá o no”.

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Dado ese crecimiento de la fuerza de gobierno, aparece la tentación por conocer el “número mágico” que debería alcanzar el FA en primera vuelta para ganar en la segunda. Para Zuasnábar, no lo hay; para Porzecanski, estaría encima del 42% de los votos.

Explica Zuásnabar: “En las tres elecciones donde hubo segunda vuelta, 1999, 2009 y 2014, el FA creció entre 4 y 6 puntos en la segunda vuelta respecto de la primera. Pero es cierto que los contextos eran muy distintos al actual: en 1999 tenía un 'socio' natural de bloque que era el Nuevo Espacio, que le aportaba cuatro puntos; en 2009 y 2014 tuvo la mayoría parlamentaria en primera vuelta. En función de esto podría decirse, como un criterio muy aproximado, que si el FA vota más cerca del 40% tiene una segunda vuelta muy difícil; si se aproxima al 45% sus chances son mucho mayores; y por encima de este nivel el escenario es más favorable al FA. Pero, en cualquier caso, hay un elemento importante a tener en cuenta: si la oposición consolida un acuerdo parlamentario (coalición o similar) que luzca sólido y convincente, mejora sus chances competitivas para la segunda vuelta; si no lo hace, puede tener más dificultades”.

También Porzecanski hila fino: “El asunto no sólo es cuánto vote el FA, sino también cómo voten los demás. Por ejemplo, en la última encuesta observamos que hay más propensión de votantes colorados a votar por Martínez que de votantes de Cabildo Abierto. Entonces si el Partido Colorado vota mejor, eso quizás podría ayudar a Martínez. ¿Qué pasa con los partidos pequeños? Una votación de Unidad Popular o del Partido Independiente con dos puntos cada uno no es lo mismo que una votación de un punto cada uno, porque los electores de esos partidos tiene más propensión a votar al FA que otros partidos de oposición”.

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¿Qué pasa con la evolución del PN? Ambos especialistas observan que estaría por debajo de su votación de 2014. “Es posible que en la recta final de la campaña crezca a partir de convencer indecisos, o de votantes que hoy se inclinan por otros partidos del bloque de oposición, pero eso es imposible de anticipar a esta altura”, señala Zuasnábar.

Porzecanski, por su parte, relaciona la votación del PN con la volatilidad entre el electorado de la oposición: “Hay que ver cuánto juega el llamado voto útil. Aunque se sepa que es una elección parlamentaria, hay gente que ya 'juega directo a ganador' en la elección de octubre y eso podría favorecer al PN”. También consigna hechos de último momento que pueden alterar el panorama opositor y menciona una posible audiencia judicial de Guido Manini (podría agregársele el caso del intendente Carlos Moreira).

Ya pensando en una segunda vuelta, Porzecanski cree que Lacalle Pou va a votar mejor que en 2014, “porque al votar el FA peor, obviamente la oposicion va a votar mejor”. Sin embargo, “el FA tiene crédito”: “ganó con mucha luz el balotaje pasado, así que aun perdiendo algunos puntos, puede ganar la elección”, dice, y recuerda que Tabaré Vazquez ganó una diferencia de 13 puntos sobre Lacalle Pou.

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La reforma Vivir sin Miedo

“El frentista ha bajado su propensión a votarla. El ensobrado con las listas sectoriales va a ser clave”, dice Porzecanski. La última encuesta de Opción indica que 58% la votaría, pero la tendencia es descendente.