En 1943, mientras en Europa tenía lugar la Segunda Guerra Mundial, en Uruguay se aprobaba la ley de Consejos de Salarios, 10.449. Estos Consejos son órganos tripartitos de negociación colectiva especializados en la fijación de salarios mínimos por categorías y en condiciones de trabajo.

En la década de 1940, Uruguay seguía, a nivel económico, el denominado modelo ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones), que implicaba que el país sustituyera productos que podían ser importados por productos fabricados en Uruguay. Desde la década de 1940 hasta fines de la década de 1980, Uruguay tenía cierta industria liviana, como textiles, frigoríficos, barracas de lana, etcétera, que agrupaban grandes concentraciones de trabajadores con sus correspondientes sindicatos de rama, que, a su vez, estaban afiliados a distintas centrales sindicales.

El historiador Rodolfo Porrini dice acertadamente: “La ley de Consejos de Salarios fue un mecanismo que integró consejos por sector –en la industria y los servicios– integrados en forma tripartita por siete miembros con representantes mayoritarios del Poder Ejecutivo (3), las patronales (2) y los trabajadores (2), y que sobreviviera un cuarto de siglo hasta fines de los años 60”. Recordemos que hasta 1966 existían varias centrales. Ese año se unificó el sindicalismo, con la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT).

La primera etapa de los Consejos de Salarios tuvo lugar entre 1943 y 1968, cuando, en términos generales, subieron los salarios reales (poder de compra) y toda la actividad privada, excepto los sectores rural y doméstico, negoció en forma tripartita salarios y condiciones de empleo.

Entre 1968 y 1985 no hubo negociación colectiva al amparo de la ley 10.449, ya que los gobiernos autoritarios negaron esa posibilidad. En 1985, el nuevo gobierno que se instaló reconvocó a los Consejos, y el movimiento sindical se reacomodó y demostró su madurez y su compromiso con las instituciones democráticas y con la clase trabajadora en general. Esta segunda etapa de los Consejos de Salarios terminó en 1991, cuando finalizaba el modelo económico ISI, y comenzó una apertura comercial siguiendo los lineamientos del denominado “neoliberalismo económico”, que promovió una reducción del Estado en lo económico, particularmente en las relaciones laborales.

Básicamente, los neoliberales se inspiran en políticas económicas y fiscales restrictivas, la privatización total o parcial de las empresas públicas y el retiro del Estado de la negociación colectiva tripartita. De esta forma, de 1991 a 2005 no hubo negociación colectiva tripartita en Uruguay. La consecuencia de esto fue que en este período hubo una caída del salario real, una desmejora en las condiciones de empleo y un debilitamiento enorme en los sindicatos. Recordemos que en Uruguay hasta ese momento no existía una ley que protegiera la libertad sindical y los despidos antisindicales eran muy frecuentes.

En 2005, la nueva administración reconvocó a los Consejos de acuerdo a la ley de 1943, pero con la particularidad de que por primera vez negociaban colectivamente en forma tripartita el sector doméstico y el rural. En 2009 se aprobó la ley 18.566, denominada “ley de negociación colectiva”, que, entre otras cosas, sustituyó algunos artículos de la vieja ley 10.449. A lo largo de las décadas el PIT-CNT (continuador histórico de la CNT) ha demostrado madurez e inteligencia representando a los trabajadores como una central sindical única nacional.

En el período 2005-2020, el salario real creció y los sindicatos se han fortalecido. Soy de los que piensan que una democracia fuerte y estable debe tener un sistema de relaciones laborales equitativas, en el que se promuevan el diálogo y la tolerancia. De esta forma, todas las partes se verán beneficiadas.

Fabrizio Bacigalupo es abogado.