En una ceremonia que homenajeó al escritor Tomás de Mattos, la Cámara Uruguaya del Libro entregó el sábado los premios Bartolomé Hidalgo. En la categoría Revelación el distinguido fue Martín Lasalt, que en 2015 había recibido el premio de Banda Oriental por su novela La entrada al paraíso. Este año se impuso con Pichis (Fin de Siglo), protagonizada por dos hurgadores, el Cholo y la Chola, que trasciende cualquier tipo de vinculación lumpen callejera para explorar los límites del realismo y el anonimato mediante un travelling alucinado y vagabundo.

El que volvió a la fila de los cielitos fue Gustavo Espinosa: en 2011, con Las arañas de marte, había ganado en Narrativa, y el sábado, su nueva novela Todo termina aquí volvió a imponerse en esa categoría. Fernando Electrón Larrosa, docente de física y líder de un dúo blusero, y su amigo y guitarrista Hebercito Mondongo Espel son los héroes de culto de una desgracia que terminará filtrándose en sus vidas, arraigándose en la tierra que los vio crecer, allí donde bailaron con una mujer por primera vez y en donde vieron morir a alguien que querían. Rodeados de paredes húmedas, olor a guiso, notas de blues y motos chinas, estos músicos deben enfrentarse a su pasado o dejarse vencer por él.

El premio Trayectoria fue para Benjamín Nahum, uno de los nombres fundamentales del cambio en la historiografía uruguaya a partir de mediados de los años 60, que implicó revisar los relatos oficiales a partir de la dinámica política y social. Emocionado por el merecido reconocimiento, Nahum se definió como un “feminista militante” y recordó a Heber Raviolo, crítico, editor y fundador de Banda Oriental, que fue uno de los primeros en impulsarlo a publicar. Raviolo leyó artículos en el semanario Marcha sobre el Reglamento de Tierras y las Instrucciones del Año XIII de unos muchachos casi desconocidos, y como se acercaba el bicentenario del nacimiento de Artigas les propuso que escribieran un libro que fue el primero de Nahum con José Pedro Barrán: Bases económicas de la revolución artiguista (1964).

En Historia Nacional la distinción fue Memorias de ciudadanía. Los avatares de una polis golpeada, de Amparo Menéndez Carrión; en Testimonios, Memorias y Biografías, para Alfredo Alzugarat por su edición de Quisiera decirte tanto: cartas y otros textos de amor, cárcel y exilio 1974-1985 de Susana Pacifici; en Literatura Infantil y Juvenil, para Una vez en los Andes, de Ignacio Martínez, y en Libro Álbum, para Eloísa Figueredo y Genoveva Pérez Volpe por Arriba en las ramas. Todo deseo de jardín decide, de Daniel Cristaldo, ganó en Poesía, y en Investigación y Difusión Científica lo hizo Laura Raffo con La economía al alcance de todos. Claves para entender cómo afecta tu vida y tu bolsillo.

Municipales

La semana anterior, la Intendencia de Montevideo había dado a conocer los ganadores de los premios Juan Carlos Onetti: en Narrativa fue Valentín Trujillo (¡Cómanse la ropa!); en Poesía, René Fuentes (Periplo cerrado); en Narrativa Infantil y Juvenil, Alicia Alba Cabrera (El club de las no besadas); en Historieta, Alejandro Rodríguez Juele (Regreso a las montañas de la locura); y en Dramaturgia el premio se declaró desierto, pero se entregaron tres menciones, a Hijos de mala luna, de Milton Fernández, Un gaucho, dos gauchos, treinta y tres gauchos, de René Fuentes, y El verano fue muy largo, de Florencia Dansilio.