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Guillermo Lamolle

Sospechosos

Hace unos años, en la época en que Daisy Tourné era ministra del Interior, tocaron timbre a mi casa. Era un amigo de mi hijo; un joven que entonces andaba por los 18 o 19 años. Venía llorando, lo hice pasar y me contó que "una camioneta de la metro" lo había seguido varias cuadras por una avenida iluminada, hasta que bajaron, le pidieron documentos, lo cachearon, le rompieron algunas cosas que llevaba en la mochila, y como despedida le pegaron terrible piña en el estómago.

¡Esto es maltrato, animal!

Un hecho puntual y brutal (una pobre perra matada a golpes por unos adolescentes en Nueva Palmira) ha servido para que la sociedad uruguaya segregue, cual glándula estimulada, un montón de disparates. Antes que nada, está mal maltratar animales, faltaba más. Pero no deja de llamar la atención lo siguiente: ¿por qué este video despertó tantas reacciones, tantos gritos histéricos, tantos deseos de linchamiento, y finalmente una internación en el INAU "por protección" (y no como castigo, que era lo que habrían preferido los demandantes justicieros)?

Los hijos del rigor

¿Qué conclusiones se pueden sacar del tole-tole creado a partir de la difusión del video en que se ve a estos cascos azules vernáculos violando o simulando violar a un ciudadano haitiano?