La crisis migratoria generada por el cierre de puertos italianos a los barcos de rescate humanitario en el Mediterráneo siguió creciendo en intensidad y se convirtió en una agria disputa diplomática entre el gobierno español que lidera el socialista Pedro Sánchez y el italiano, en proceso de desintegración luego de la ruptura entre el líder ultraderechista Matteo Salvini, de la Liga, y el Movimiento 5 Estrellas (MS5, por sus siglas en italiano).

Tras las críticas a su actitud por parte de varios portavoces del gobierno español, por negar la entrada en la isla de Lampedusa a los migrantes africanos rescatados del barco perteneciente a la ONG Open Arms, el Ministerio de Exteriores español anunció el domingo que estudia actuar contra Italia “ante la Unión Europea o ante las instituciones garantes de los derechos humanos y del derecho marítimo internacional”.

Ante la rotunda negativa del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, a permitir el desembarco de los inmigrantes en Lampedusa, el presidente español en funciones, Pedro Sánchez, ofreció varios puertos españoles como alternativa; primero el de Algeciras Cádiz y luego el Mahón, en la isla de Menorca o Mallorca. Pero estas opciones fueron rechazadas por la ONG, que alegó que la situación crítica que se vive a bordo –con peleas y crisis de ansiedad entre los migrantes– le impide afrontar una travesía tan larga, de más de 1.000 kilómetros. Esta negativa generó molestias en el Ejecutivo español con la ONG.

“Entendemos que la situación crítica es por la incertidumbre y la desesperanza, pero una vez que se les dice que tienen un puerto seguro, y los inmigrantes saben que van a llegar [a Europa], cualquiera puede entender que no hay ningún problema”, declaró Carmen Calvo, vicepresidenta del gobierno español. La dirigente socialista sugirió que el barco descartó desembarcar en Malta y se empeñó en hacerlo en Italia. “El Open Arms no quiso ir a Malta. España estaba trabajando en ello, en conversaciones con Malta, pero decidieron irse para Italia”, aseguró.

Pero el verdadero blanco de la ira española es Salvini. Este lunes la ministra de Defensa española, Margarita Robles, calificó la postura del líder ultraderechista italiano de una “vergüenza para la humanidad en su conjunto”.

El barco Open Arms, frente a la isla italiana de Lampedusa.
El barco Open Arms, frente a la isla italiana de Lampedusa.

“Es absolutamente inconcebible e inaceptable que, habiéndose puesto de acuerdo varios países de la UE en recibir a las personas que van a bordo del Open Arms, habiendo una resolución de la Justicia italiana, el señor Salvini, con una finalidad absolutamente electoral, esté incumpliendo lo que tiene que ser un mínimo común denominador de la UE y esté poniendo en riesgo vidas humanas. Y, lo que es peor, que lo haga jactándose sin darse cuenta de que la migración es un drama que afecta a la humanidad en su conjunto”, afirmó Robles durante una rueda de prensa.

La ministra, según consignó el portal Público, pidió que se aborde la situación migratoria que tiene lugar en el territorio europeo desde un punto de vista “comunitario” y agradeció a las Fuerzas Armadas españolas por participar en operaciones de este tipo, en conjunto con otros países del bloque.

Mientras afronta esta crisis externa, este martes en el Senado italiano Salvini deberá empezar a resolver una interna que él mismo generó al presentar, el 8 de agosto, una moción de censura contra el primer ministro Giuseppe Conte, integrante del MS5, que desde junio del año pasado viene gobernando el país en una frágil alianza con la Liga de Salvini.

Conte se presentará este martes en el Senado para participar en una sesión que no se sabe cómo puede terminar.

Para Conte puede ser su último discurso como primer ministro, ya que una de las posibilidades es que presente la renunciar al cargo, en cuyo caso quedaría en funciones a la espera de las decisiones el presidente de la República, Sergio Mattarela. También puede suceder que la Liga retire la moción de censura para impedir que sus ex socios del M5S se unan con los progresistas del Partido Demócrata (PD) y los saquen del gobierno. Lo que tanto el MS5 como el PD quieren evitar es una convocatoria a elecciones, opción que sí ve con buenos ojos Salvini, cuya popularidad en Italia es grande y de acuerdo a los últimos sondeos realizados en el país contaría con 39% de los votos.