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Guilherme de Alencar Pinto

Políticas

“Selma: el poder de un sueño” es el relato de lo que, a esta altura, puede llamarse un mito fundacional estadounidense. Martin Luther King fue uno de los hombres más admirables y admirados de su tiempo, de los pocos líderes políticos que lograron aunar una valiente efectividad con el “sin perder la ternura jamás”. Y el Estados Unidos actual (sobre todo su versión idealizada, espejada en su cine) se considera ejemplar en cuanto a “derechos civiles”.

Devaneos adolescentes

Para mucha gente la adolescencia es una etapa dolorosa y llena de angustias, y es el caso de la protagonista de esta película, Evridika: vive en el pueblucho de Alaverdi, no conoce a su padre, su madre dirige un coro de música armenia y se pasa entre giras y ensayos. Evridika no parece tener amigos, la echan del liceo por mal comportamiento y se refugia en las posibilidades que brinda la tecnología: integra una “comunidad de suicidas” en Internet.

Patria es muerte

Uno suele esperar de las cinematografías de los países comunistas una actitud oficialista o muy disfrazadamente disidente y una expresa ajenidad a los géneros más expresamente comerciales asociados con Hollywood. De hecho, no hubo una película cubana de zombis antes de ésta. Pero acá está, y no es disfrazadamente disidente: lo es expresamente, aunque quizá no de forma radical. Quienes hayan visto una buena cantidad de películas cubanas sabrán que una actitud crítica con respecto al régimen no es novedad alguna y, como tantas otras películas con similar actitud, ésta no tiene nada de clandestino, sino que está financiada por el oficial Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos.

Saber quién sos

Una serie de películas éticamente complejas y atentas a diversos problemas sociales, y la asociación con actores demócratas o incluso “radicales”, hicieron olvidar que Clint Eastwood es un convencido republicano. Parecería entonces que esta película es la reafirmación cinematográfica de la postura que le parece importante reforzar.

Nada de teoría

Así que las mejores biopics son, paradójicamente, las que tienen más suceso en no parecerse a biopics. Esta película sobre el cosmólogo Stephen Hawking es un ejemplo. Quizá la clave aquí haya sido la de hacer foco en un aspecto particular: la relación de Hawking con Jane Wilde -su novia desde 1963 y esposa de 1965 a 1990- tal como ella la relató en un libro de memorias. Así que es esencialmente una historia de amor, antes o concomitantemente con ser una biografía.

Biblia desganada

La anterior versión importante y exitosa del libro del Éxodo en Hollywood fue "El príncipe de Egipto" (1998), un dibujo animado de DreamWorks. Fue seguida por "The Ten Commandments" (2007), ya con animación por computadora, que tiene la fama de ser la recordista de peor boletería de todos los tiempos. Ya era hora de una versión digna de la imponencia y las pretensiones de la superproducción "Los diez mandamientos", de Cecil B DeMille, de 1956, con Charlton Heston. La tarea fue confiada a Ridley Scott, quizá sobre todo debido a que había embocado un éxito oscarizado con "Gladiador" (2000), que puede reducirse con ésta al género “épico con espadas y sandalias”.

El rostro de Abu Iyad

En lo formal, este documental entra en una categoría que cada vez es más común: el cineasta hurga en aspectos de la historia de su familia, que son también, por supuesto, aspectos de su propia vida. La narrativa es francamente subjetiva, y así el cineasta, al ganar presencia como narrador explícito y personaje, se convierte en uno de los principales objetos de la empatía que van a potenciar la carga emotiva de la obra. Esa opción formal termina siendo un detalle en comparación con el “asunto”, que es Ain al-Hilweh, un campo de refugiados palestinos en el sur de Líbano.

Persecución familiar

Este reboot hollywoodense del más famoso de los kaiju tiene la característica simpática de buscar vínculos con la serie original de la productora Toho. El monstruo es muy parecido, y ahora tenemos la oportunidad de verlo en forma más “realista” que nunca: tremendos efectos de computadora, en color, 3D, y un diseño de sonido espectacular reproducido en surround. Inventaron una explicación más científicamente verosímil para la existencia de esos monstruos terrestres: una vez que los monstruos villanos son los “mutos” (así se llaman los insectos voladores) y Godzilla asume el rol de un superhéroe medio bruto, quedaba feo ponerlo como un derivado de experimentos nucleares, lo que lo hubiera convertido en metáfora de un arma atómica a ser tirada contra nuestros enemigos.

Sobre el tapete (rojo)

En una Sala Cantegril atiborrada de gente, con una mayor afluencia de público que en las últimas ediciones, se dio paso a anunciar a los ganadores de la Selección Oficial del 17º Festival Internacional de Cine de Punta del Este y proyectar La vida es fácil con los ojos cerrados, una película simpática y simplona de David Trueba, que con un tono nostálgico y costumbrista parecería emparentarse con el cine del argentino Juan José Campanella. Lo siguiente es un repaso de lo más destacado de lo que se vio en el festival.

Un cine de la imaginación

La figura de Alain Resnais no sólo es de las más importantes del cine del siglo XX, también es de las más elusivas y difíciles de encasillar o definir. La suya es una obra en permanente cambio que vale la pena revisar nuevamente, aunque más no sea para tomar conciencia de su interrupción definitiva. En torno a la mayor de sus películas se puede intentar un acercamiento al lenguaje de este artista complejo, distante y profundamente emotivo a la vez.
La figura de Alain Resnais no sólo es de las más importantes del cine del siglo XX, también es de las más elusivas y difíciles de encasillar o definir. La suya es una obra en permanente cambio que vale la pena revisar nuevamente, aunque más no sea para tomar conciencia de su interrupción definitiva. En torno a la mayor de sus películas se puede intentar un acercamiento al lenguaje de este artista complejo, distante y profundamente emotivo a la vez.

Lo que vino y se quedó

2013 no fue un año muy memorable en términos cinematográficos, principalmente porque el cine anglosajón -que aún predomina en las carteleras uruguayas- parece seguir en caída libre en términos de calidad (aunque algunos estrenos de fin de año que aún no llegaron a Montevideo, como 12 Years a Slave, de Steve McQueen o American Hustle, de David O Russell, auguran un repunte eventual). En todo caso, acá están las diez películas internacionales -las locales merecerían una categoría aparte- que gustaron más entre los críticos de la diaria.
2013 no fue un año muy memorable en términos cinematográficos, principalmente porque el cine anglosajón -que aún predomina en las carteleras uruguayas- parece seguir en caída libre en términos de calidad (aunque algunos estrenos de fin de año que aún no llegaron a Montevideo, como 12 Years a Slave, de Steve McQueen o American Hustle, de David O Russell, auguran un repunte eventual). En todo caso, acá están las diez películas internacionales -las locales merecerían una categoría aparte- que gustaron más entre los críticos de la diaria.

Más cerca de lo que están

Esto fue el King Kong de los 90. Quienes ya crecieron en la era de los efectos de computadora integrados a imágenes fotográficas no tienen idea del impacto que fue ver dinosaurios con el mismo realismo con que uno podía ver un elefante en una película de Tarzán. Hay un plano cenital en el que un velociraptor salta hacia arriba (en dirección a la cámara) para tratar de morder a Lex, y me acuerdo de que mi reflejo fue levantar los pies. ¡Eso es naturalismo e identificación! No me había vuelto a pasar en las muchas veces que lo reví en video, pero ahora, con este reestreno, volví a subir los pies (y eso que conozco el film de memoria). Capaz que es por el 3D.

Hacia afuera

Todo empezó en forma más o menos fortuita durante el motín de 2003 en la cárcel de Canelones. La periodista Andrea Villaverde, entonces en la radio El Espectador, consiguió el celular de Catuca, uno de los reclusos, y lo entrevistó telefónicamente. En 2005 los presos empezaron a organizarse en comisiones, incluido un interesante proyecto de rehabilitación voluntaria, y se les ocurrió contactar a Andrea para que los apoyara en los contactos con el exterior de la cárcel y en la organización. Andrea se terminó involucrando en todo el proceso y fue designada por los presos como la “madrina” del proyecto. Durante 18 meses visitó regularmente la cárcel. Sin esos antecedentes hubiera sido muy difícil que los reclusos aceptaran protagonizar este documental, fotografiado y dirigido por la pareja de Andrea, el cineasta Vasco Elola, y abrirse de esa manera ante la cámara y el micrófono.

A fin de cuentas

Aproximándose el cierre del 31º Festival de Cinemateca, vale la pena resumir algunos de los títulos más interesantes de lo que se vio durante estas semanas y reconocer algunas constantes y tendencias del cine que generalmente no se ve en el resto de las salas de estreno.
Aproximándose el cierre del 31º Festival de Cinemateca, vale la pena resumir algunos de los títulos más interesantes de lo que se vio durante estas semanas y reconocer algunas constantes y tendencias del cine que generalmente no se ve en el resto de las salas de estreno.

De Haneke, con amor

Haneke suele lidiar con cuestiones incómodas, feas, violentas, crueles, amplificadas por su estilo helado. Es también un cineasta muy político. La suya es una forma no especialmente militante de hacer política, porque sus comentarios no suelen brindar explicaciones ni proponer soluciones, sólo poner cuestiones complejas sobre el tablero. Por lo normal, los problemas graves que aquejan a sus personajes suelen emanar (consecuencia o metáfora) del entorno: la sociedad burguesa podrida e hipócrita es el fermento de la maldad, del terror pesadillesco. Acá, sin embargo, el dolor procede únicamente de la naturaleza, de la vida.

Tolerancia

Son seis historias ubicadas en tiempos y lugares distintos: mediados del siglo XIX en una isla del Pacífico, década de 1930 en Europa, década de 1970 en California, la actualidad en Inglaterra, el siglo XXII en lo que habrá sido Corea y, algunos siglos después de eso, en un Hawaii posapocalíptico, con un epílogo algunas décadas más adelante en otro planeta. Los realizadores modificaron así la estructura de la novela original -Cloud Atlas, de David Mitchell- que cuenta esas historias en secuencia.