El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, obtuvo ayer los apoyos necesarios para formar un nuevo gobierno. Su partido, Likud, ganó las elecciones legislativas del martes pero no logró la mayoría absoluta en la Knesset sino que obtuvo 30 de los 120 escaños. El domingo el presidente Reuven Rivlin comenzó las conversaciones con los distintos líderes políticos. El procedimiento en Israel consiste en que cada partido dice qué político considera que debe tener la responsabilidad de formar gobierno. En la primera jornada Netanyahu recibió el respaldo de Likud. Ayer fue el turno de los partidos Kulanu e Israel Beitenu, dos grupos que brindaron su respaldo a Netanyahu y que le permiten sumar 67 escaños, más de los necesarios para la mayoría absoluta.
Israel Beitenu, la formación liderada por el canciller Avigdor Lieberman, obtuvo seis diputados y es un aliado de Likud. Por su parte, Kulanu es una formación nueva en el sistema político israelí: surgió hace dos años a raíz de una escisión de Likud liderada por Moshé Kahlón.
Ayer también compareció ante el presidente el partido centrista laico Yesh Atid, del ex ministro Yair Lapid, quien optó por no nominar a nadie -de nada hubiera servido que lo hiciera, ya que Netanyahu ya contaba con la mayoría-. También asistiría ayer el partido pacifista Meretz, que se esperaba que hiciera lo mismo que Lapid.