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Internacional | Miércoles 09 • Marzo • 2016

El odio como motor

Aumentan en Mar del Plata los casos de ataques y amenazas por parte de grupos neonazis.

En los últimos meses, Mar del Plata se convirtió en escenario de reiterados actos violentos y de intimidación por parte de grupos neonazis contra activistas de derechos humanos, homosexuales, travestis y extranjeros. Aunque estas bandas operan hace seis años o más en el balneario argentino, los ataques se volvieron más frecuentes a partir de octubre. Organizaciones sociales sostienen que este resurgimiento está vinculado con la elección de Carlos Arroyo como intendente de General Pueyrredón, municipalidad que incluye a Mar de Plata, por los lazos que mantiene con un cabecilla neonazi. Mientras tanto, las esvásticas en las paredes se renuevan.

En los muros de Mar del Plata, además de las esvásticas, pintan frases como “fascismo es libertad” o “fascismo es rebeldía”. En los muros virtuales de las redes sociales difunden videos en los que imitan el clásico saludo de Hitler y publicaciones en las que aseguran que van a “limpiar la lacra que hay en la sociedad”, en referencia, generalmente, a gays, extranjeros, feministas o punks. Pero la violencia de estos grupos neonazis no es sólo simbólica.

La gravedad y la frecuencia de las denuncias atribuidas a éstos alertó a las autoridades y a organizaciones sociales, que decidieron tomar medidas. La primera fue la apertura de una oficina del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo en esta ciudad para atender especialmente los casos de violencia por parte de neonazis. La nueva dependencia se inauguró el 19 de febrero y funciona en la Defensoría del Pueblo local para recibir denuncias y, sobre todo, acompañar a las víctimas.

La segunda medida la tomó la Procuración General de la Nación con la creación de una comisión de fiscales para investigar este auge de atentados neonazis en la ciudad. Según el diario argentino Página 12, la decisión se tomó a pedido del fiscal general de Mar del Plata, Daniel Adler, y otros fiscales que se vieron abrumados por la cantidad de denuncias. De acuerdo con la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, esos funcionarios propusieron la creación de un equipo de trabajo para “la investigación, análisis e intervención” de “hechos de discriminación” violatorios de la Ley 23.592 -que penaliza los actos discriminatorios- ocurridos “en los últimos cuatro meses”. Su justificación fue clara: era necesario trabajar en equipo ante el incremento de denuncias de discriminación “de fuerte tinte racista”, que incluyen casos de violencia física “en los que podría haber intervenido un mismo grupo de personas”, informó el periódico.

El anuncio acerca de la creación del equipo de fiscales coincidió con una resolución del Juzgado Federal Nº 3 de Mar del Plata de elevar a juicio una causa en la que está involucrado Carlos Pampillón, señalado como líder del grupo neonazi Foro Nacional Patriótico (Fonapa) y de la agrupación La Giachino. Este nombre alude a Pedro Giachino, el primer soldado argentino que murió combatiendo en la Guerra de las Malvinas, diez años después de haber sido jefe del pelotón de vigilancia y seguridad de la Base Naval de Mar del Plata durante la dictadura, donde funcionaba un centro clandestino de detención.

Ambos grupos aparecen como autores de otros atentados e intimidaciones que comenzaron en setiembre de 2011, con el ataque a un monumento que rinde homenaje a los desaparecidos durante la dictadura ubicado en la Base Naval de Mar del Plata, y que siguieron desde entonces, con un significativo aumento en los últimos meses de 2015.

Pampillón deberá enfrentarse a los cargos que se le imputan por ser “autor o instigador” del ataque al monumento en la Base Naval. Allí, sobre la leyenda que decía “Aquí funcionó un centro clandestino de detención”, los integrantes de un grupo todavía no identificado escribieron “aquí se defiende la patria”.

También se lo acusa de haber sido el autor de las pintadas discriminatorias en el Centro de Residentes Bolivianos de Mar del Plata, donde un grafiti rojo consignaba: “Fuera Bolivia de Salta. La patria no se negocia, ojo... arderá el escarmiento. Fonapa La Giachino, viva la patria carajo”.

Gils Carbó accedió, además, a un pedido de los fiscales para que se tuviera en cuenta el “alto porcentaje” de los casos de atentados y amenazas de los grupos neonazis que están “motivados por odio de género”. Ante esta inquietud, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres se incorporó a la investigación.

Los vínculos políticos

La Asamblea por una Sociedad sin Fascismo, un colectivo formado en 2014 como reacción a una serie de ataques emprendidos en Mar del Plata contra transexuales, prostitutas y punks, presentó en enero un informe que profundiza sobre el resurgimiento de los ataques neonazis en la ciudad durante los últimos meses de 2015. El documento, que fue entregado al Poder Ejecutivo, expone en detalle más de 30 ataques cometidos por grupos neonazis en la ciudad durante los últimos cinco meses e identifica el accionar de al menos cinco grupos: el Fonapa y La Giachino -a los que identifican como uno solo-, la Banda del Rusito, el Frente Skinhead Buenos Aires, Bandera Negra, y el ala femenina de este último, Rosas Rojas, liderada por la hija de Pampillón.

Consultados por el medio digital local Qué, los autores del texto dijeron que estos delitos “no han encontrado ninguna condena judicial ni iniciativa por parte del poder ejecutivo municipal”. Se referían no sólo a la Justicia argentina, sino también al intendente Arroyo, de quien todavía esperan respuestas.

Poder en cuestión

Arroyo fue elegido en octubre como intendente de General Pueyrredón por la alianza Cambiemos, que gobierna Argentina, y su asunción fue para muchos grupos que denuncian las agresiones en Mar del Plata el detonante para que los neonazis comenzaran a actuar con impunidad. A Arroyo lo vinculan con Pampillón y fue repudiado por varias organizaciones de derechos humanos. Por ejemplo, Abuelas de Plaza de Mayo e HIJOS cuestionaron al políticio por haber sido funcional a la dictadura, porque en 1979 fue designado interventor del gremio de peones de taxis. Luego de ser acusado públicamente, Arroyo respondió a los cuestionamientos: “No me jodan más con la dictadura. Piensen lo que quieran, a mí me contrató el municipio para arreglar un semáforo”.

En 1994, mientras se desempeñaba como subsecretario de Inspección General en la misma municipalidad que ahora dirige, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas acusaron a Arroyo de antisemita por reivindicar a Hitler en sus conversaciones y tener símbolos nazis en su despacho. En 2011, cuando el Concejo Deliberante de Mar del Plata, por pedido de Madres de Plaza de Mayo, decidió retirar un cuadro de Giachino debido a las denuncias de violaciones a los derechos humanos que existían contra el militar, Arroyo manifestó su malestar y se retiró de la sala.

El 2 de enero, el Concejo Deliberante repudió los hechos de violencia vinculados con grupos neonazis en una declaración que fue impulsada por el bloque local del Frente para la Victoria y que recibió el apoyo del Frente Renovador y de la Unión Cívica Radical. Agrupación Atlántica, el partido al que pertenece Arroyo, decidió no sumarse.

En ese momento, el actual director de Derechos Humanos de la municipalidad de General Pueyrredón, José Luis Zerillo, señaló a Página 12: “El problema de Agrupación Atlántica es que el texto menciona a Carlos Pampillón y sus seguidores, que son los protagonistas de varios de los hechos denunciados y están vinculados a ese partido”.

No ocurren al azar

Aunque las pintadas de símbolos nazis fueron las más repetidas, hubo hechos más graves, como las amenazas y las golpizas a diferentes personas por pertenecer a determinado sector político o comunidad o por su orientación sexual.

El primer ataque, que de cierta forma inauguró la seguidilla de atentados, tuvo lugar el 11 de octubre, en las puertas de la Catedral de Mar del Plata, en el marco del 30º Encuentro Nacional de Mujeres. Cuando las mujeres llegaron a la catedral, finalizando el recorrido de la marcha que realizaban, la encontraron rodeada por un grupo de personas encapuchadas que pretendían “proteger” el edificio y que estaba liderado por Pampillón.

Las feministas intentaron pasar de todas maneras y hubo enfrentamientos, en los que varias fueron heridas y algunas, arrestadas. Para las organizaciones feministas presentes ese día, las agresiones no ocurrieron al azar y la intención de los encapuchados fue “amedrentarlas”, sobre todo por defender la despenalización del aborto.

Más señales de alarma

El premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel denunció el lunes que su casa de Mar del Plata fue “saqueada” la semana pasada por “grupos de neonazis”. Según dijo a la radio marplatense LU9, su casa quedó “destrozada” y se llevaron “hasta el inodoro”. El activista agregó: “Saquearon 42 casas en el barrio y todo queda en la total y absoluta impunidad, es tremendo, estamos en un estado de indefensión, han colocado policías pero no sabemos por qué no patrullan” Consideró que no sólo los saqueos son “preocupantes”, sino también el accionar de los neonazis, que “vuelven a resurgir con fuerza” y que “son peligrosos para la sociedad”. Pidió al intendente Carlos Arroyo que “tome medidas preventivas”, y concluyó: “Hay una responsabilidad del municipio, del intendente en particular y de las fuerzas de seguridad”.

Unos días después, dos jóvenes de la comunidad gay de Mar del Plata fueron golpeados con palos y caños de PVC rellenos con cemento por un grupo de personas que llevaban símbolos nazis, y sufrieron fracturas graves y cortes profundos.

El 8 de diciembre, Juan Martín Navarro fue atacado por cuatro personas “por ser gay”, según denunció. Navarro logró identificar a dos de ellos y dijo que los conocía “como integrantes” del grupo Bandera Negra. Los atacantes golpearon a Navarro también con tubos de PVC y le causaron fracturas en el tabique nasal. Permaneció casi dos días inconsciente en el hospital. Según informó el diario argentino Perfil, Navarro perdió parte del sentido del gusto y del olfato a causa de los golpes.

Otras denuncias se registraron en Mar de Plata, como el ataque en octubre a una banda punk en el marco de un recital antifascista y las pintadas de esvásticas, en diciembre, en una librería y en la sede de la Sociedad Teosófica, un movimiento que fusiona religiones. En esta última, sus miembros taparon enseguida las cruces, pero a los dos días reaparecieron, según contaron a Página 12.

En enero, una de las integrantes de la Asamblea por una Sociedad sin Fascismo de Mar del Plata, Silvina Elías, sufrió intimidaciones por medio de las redes sociales y, un día, su casa apareció marcada con un círculo rojo y varias esvásticas. El día anterior, Elías había presentado el informe sobre los neonazis ante el intendente Arroyo.

El hecho más reciente ocurrió a mediados de febrero, cuando Bandera Negra atacó el bar de Javier Moreno Iglesias, un activista por la diversidad sexual y presidente de la Asociación Marplatense de Derechos a la Igualdad, y lo insultó y lo amenazó. Los neonazis estaban armados; el dueño del local “se salvó” porque se mantuvo encerrado. Las ventanas del bar quedaron rotas y sus paredes amanecieron con esvásticas y otros símbolos que saludan a Hitler. Después de este hecho, las organizaciones sociales exigieron, una vez más, una ley de prevención y castigo de actos discriminatorios que ampare estas situaciones.

El jueves, la Justicia federal detuvo a tres hombres -sospechosos de formar parte de Bandera Negra- por cometer actos violentos de carácter racista y discriminatorio. Uno de ellos es sospechoso de ser su líder, Alan Olea, yerno de Pampillón. Según informó el diario La Nación, los tres detenidos fueron denunciados hace meses por “violación de la Ley Antidiscriminatoria, de la Convención Internacional Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, de la Convención para la Sanción y Prevención del Delito de Genocidio” y por el delito de asociación ilícita.

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