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Martín Rodríguez

Agencia Efe

Los dos delanteros de Fénix construyeron el 2-0 definitivo. Ganó bien el duro equipo de Rosario Martínez, que apenas perdió un partido en el campeonato, lleva cuatro fechas invicto y no se achica en la pelea alta. Su víctima esta vez fue el modesto Villa Teresa, que llegó a cinco fechas sin victorias y sigue último en el Apertura y en la tabla del descenso.

Rivales y hermanos

Aguada rondaba las dos décadas, vivía su mejor época. En tiempo récord, Goes ya había ganado su primer Federal y arrancaba los años 40 con estatus de grande. La rivalidad tenía todo. Los clásicos se fundan en similitudes, y las había de orígenes, identidad, ubicación, convocatoria y poderío deportivo. Hoy estos dos equipos se miden, una vez más.

Todo eso fuiste

Hubo dos entierros en el Prado: el del invicto bohemio, que duró cinco partidos y fue el más extenso de un Apertura en el que todos ya perdieron al menos una vez, y el del ingrato recuerdo de la reciente eliminación de Juventud de la Sudamericana. El equipo de Jorge Giordano superó la amargura sin ser más que un Wanderers al que un tempranero y breve pasaje de inspiración pedrense le amputó la posibilidad de pelear por la punta. La visita fue oportuna y utilitaria. Convirtió rápido, vivió de la velocidad del anotador Juan Boselli y no escatimó retrocesos ni cesión del balón con tal de cuidar un 1-0 imprescindible para evitar el bajón pos eliminación copera.

Dos pájaros de un tiro

Peñarol logró hacer dos goles en seis minutos para destrabar la tarde y alcanzar el 2-1 que los reenganchó en la tabla y bajó de la punta a un Fénix que también perdió el invicto.

Divide y rezarás

A ritmo de autitos chocadores y entre chispas, Defensor Sporting y Danubio hamacaron una soñada tardecita sabatina a orillas de la Ramírez e igualaron a uno. La importancia del partido fue la madre de la intensidad y la abuela de la imprecisión en los últimos metros que pautó el segundo tiempo, que al final dejó una decena de calambres y de miradas al piso. El esfuerzo no alcanzó para ganar. El empate le cayó mejor a Danubio, que abrió la cuenta con un gol dudoso, bancó un rato con diez jugadores y alcanzó la punta al menos hasta el clásico de ayer, en el que le ofrendó su mejor oración a la suerte de Nacional.

Con los mismos colores

Wanderers volvió a ganar por el Clausura con un 4-1 ante un acalorado Cerro. Encontró un penal dudoso y rápido, fue efectivo en el primer tiempo, inteligente para rearmarse en el segundo y letal al final. Metió unos puntitos en el colchón de la permanencia del año venidero, que arrancará con los bohemios abajo.

Einstein nació en Tacuarembó

Teoría de la relatividad en versión futbolera: el último por demolición en el descenso, Tacuarembó, fue a la casa del hasta ayer puntero del Clausura, Danubio, y le ganó 1-0. Tacuarembó fue más peligroso: con tres llegadas al área convirtió un gol, mientras Danubio no remató con riesgo ni una sola vez.

Juez y aparte

Tras ganar el sábado en el Viera 4-2 frente a Racing, Nacional consiguió la primera racha de dos victorias corridas en un torneo del que no se bajó. También consolidó un liderazgo de la Anual que ya parece definitivo. Reapareció la contundencia del Apertura. Sigue en el debe el funcionamiento de una defensa a la que un meritorio Racing supo complicar.

El muchachito de la película

Con la tarde crecidita y el partido empatado, Ramos miró al banco y llamó a Balboa, que no podía tener otro apodo que "Rocky" y pegó con mano de piedra ni bien encontró espacio para filtrarse entre los zagueros albicelestes. Trabajando el partido y con justicia, Danubio le ganó a Cerro 1-0 en Jardines y quedó solo en el primer lugar que desde la semana pasada compartía con Peñarol.