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Internacional | Miércoles 30 • Marzo • 2016

Dilma Rousseff con su equipo de seguridad, ayer, en la zona del Palacio de la Alvorada, en Brasilia. • Foto: Evaristo Sa, Afp

Es oficial

El PMDB formalizó su salida del gobierno de Dilma Rousseff.

En un encuentro que duró menos de cinco minutos, el Directorio Nacional del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) decidió abandonar el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. En esa reunión, en la que la figura más conocida fue la del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, se escucharon gritos de “Fuera PT” y “Temer presidente”, en referencia al líder del PMDB y actual vicepresidente de Brasil, Michel Temer, que asumiría la presidencia si Rousseff fuera apartada del cargo.

“A partir de hoy, de esta reunión histórica, el PMDB se retira de la alianza del gobierno. La decisión está tomada. Viva Brasil”, dijo el vicepresidente del PMDB, el senador Romero Jucá. Habló Jucá porque el presidente del PMDB, Temer, estaba ausente. En momentos en que integrantes del Partido de los Trabajadores (PT) lo acusan de ser uno de los “comandantes” del “golpe de Estado” contra Rousseff, Temer prefirió no asistir a dirigir el encuentro en el que se anunció formalmente que el PMDB dejaba el gobierno.

Temer se reunió el fin de semana con el presidente de la Cámara de Senadores, Renan Calheiros, y el ex presidente brasileño José Sarney, y los tres acordaron no asistir al encuentro de ayer del directorio del PMDB. En esa reunión, Temer y Sarney convencieron a Calheiros de que el partido tenía que salir del gobierno. Como parte del acuerdo, se estableció que los ministros tampoco asistirían al encuentro. También se ausentaron unos diez de los 119 integrantes del Directorio Nacional del PMDB: para Temer la decisión se debía tomar por unanimidad y estos diez dirigentes estaban en contra de tomarla, por eso se les pidió que les dejaran el lugar a sus suplentes, quienes sí votaron por dejar el gobierno.

Las señales de distanciamiento parecían claras desde hacía tiempo. Temer empezó a manifestar públicamente su malestar con Rousseff y con el PT hace ya un año, cuando se realizaron las primeras movilizaciones para pedir la salida del gobierno. En ese entonces el PMDB lanzó una propaganda en la que Temer aseguraba que el partido “siempre, en las circunstancias más difíciles, elegirá apoyar a Brasil”. En setiembre fue más allá y, en otra propaganda, Temer llamó a la unidad de los brasileños y dijo que el país quería e iba a cambiar sin ser guiado por “una estrella”, en aparente referencia al símbolo del PT. En diciembre, en este caso en una carta, Temer se quejó de que ni él ni el partido fueron convocados “jamás” a definir políticas, ni en este gobierno ni en el anterior, y que el PT y Rousseff lo trataron a él como un objeto “decorativo” y al PMDB como un “mero accesorio, secundario y subsidiario”.

En paralelo a estos pronunciamientos públicos el PMDB dio a conocer en distintas instancias documentos con iniciativas políticas y económicas. Esos documentos no fueron presentados al gobierno como una propuesta, ni tampoco se reclamó al Ejecutivo que se impulsaran esas medidas, como sí ha hecho el PT, sino que se trataba de materiales que reunían el respaldo de empresarios y sectores políticos. Hoy esos materiales son reunidos para impulsarlos en un eventual gobierno de Temer.

El vicepresidente brasileño no se ha pronunciado a favor del juicio político ni ha manifestado su intención de hacer caer al gobierno de Rousseff. En la interna del PMDB dejó que el desgaste lo hicieran los sectores liderados por Cunha y Calheiros, que estaban en contra y a favor del gobierno, respectivamente. En público, Temer se mantuvo al margen de esta disputa interna, pero el PMDB no habría llegado a la decisión de dejar el gobierno si esa no hubiera sido la intención de Temer, señalan políticos y analistas brasileños en entrevistas publicadas en estos días.

Camino incierto

En la salida del PMDB del gobierno hay pocas certezas. Formalmente el partido anunció que sus integrantes deben dejar de inmediato todos los cargos de gobierno (que se estiman en cientos) pero entre los dirigentes había distintas lecturas: algunos dijeron que se debía renunciar ya, mientras que otros hablaron de un plazo de dos semanas como mínimo.

Además, el partido tiene siete ministros en el Ejecutivo y no es seguro que todos dejen sus cargos. El ministro de Turismo, Henrique Alves, cercano a Temer, presentó su renuncia el lunes, antes de que el PMDB oficializara su decisión, también como una forma de presionar a sus correligionarios en el gabinete. Sin embargo, ayer no lo siguieron los otros seis ministros del PMDB.

La titular de Agricultura, Kátia Abreu, ya dijo en su entorno que ella permanecerá en el gobierno. Una posibilidad es que se reintegre a su anterior partido, el Partido Social Democrático. Los ministros de Salud, Marcelo Castro, y de Ciencia y Tecnología, Celso Pansera, evalúan si pedirán licencia en el PMDB para no desobedecer la orden de dejar sus cargos. El titular de Aviación Civil, Mauro Lopes, ya está en proceso de ser expulsado del partido porque asumió como ministro después de que se decidiera que ningún integrante del PMDB asumiría nuevos cargos en el Ejecutivo.

Eduardo Braga, de Minas y Energía, y Helder Barbalho, de Puertos, sí dejarían sus cargos. Ambos intentaron que el encuentro de ayer se postergara y le manifestaron su apoyo a Rousseff, pero disputarán las elecciones municipales de octubre y necesitarán el respaldo del aparato partidario del PMDB.

Tampoco se sabe qué repercusiones tendrá la salida del PMDB del gobierno en el juicio político contra Rousseff que se impulsa en Diputados. Hoy las bancadas de diputados y senadores están divididas entre quienes están a favor y quienes se oponen a llevar adelante ese proceso contra la presidenta. El PMDB no se pronunció como partido sobre este tema y se desconoce si impondrá una posición a todos sus integrantes o los dejará en libertad de acción. Tampoco se sabe cómo alterará el equilibrio entre quienes están a favor y en contra el dato de que quien asumiría la presidencia si Rousseff es destituida sería Temer.

Con esta situación de fondo, Rousseff decidió cancelar el viaje que tenía previsto a Estados Unidos para participar en la Cumbre de Seguridad Nuclear. Según los medios brasileños, en Planalto cayó mal que la reunión de ayer durara sólo tres minutos, y la presidenta no quiere darle a Temer la posibilidad de asumir su cargo, aunque sea temporalmente.

Rousseff ya está negociando con otros partidos, algunos de los cuales ya integran la alianza de gobierno, la distribución de los ministerios que queden vacantes. En esas negociaciones también intenta mantener la alianza de gobierno, ya que algunos otros partidos evalúan abandonarla.

Diputados y senadores del PT acusaron ayer a Temer de encabezar un intento de golpe de Estado contra Rousseff. El líder de la bancada gubernamental en la Cámara de Diputados, José Guimarães, dijo que el vicepresidente está “liderando el golpe”. Por su parte, el diputado Henrique Fontana dijo que el PT seguirá buscando los votos que le hacen falta para rechazar el juicio político contra Rousseff. “Al menos una parte del PMDB tiene que estar en contra de esta tentativa de golpe”, dijo.

Otros integrantes del PT y del gobierno ven la salida del PMDB como una posibilidad de establecer una alianza de gobierno distinta. La situación “abre el espacio para un nuevo gobierno”, dijo el ministro de Presidencia, Jaques Wagner.

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