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Georgina Torello

Derribando la cuarta pared a fuerza de ringtones

El borramiento de las fronteras entre lo privado y lo público, la realidad y la ficción, la “autenticidad” y la teatralidad permite al ciudadano/consumidor actual, inmerso en nuestra cara sociedad mediática, irrumpir en cualquier instancia espectacular pública como si estuviera en el living de su casa.

Comedia en el templo de Brecht

Montevideo completa un mapa de estrenos que incluye Inglaterra, Suecia, Alemania, República Checa y Chile, pero que evita con empeño Argentina. Recientemente se estrenó en El Galpón Un momento argentino, de Rafael Spregelburd, el autor de la Heptalogía de Hieronymus Bosch (de la que Montevideo vio, un tanto perpleja, La paranoia el año pasado). La versión es dirigida por Luciana Lagisquet (1986), representante de la última generación de directores y dramaturgos uruguayos (Fuga de ángeles, Obscena, Sonámbulos). Sobre memoria, dictadura, desencuentros generacionales y la crisis de 2001 (los componentes netos del texto), metodologías textuales y escénicas y cartografías habló la directora.
Montevideo completa un mapa de estrenos que incluye Inglaterra, Suecia, Alemania, República Checa y Chile, pero que evita con empeño Argentina. Recientemente se estrenó en El Galpón Un momento argentino, de Rafael Spregelburd, el autor de la Heptalogía de Hieronymus Bosch (de la que Montevideo vio, un tanto perpleja, La paranoia el año pasado). La versión es dirigida por Luciana Lagisquet (1986), representante de la última generación de directores y dramaturgos uruguayos (Fuga de ángeles, Obscena, Sonámbulos). Sobre memoria, dictadura, desencuentros generacionales y la crisis de 2001 (los componentes netos del texto), metodologías textuales y escénicas y cartografías habló la directora.

Una tarde en el museo

En los años 20 Jacob Levy Moreno (1889-1974) institucionalizó la relación equívoca entre teatro y psiquis. Moreno llamó a la nueva técnica “psicodrama”, y su terapia partía de los ejercicios de improvisación: poner en escena conflictos y dramas privados podía ayudar a hacer emerger traumas reprimidos y dificultades de relacionamiento o percepción, hasta más que el relato freudiano a descifrar.

Más de un motivo para apagar la luz

Del 18 al 20 de marzo (en dos funciones, a las 20.00 y 22.30, en Lindolfo Restaurant y Teatro) se presentará por segunda vez en Montevideo La isla desierta, de Roberto Arlt, en la puesta de José Menchaca, director del argentino Grupo Ojcuro, el exponente más longevo de teatro ciego de la región. la diaria entrevistó a su director y a dos miembros del grupo, Marcelo Gianmarco (actor ciego) y Laura Cuffini (actriz vidente).
Del 18 al 20 de marzo (en dos funciones, a las 20.00 y 22.30, en Lindolfo Restaurant y Teatro) se presentará por segunda vez en Montevideo La isla desierta, de Roberto Arlt, en la puesta de José Menchaca, director del argentino Grupo Ojcuro, el exponente más longevo de teatro ciego de la región. la diaria entrevistó a su director y a dos miembros del grupo, Marcelo Gianmarco (actor ciego) y Laura Cuffini (actriz vidente).

Colisión energética

Luego del turbulento alejamiento del MEC y de haber vuelto full time a su rol de dramaturga y directora, la diaria habló con Marianella Morena. Recién llegada del festival teatral chileno Stgo. a mil donde presentó Las Julietas (que estuvieron acompañadas por otras tres puestas uruguayas: Chaika, de Mariana Percovich, Gatomaquia, de Héctor Manuel Vidal, y Retablo de vida y muerte, de Mario Morgan), Morena habló de sus proyectos, de su despido y de su idea de teatro en Uruguay.
Luego del turbulento alejamiento del MEC y de haber vuelto full time a su rol de dramaturga y directora, la diaria habló con Marianella Morena. Recién llegada del festival teatral chileno Stgo. a mil donde presentó Las Julietas (que estuvieron acompañadas por otras tres puestas uruguayas: Chaika, de Mariana Percovich, Gatomaquia, de Héctor Manuel Vidal, y Retablo de vida y muerte, de Mario Morgan), Morena habló de sus proyectos, de su despido y de su idea de teatro en Uruguay.

Una más

Hay pocas maneras de meterse, en el espacio de una reseña teatral, con un tema como la pedofilia, razón de ser del último estreno en el Solís, Blackbird, del escocés David Harrower, primera dirección de Margarita Musto. Una opción es neutralizarlo, no quitar el ojo a las dinámicas de los cuerpos en el espacio y en sus vestuarios; concentrarse en las construcciones escenográficas y la habitabilidad de la trama y la acción en ellas; escuchar las alquimias de voces, música y ruidos.

Bajo el telón de 2010

Como las cachipollas, acaso la rama más trágica de los insectos pterigotos, lo teatral no puede sino operar en el orden de lo efímero. Perogrulladas como “cada función es única e irrepetible”, repetidas éstas sí hasta el agobio, tratan de colocar en esa cualidad constitutiva parte de su fascinación, aunque en los casos más logrados sea su abismo.

Teatralidad navideña

Un ciudadano medio está expuesto hoy a entre 3.000 y 5.000 avisos publicitarios al día, según la ciudad. Es por eso que la colonización del espacio público por parte de las multinacionales o las pequeñas y medianas empresas es algo que cada vez asusta (¿vemos?) menos. En especial cuando se la disfraza de Papá Noel y se nos habla directamente al corazón.
Un ciudadano medio está expuesto hoy a entre 3.000 y 5.000 avisos publicitarios al día, según la ciudad. Es por eso que la colonización del espacio público por parte de las multinacionales o las pequeñas y medianas empresas es algo que cada vez asusta (¿vemos?) menos. En especial cuando se la disfraza de Papá Noel y se nos habla directamente al corazón.

Fidelidad

Media docena de obras teatrales representadas en Londres, direcciones de Valle Inclán, Brecht, Shakespeare, colaboraciones con la BBC y Channel 4, más de un corto y dos largometrajes abultan el currículum vitae de Anthony Fletcher. Tras Pelea de osos, escrita y dirigida por él y representada el año pasado en el teatro del Anglo, el dramaturgo, guionista y director teatral inglés volvió a Uruguay y acaba de estrenar en El Galpón, Traición (Betrayal, 1978), del Nobel Harold Pinter.
Media docena de obras teatrales representadas en Londres, direcciones de Valle Inclán, Brecht, Shakespeare, colaboraciones con la BBC y Channel 4, más de un corto y dos largometrajes abultan el currículum vitae de Anthony Fletcher. Tras Pelea de osos, escrita y dirigida por él y representada el año pasado en el teatro del Anglo, el dramaturgo, guionista y director teatral inglés volvió a Uruguay y acaba de estrenar en El Galpón, Traición (Betrayal, 1978), del Nobel Harold Pinter.

Puertas adentro

Desde el “año de la orientalidad” (1975) hasta el presente “año Sánchez” (que conmemora el centenario de la muerte del dramaturgo) se mantiene un problema para los creadores teatrales rioplatenses: cómo representar al autor de M’hijo el dotor en consonancia con las tendencias estéticas de cada época. Aquí repasamos la historia de ese problema, a propósito de una puesta que une vida y obra de Florencio Sánchez.
Desde el “año de la orientalidad” (1975) hasta el presente “año Sánchez” (que conmemora el centenario de la muerte del dramaturgo) se mantiene un problema para los creadores teatrales rioplatenses: cómo representar al autor de M’hijo el dotor en consonancia con las tendencias estéticas de cada época. Aquí repasamos la historia de ese problema, a propósito de una puesta que une vida y obra de Florencio Sánchez.

Albeeeeee

Sin falsa modestia se podría decir que Uruguay se mantuvo tan al día como pudo con la escritura del norteamericano Edward Albee (1928): en 1965 Antonio Larreta dirigió ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (1961-1962) poniendo en escena a dos matrimonios de buenos burgueses involucrados en juegos bizarros y crueles, embarazos histéricos e historias de parricidios y locura; en 1969 le tocó a El cuento del Zoo (1958) -el primero de sus dramas si se descarta Aliqueen, escrito a los doce años- con dos versiones, una dirigida por Carlos Aguilera (que la repropuso en 1976) y otra por Alberto Howinsky (excéntrico en su escritura y en la gestión de sus obras, Albee escribió otro acto para esta pieza de contenido decididamente gay.

Las mil y una

Este fin de semana, como desde hace 15 años, el Ministerio de Educación y Cultura promueve el Día del Patrimonio. Con “El teatro en el Uruguay” por tema, el número de actividades es abrumador. Aquí, una guía abreviada pero abarcativa de los “imperdibles”.
Este fin de semana, como desde hace 15 años, el Ministerio de Educación y Cultura promueve el Día del Patrimonio. Con “El teatro en el Uruguay” por tema, el número de actividades es abrumador. Aquí, una guía abreviada pero abarcativa de los “imperdibles”.

Solos (no) estamos solos

Tras cinco años de actividad, el festival de monólogos se ha transformado en el único evento internacional con permanencia en el panorama teatral montevideano. Su última edición coincidió con dos monólogos que permanecerán un tiempo más en cartelera.
Tras cinco años de actividad, el festival de monólogos se ha transformado en el único evento internacional con permanencia en el panorama teatral montevideano. Su última edición coincidió con dos monólogos que permanecerán un tiempo más en cartelera.

Lo sagrado y lo profano

Or. Tal vez la vida sea ridícula, último estreno dirigido por Perdomo y Calderón (que también escribió el texto) y segunda entrega de la pentalogía que empezó con Uz-el pueblo, se introduce así tanto en la popular cartelera.com.uy como en sus comunicados de prensa: “La obra consta de tres partes: una tragedia, una comedia y una tragicomedia. La misma sucede en la Ciudad de Or, en donde un grupo de personas unidas por la tragedia verán cómo sus vidas poco a poco se van torciendo hacia la comedia, al tiempo que la tragicomedia parece instalarse en la cotidianidad de sus días. Tres géneros teatrales, tres sistemas de representación, tres modelos narrativos, una sola historia, una sola obra”.

Fantasmas se materializan

Desde hace dos semanas se puede visitar en el Teatro Solís la muestra Doce teatros que Montevideo olvidó, ideada y realizada por Carlos Reyes. Sobre su origen, la selección de los enigmáticos doce (Teatro San Felipe, Cibils, Zabala, Catalunya, Odeón, Del Cordón, Royal, Colón, Casino, Urquiza, 18 de Julio y Politeama) y el proceso de preparación hablamos con su curador.
Desde hace dos semanas se puede visitar en el Teatro Solís la muestra Doce teatros que Montevideo olvidó, ideada y realizada por Carlos Reyes. Sobre su origen, la selección de los enigmáticos doce (Teatro San Felipe, Cibils, Zabala, Catalunya, Odeón, Del Cordón, Royal, Colón, Casino, Urquiza, 18 de Julio y Politeama) y el proceso de preparación hablamos con su curador.

El pecado montevideano

Teatro: El pecado que no se puede nombrar, de Ricardo Bartís. Una de las cartas que la dramaturgia argentina juega desde hace tiempo (quizá desde siempre) es la bizarría de las premisas sobre las que edifica su teatralidad.

La caída de los dioses

Homero, Ilíada (Feltrinelli, 2004), de Alessandro Baricco, es el resultado de un conjunto de prácticas divulgativas con larga historia en el contexto italiano: por lo menos desde los años 50, los medios de comunicación masivos, con la televisión en primer lugar, creyeron a pie juntillas en la posibilidad de “domesticar” la masa a través de lecturas, paráfrasis o explicaciones abiertas de los clásicos propios y ajenos de todos los tiempos. Quizá el ejemplo más espectacular de los últimos tiempos (y de trascendencia internacional) lo haya dado el comediante Roberto Benigni con su ciclo interminable de Lecturae Dantis en el que matiza el perfecto verso dantesco a la glosa coloquial intercalando referencias directas al hoy por hoy, que más tarde sintetizó en el volumen Il mio Dante (Einaudi, 2008).

La imaginación en el éter

El misterio de la radio no sólo sobrevive sino que conquista nuevos adeptos a través de las transmisoras que se multiplican día a día en internet. Quizá sea la historia del radioteatro la que alberga las demostraciones más palpables de esa capacidad de suscitar la imaginación del público que tiene el medio radial. Repasamos aquí el proceso de ese fenómeno en nuestro país coincidiendo con el cuarto aniversario de la diaria, cuya historia también tiene mucho de ilusión.
En una época cada vez más visual, como pronosticaron Guy Debord y su pandilla, en la que la imagen parece haberle ganado la pulseada al sonido en todo campo y actividad (hasta quizá en la mismísima música pop), el misterio de la radio no sólo sobrevive sino que conquista nuevos adeptos a través de las transmisoras que se multiplican día a día en internet. Quizá sea la historia del radioteatro la que alberga las demostraciones más palpables de esa capacidad de suscitar la imaginación del público que tiene el medio radial. Repasamos aquí el proceso de ese fenómeno en nuestro país coincidiendo con el cuarto aniversario de la diaria, cuya historia también tiene mucho de ilusión.

¿Apocalipsis now?

Como el verano pasado, cuando presentó trabajos de Claudio Tolcachir y Mauricio Kartun, el Teatro Solís corrió el comienzo de la temporada teatral a enero, brindando al público uruguayo el trabajo de dos directores argentinos. Tras la visita de Mauricio Kartun con su Ala de criados, la semana pasada le tocó el turno a Rafael Spregelburd (1970), un discípulo suyo, con La paranoia, obra escrita, dirigida e interpretada por él y su grupo, Patrón Vázquez.
Como el verano pasado, cuando presentó trabajos de Claudio Tolcachir y Mauricio Kartun, el Teatro Solís corrió el comienzo de la temporada teatral a enero, brindando al público uruguayo el trabajo de dos directores argentinos. Tras la visita de Mauricio Kartun con su Ala de criados, la semana pasada le tocó el turno a Rafael Spregelburd (1970), un discípulo suyo, con La paranoia, obra escrita, dirigida e interpretada por él y su grupo, Patrón Vázquez.