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Louis CK

Haciendo equilibrio

Hace algunas semanas hablábamos sobre la enorme ofensiva con la que la plataforma de streaming Netflix decidió apoderarse del mercado de la comedia stand-up televisada, mediante el simple procedimiento de comprar por cifras astronómicas espectáculos de los principales exponentes del género.
Foto principal del artículo 'Nada personal'

Nada personal

Iron Fist.

Puño de manteca

El actor Warren Beatty (c) explica un error en la presentación de la mejor película de los premios Oscar, ayer, en Hollywood, California. Foto: Kevin Winter, AFP

Una entrega de los Oscar que comenzó como sátira política y terminó como comedia de errores

La 89ª entrega de los Premios de la Academia de Hollywood, ese acontecimiento que fascina tanto a quienes lo admiran como a los que lo detestan, no era tan sólo una nueva edición de la conocida y frecuentemente tediosa y autoindulgente ceremonia. Este año venía cargada como nunca de un contexto sociopolítico que lo presentaba como un acontecimiento que iría mucho más allá de la simple concesión de cocardas artísticas y de los acuerdos o desacuerdos que esta causara.
Moonlight.

El color de la soledad

Hollywood es, como siempre pero tal vez más que nunca, una industria y su circunstancia; para ser exactos, su circunstancia sociopolítica. Y como industria que se apoya en su buena imagen, había quedado muy golpeada por las exageradas críticas respecto del flechamiento étnico de sus nominados a los premios Oscar del año pasado, por lo cual, para limpiar su buen nombre, inundó este año la grilla de candidatos con la mayor cantidad posible de películas relacionadas con el caleidoscopio étnico y sexual actual.