Saltar a contenido

Guillermo Lamolle

Los nuevos niní

Por una decisión tomada en 2011, se aumentó (por ley) el sueldo de los ministros. Los sueldos de un montón de personas más, en su mayoría pertenecientes al Poder Judicial, estaban “enganchados” con los de los que aumentaban; si subían unos, subían todos. De este modo, el aumento de 13 sueldos se convirtió en el de 5.000. Varias dudas atropellan al ciudadano medio cuando se entera de estas cosas.

Navegar sin naufragar (I)

Internet es una maravilla porque democratiza la información, y es un desastre por lo mismo. Hasta ahora, al leer los titulares sobre un mismo hecho político en dos diarios, uno podía extraer conclusiones a partir de los antecedentes que uno manejara sobre ambos; es divertido el ejercicio de comparar. Hoy cualquier cosa circula en las redes sociales y resulta mucho más difícil someterla a juicio alguno; es más fácil saber qué son La República y El País (o la diaria) que la cadena Antares, el analista Mustafá Jerozolimski o la Universidad Aristotélica de Sidney, Arizona.

El offside y el orsái

¿Cómo no va a ser importante el fútbol, si logra que tantas personas estén discutiendo acaloradamente sobre la pertinencia de darle importancia? El lío de Suárez casi coincidió con la fecha de nuestro golpe de Estado. Hubo gente muy ofendida porque estábamos todos hablando de incisivos y sanciones exageradas en vez de cliquear "compartir" en un cartelito que dijera "nunca más" sobre una foto borrosa de gente marchando en blanco y negro por la calle, vestida de un modo antiguo. Hubo gente deprimida porque se proponía no comprar Adidas por su vinculación con Suárez, pero no porque esta empresa explotara niños en el Tercer Mundo. Nada de esto carece de sustento, por cierto.

La pereza de pensar

Es curiosa la manera que tenemos de razonar ante un conflicto que trastoca los roles habituales. Me estoy refiriendo a algunas dependencias del INAU que vienen siendo noticia últimamente. La parte más maravillosa de la situación es cuando se dice "sí, hay cosas que están mal, pero no hay que ver sólo el lado negativo", y te entran a enumerar detalles para demostrar que se está mejor que antes. Estamos hablando de tortura, repito, no de una ventana que no cierra bien, o de una gotera en uno de los salones.

No nos protejan más

Ha causado cierto revuelo (y hasta hay en marcha una juntada de firmas) el artículo 218 del proyecto de ley de Rendición de Cuentas. Su texto es breve: “Modifícase el plazo de protección previsto en el artículo 14 de la Ley número 9.739, de 17 de diciembre de 1937, en la redacción dada por el artículo 7 de la Ley número 17.616, de 10 de enero de 2003, el que quedará establecido en 70 (setenta) años”.

Dejame vivir

En un editorial de El País Ignacio de Posadas realiza una serie de razonamientos acerca de unos talleres sobre sexualidad dictados por la organización Ovejas Negras en centros educativos públicos. El planteo es el siguiente: ante el hecho de los talleres, se pregunta si eso es bueno, malo o indiferente. En caso de ser malo, si es condenable el hecho, o eventualmente las personas. Aclaro que no me dedicaré a opinar sobre los talleres en sí, sino sobre cierta forma de razonar.

Nobel de medicina, dos

Dos científicos fueron los beneficiarios del premio Nobel de Medicina 2012: un británico (John B Gurdon, del Instituto Gurdon, Cambridge, Reino Unido) y un japonés (Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto, Japón). El campo de investigación de ambos está relacionado con la capacidad de las células especializadas (células, por ejemplo, del corazón, del hígado o de la piel) de revertir el camino recorrido y perder su especialización, pudiendo posteriormente, por lo tanto, reconvertirse en cualquier otro tipo de célula.

Lo inútil

¡Oh, por fin un debate! la diaria ha publicado tres columnas interesantísimas (“Disparen contra las Humanidades”, “El miedo a la tecnología”, “Venceréis pero no convenceréis”) en las que se discute, básicamente, sobre la pertinencia de invertir en educar a la gente en disciplinas cuya utilidad práctica se pone en duda.

La patria o la rumba

Unas personas en Carrasco contratan empleadas domésticas de nacionalidad boliviana, las tienen un tiempo en un régimen que viola todos los códigos desde Hammurabí en adelante, las obligan a irse del país cuando las echan (ni hablar de pagar beneficios sociales ni despidos), les descuentan de su sueldo cualquier gasto extra, impiden el ingreso de los inspectores del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que acceden sólo ante una orden judicial, tras lo cual son encontradas dos mujeres trabajando allí en forma irregular, ¿y el castigo que se les impone es que se les da un plazo para que regularicen la situación?