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Cultura | Martes 26 • Abril • 2016

Un mundo idiota

Un enano de primera

Además de ser los candidatos casi confirmados del Partido Demócrata y el Republicano de Estados Unidos, Hillary Clinton y Donald Trump comparten otra cosa excepcional; ambos son los candidatos que despiertan más rechazo entre quienes no piensan votarlos, y menos unanimidad dentro de sus partidos desde que estas variables son medidas. Una buena prueba fue una encuesta entre 2.000 estadounidenses llevada a cabo por el sitio de encuestas SurveyMonkey, que agregó entre los posibles candidatos al sillón de la Casa Blanca a tres de los principales personajes de la serie de televisión Game of Thrones, Daenerys Targaryen y los hermanos Cersei y Tyrion Lannister.

A la reina madre de King's Landing no le fue muy bien: con 1% de las preferencias, Cersei fue la figura menos votada de la encuesta, algo bastante lógico para una candidata que hace arrojar niños desde torres y organiza matanzas de personajes con los que nos habíamos encariñado. A Daenerys le fue mejor, pero aunque su 14% superó a los candidatos republicanos, no logró obtener más apoyo entre los encuestados que su principal competidora femenina (Hillary Clinton), quien marcó 20% de las intenciones de voto. Pero quien dio el batacazo fue el pequeño y mordaz Tyrion Lannister, que quedó clavado en un empate en la primera posición con el neosocialista Bernie Sanders, con 24% cada uno; esto significa que para casi la mayoría de los encuestados (que fueron buscados entre seguidores de todos los partidos), el personaje bebedor y putañero que interpreta Peter Linklage en la serie fue una opción mucho más presentable que Donald Trump o Ted Cruz. Si recordamos su breve y desafortunado, aunque esforzado y ordenado rol como Mano del Rey, esto parece muy justo, ya que si se descuentan los gastos en vino y prostitutas, el más bajo de los Lannister parecía ser un buen administrador.

Lo fácil que es hacerse odiar

Cuando un artista popular y querido muere, generalmente la gente educada guarda un tiempo de respeto hacia el occiso (con la excepción de los trolls de la red y los eternos fanáticos que tratan de llevar un poco de agua para su molino), sin que importe si un comentario crítico tiene o no base valedera, ya que siempre es impertinente. Nadie le explicó eso al canadiense Justin Bieber, quien con una sola observación se ganó el aborrecimiento de buena parte de los melómanos del mundo, como si no fuera ya una figura bastante repelida por cualquiera que no sea una de sus fans adolescentes. El asunto fue que tras la muerte de Prince, el guitarrista Andrew Wyatt escribió en su cuenta de Instagram una sentida elegía dedicada al músico de Minneapolis, en la que, con una prosa un tanto hiperbólica, lo definía como the last greatest living perfomer, que podría traducirse como “el último y más grande de los artistas vivientes (o en vivo)”. Poco después, desde una cuenta atribuida a Bieber se hizo un comentario que decía “bueno, no el último y más grande de los artistas vivientes”. Algo estrictamente cierto, ya que Prince ya no pertenece al mundo de los vivos, pero que como chiste lógicamente les cayó como una patada en el estómago a todos los que leyeron el comentario de Instagram, que produjo unas 3.000 respuestas en las que se puteaba a Bieber en todos los idiomas del orbe.

El comentario fue rápidamente borrado de la cuenta de Wyatt, y un portavoz de Justin Bieber salió a los medios para asegurar que el comentario de Instagram era falso y que su cliente nunca habría escrito algo así. Sin embargo, esta afirmación no resulta verosímil, ya que las capturas de pantalla de ese comentario lo muestran con la misma foto y la misma cuenta de Instagram. En todo caso, posiblemente nadie lo vaya a investigar demasiado, ya que cualquier excusa es buena para opinar un poco sobre Justin Bieber y su parentela.

No, si estamos regios

Posiblemente hartos de que su cantante, Chano Moreno Charpentier, se dedicara a jugar a los autitos chocadores en las calles de Palermo y las rutas argentinas -por no hablar de su rol permanente en los medios chimenteros-, los demás integrantes de la banda Tan Biónica finalmente emitieron un comunicado oficial en el que afirman estar pasando por un “impasse” y que no tienen planes de volver a tocar en los próximos meses o los próximos años.

La noticia sorprendió a sus fans, pero sobre todo al evidentemente distraído cantante, que se enteró por la prensa como cualquier mortal. Chano expresó su desazón mediante un tuit en el que recordaba que él había formado la banda y afirmaba estar muy triste. Pero ayer el mediático Chano pareció cambiar súbitamente de discurso y olvidarse de toda tristeza, ya que salió nuevamente a los medios para asegurar -una y otra vez- que entre él y la banda “está todo bien” y que no se habían separado. Sin embargo, no parece ser precisamente el amor lo que los mantiene unidos, ya que con un discurso más bien misterioso y sólo interrumpido para afirmar que “están bien”, Chano también dijo: “Hay momentos para hacer silencio y para pensar un poco las cosas. Hay muchas cosas que se deforman, chistes que se entienden mal, pero nosotros estamos todos bien”. Luego agregó: “No da que hable, porque estoy rompiendo un acuerdo groso, un pacto con Universal, que es mi compañía y me banca a muerte”. Pero, ¿se separan, van a tocar, no se separan pero no tocan, se separan pero siguen unidos? Chano sigue misterioso: “No puedo hablar, hice un acuerdo con abogados. Pero personalmente estoy bien, estamos bárbaro”.

Sí, seguro, eso es lo que más se nota, sobre todo en la parte en la que hablan mediante abogados y empleados de Universal. Bueno, Chano, tampoco nos interesaba tanto.

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