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Emiliano Tuala

El fatalismo electoral

El triunfo de Mauricio Macri en Argentina dio pie a una serie de debates en el seno de los proyectos progresistas de América Latina. En este contexto, uno de los planteos más reiterados dice que los gobiernos nacionales y populares están llamados a profundizarse o a perder las elecciones. Por varios motivos, esta visión es discutible.

Políticamente correctos

¿Los discursos carnavaleros deben conformarse con decir lo que los espectadores quieren escuchar? O sea, ¿es suficiente que el sentido común se suba al escenario y se presente bajo formas artísticas, o el carnaval debe también desafiar los lugares comunes del imaginario colectivo? Probablemente, en la combinación de ambos recursos se encuentre algo parecido al ideal, ocurre que, actualmente, es notorio el predominio del cliché sobre la irreverencia.

¿Volverá la alegría?

Faltando menos de dos meses para las elecciones internas, creo no exagerar si digo que estamos ante una de las campañas más aburridas y mediocres de los últimos tiempos. En tal sentido, la propaganda electoral que ya circula, redundante y predecible desde todo punto de vista, no sería necesariamente un error de los publicistas, sino la expresión de un problema político de fondo: la ausencia de contenidos, de sorpresas, de audacia y de partidos dispuestos a asumir algún tipo de riesgo.

Venezuela unilateral

De un modo por lo menos discutible, los grandes medios de comunicación uruguayos han narrado la violencia desatada en las calles de Venezuela. Basados en la prensa opositora (venezolana, estadounidense y europea) y en testimonios de venezolanos contrarios al chavismo, los principales medios nacionales reproducen un relato casi monolítico sobre lo que sucede en la tierra de Bolívar.

Murgas de vuelta

En Uruguay, el ejercicio de la crítica frentista al frentismo es condenado por buena parte de los simpatizantes del FA. Pero la murga se las ingenia para tener cierto margen de maniobra, y el público de izquierda le perdona algunos comentarios que en muchos casos, salidos de la boca de un compañero, generarían el rechazo unánime del comité de base.