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Ignacio Martínez

Elvis Presley, probablemente en 1958. / Foto: sin fechar y sin datos de autor.

Hágase el rock & roll

“-Si sabés de alguien que precise un cantante... -¿Qué tipo de cantante sos? -Canto de todo. -¿A quién te parecés? -A ninguno”. Éste fue parte del diálogo que mantuvo Marion Keisker, la mujer que trabajaba en Memphis Recording Service -luego Sun Studio-, con un botija de 18 años que cayó con su guitarra acústica y cuatro dólares, con la intención de grabar dos canciones para sorprender a su madre el día de su cumpleaños. La señora del estudio probablemente pensó que se trataba de un cantante con exceso de autoestima, o de ésos que le dan color para venderse. Cuando el muchacho empezó a cantar en la cabina de grabación, Marion se dio cuenta de que había algo en él, pero quedó por ésa. Con la guitarra al hombro, un disco de acetato con su atesorada grabación y cuatro dólares menos, el joven Elvis Aaron Presley abandonó el lugar. Pero volvería.

El romántico moderno

En medio de un conflicto bélico germano-danés, el 11 de junio de 1864 nació Richard Strauss (sin relación alguna con la familia de próceres del vals, de igual apellido pero de origen austríaco), en Munich. Su padre, Franz, era músico de la ópera de la ciudad, y llevó a su hijo a lecciones de piano desde los cuatro años. Franz era un ferviente enemigo de la música de Richard Wagner, por lo que su credo musical lo conformaba la santísima trinidad clásica: Haydn, Mozart y Beethoven. Ya de niño, el pequeño Ricardo empezó a componer, casi como un juego.
Paul McCartney, el sábado en el estadio Centenario. / Foto: Javier Calvelo

Get Back

Canciones que absolutamente todo el mundo conoce, canciones desconocidas, perlas olvidadas, rock, pop, blues... Todo puede suceder en tres horas de recital del beatle Paul, quien parece haberle agarrado el gusto a tocar en el estadio Centenario, en un tiempo en el que -tarde o en el momento justo, a quién le importa- los gigantes de la música mundial han comenzado a marcar nuestra capital en el mapa. Vale la pena repasar lo que hizo sir McCartney el sábado de noche en el recinto más famoso de nuestra tierra.
Kurt Cobain. / Foto: s/d autor, difusión.

El eco del disparo

Más allá de lo que cantaba Gardel, 20 años es bastante, sobre todo en el vertiginoso mundo del rock. En abril de 1994 no existía el mp3, MTV todavía pasaba música y se suicidaba Kurt Cobain, cantante, guitarrista y líder de Nirvana. Se quitó la vida el 5 de abril de 1994. Su temprana muerte lo transformó en un ícono, más allá de su música.
Emiliano Brancciari, de No te Va Gustar. / Foto: Ricardo Antúnez (archivo, octubre de 2010)

El montaje final es muy curioso

"El verano siguiente" es el documental de No Te Va Gustar -dirigido por el argentino Gabriel Nicoli- que se estrena en cines el 6 de marzo y registra el proceso de grabación de su último disco, "El calor del pleno invierno" (2012). La película mezcla momentos íntimos del grupo con partes de entrevistas realizadas por la prensa. la diaria conversó con el vocalista y líder del grupo, Emiliano Brancciari, sobre el documental, la música para sobrellevar la tristeza y el “himno” de la Selección Uruguaya.
Rod Stewart. Foto: s/d de autor, difusión

Más allá de si es sexy

Su voz rasposa es una de las más reconocibles de la historia del rock; su melena rubia, también. Nacido en Londres en 1945, Rod Stewart grabó más de 25 álbumes como solista y se dice que vendió casi 200 millones de discos, con un estilo musical que abraza los más diversos géneros. Luego de un cuarto de siglo de ausencia, Stewart regresa a Montevideo para tocar en el estadio Centenario el 25 de febrero; una oportunidad para recordar exactamente quién es Rod the Mod.
Keith Richards, durante un acto en el teatro Ziegfeld, de Nueva York. (archivo, marzo de 2008) · Foto: Peter Foley, Efe

El señor de los riffs

De vez en cuando aparece la cara de Cristo en una mancha de humedad o a una virgen se le pianta un lagrimón. Añádase a la lista de milagros el que se produjo el miércoles: Keith Richards llegó a los 70 años y, como si fuera poco, en actividad. No se puede llamar de otra manera a semejante hazaña: el tipo sobrevivió a su adicción a la heroína -basta con repasar todos los músicos que murieron por sobredosis de esa droga-, a una descarga eléctrica de su guitarra que lo dejó inconsciente en el medio del escenario, a la persecución de la Policía y el fisco, a la “caída desde un cocotero” que derivó en una intervención quirúrgica en su cabeza y, por supuesto, a las peleas con Mick Jagger.
Juan Grompone. Foto: Pablo Nogueira

El materialista

El ingeniero industrial y especialista en informática Juan Grompone es un personaje multifacético: miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y de la Academia Nacional de Letras, ha escrito desde artículos de epistemología hasta novelas. Su creación más ambiciosa es la colección de libros La danza de Shiva, en la que desarrolla una historia materialista de la humanidad aplicando métodos cuantitativos. El tercer tomo de la saga acaba de editarse: trata sobre el nacimiento de las sociedades de clases. En palabras de su autor, se ocupa de las sociedades “sin propiedad privada, sin gobierno y sin dinero, usualmente dejadas de lado por las historias demasiado ocupadas por los héroes, las batallas y los reyes”. Con la excusa de este libro, Grompone recibió a la diaria para conversar de casi todo.
Alejandro Dolina. (archivo, febrero de 2009) · Foto: Javier Calvelo

Volvió una noche

No necesita presentación. Hombre de radio, escritor y músico, hace más de 25 años que lidera un programa muy escuchado en Argentina y Uruguay. Luego de casi cuatro años de ausencia, La venganza será terrible se presenta en Montevideo con tres funciones en El Galpón; la de hoy es la última. la diaria aprovechó la oportunidad para conversar con el creador de las Crónicas del ángel gris.
Foto principal del artículo 'Pantalón cortito' · Foto: Difusión, s /d de autor

Pantalón cortito

“Che, ¿no te querés meter en una banda que estoy armando?”. Es probable que algo similar le haya dicho Malcolm Young a su inquieto hermano menor, Angus, hace cuatro décadas, en noviembre de 1973. Y como siempre sucede, elegir el nombre de un grupo es difícil. Su hermana Margaret les recomendó una sigla que leyó en su máquina de coser, que significa que el aparato funciona con corriente alterna o continua: AC/DC.
Foto principal del artículo 'El crimen virtualizado'

El crimen virtualizado

Algo cambió en el mundo de los videojuegos con la llegada de Grand Theft Auto (1997): ya no se trataba de un fontanero bonachón que se mete por tuberías a rescatar princesas; en GTA el jugador se ponía en la piel de un gángster de poca monta, que va escalando posiciones cometiendo crímenes -“misiones”- para la banda mafiosa de turno. Mientras que el éxito de la saga ha venido poniendo en el tapete las viejas teorías de psicología de los medios de comunicación sobre los efectos de la violencia en los receptores, acaba de salir la última versión de este juego, tras cinco años de desarrollo y una inversión millonaria.
Federico García Vigil. · Foto: Santiago Mazzarovich

Ópera prima

El 17 de diciembre se estrenará en el teatro Solís la ópera Il Duce, compuesta por Federico García Vigil, con libreto de Carlos Maggi y Mauricio Rosencof. La obra cuenta la vida de Benito Mussolini después de la muerte, a partir de su salida del infierno. Aunque ya existen óperas nacionales, por ejemplo, Marta Gruni (1967), de Jaurés Lamarque Pons -basada en la obra homónima de Florencio Sánchez-, y El regreso (1972), de Ricardo Storm, Il Duce puede considerarse la primera gran ópera creada por uruguayos. Semejante acontecimiento fue el motivo por el que García Vigil recibió a la diaria en las oficinas de la Filarmónica de Montevideo.
Chuck Berry, el lunes, en el Teatro de Verano. · Foto: Nicolás Celaya

La fuerza del adulto mayor

Cerca de las 22.00 empezó la adoración al mito viviente, con una desprolija introducción de “Roll Over Beethoven”. Y la desprolijidad se apoderó de la noche como el frío. El setlist fue un puzle; Chuck empezaba a cantar una canción y la mezclaba con parte de otra. Algo que parecía ser “School Day” luego terminó en “No Particular Place to Go”. El estándar de blues -popularizado por BB King- “Rock Me Baby” se mezcló con “Key to the Highway”; “Carol” se transformó en la primera de la noche; sí, otra vez la del genio sordo. La reacción del público fue variada: algunos ponían cara de sorpresa, otros esbozaban una sonrisa nerviosa, unas muchachas bailaban con el mejor espíritu de los 50: el clima general fue de respeto hacia el prócer.