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¿No les parece mucho?

Se acusa al feminismo de hacer catarsis y no propuestas. Resulta que la legislación vigente para abordar las consecuencias de la violencia machista no ha salido de otro lugar que de la pluma y la articulación de las mujeres políticas, todas ellas feministas o herederas de su lucha. Resulta también que, teniendo un conjunto de leyes “ejemplares” para todo el mundo, en esta materia no hay recursos suficientes para aplicarlas. ¿Tendremos que convertir la batalla del feminismo en una lucha por presupuesto? ¿Quedan dudas de que tenemos un problema de seguridad muchísimo más serio adentro de las casas que afuera? Ante el quinto asesinato consumado de una mujer por parte de su pareja o ex pareja, en lo que va del año, no alcanza con comunicados ni alcanza con sentidos mensajes en las redes sociales.

¿En qué vereda?

Miles de personas de izquierda, sensibles a lo que pasa con nuestra educación pública, marcharon y quisieron decirle a nuestro gobierno que esta vez se equivocó fiero. La tarea obligatoria de todo el Frente Amplio (FA) es impedir que se configure un escenario con tres veredas opuestas: la fuerza política de un lado, miles de personas de izquierda -no ultra- del otro, y la derecha y la ultraizquierda política en una tercera vereda. Entre otras cosas, porque si el FA quiere cambiar la educación, no puede prescindir de esas miles de personas.

Lágrimas que se amortiguan

Estamos cumpliendo una larga tradición, abrazando a inmigrantes perseguidos e incluyéndolos en nuestra sociedad. Pero también hay otra tradición a la que pareciera que estamos empecinados en hacerle honor. La tan usada expresión del historiador Carlos Real de Azúa, aquella que describe a la sociedad uruguaya como una “sociedad amortiguadora”; ¿querrá decir sociedad contradictoria?

“El poder del grupo”

Me resulta imprescindible, vital, reflexionar sobre la violación del mandato de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) por parte de algunos delegados estudiantiles en la última Asamblea General del Claustro que eligió al próximo rector de la Universidad de la República. La semana pasada, el movimiento popular uruguayo sufrió una importante herida. Lejos de adherir a fatalismos que sólo conducen a la paralización y a la inacción, creo que es una herida que puede cerrar en poco tiempo. Pero también puede seguir abierta y agrandarse cada vez más. Depende del camino que tomen quienes hoy están en la FEUU.