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Internacional | Miércoles 11 • Mayo • 2016

Asunto nuestro

Juicio político contra Dilma se vota hoy en el Senado; organizaciones uruguayas se movilizaron contra las “nuevas formas de golpe de Estado”

El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Waldir Maranhão, dejó sin efecto la decisión que había tomado el lunes cuando anuló las sesiones de la cámara en las que se aprobó el juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff. Con el restablecimiento del proceso en pleno, el gobierno recurrió ante la Justicia para intentar anularlo.

Renan Calheiros, el presidente de la Cámara de Senadores de Brasil, fijó para hoy a las 9.00 el comienzo de la sesión en la que se votará si se realiza el juicio político contra la presidenta. Si bien la sesión contará con al menos dos cuartos intermedios, la intención de Calheiros es que la votación termine hoy mismo. Según las estimaciones de los medios de comunicación brasileños, el resultado será la instalación del juicio político y el consecuente alejamiento del cargo de Rousseff por 180 días, durante los cuales será sustituida por su vicepresidente, Michel Temer, que desde hace semanas trabaja en el armado de un gabinete para ese momento.

La votación de hoy fue puesta en duda el lunes, cuando el presidente interino de la Cámara de Diputados anuló las sesiones en las que se trató el juicio político contra Rousseff, incluida aquella en la que los legisladores votaron y aprobaron pedirle al Senado que abriera el proceso.

El Partido Progresista (PP), al que pertenece Maranhão, se reunió ayer para evaluar si expulsará al diputado por haber actuado en el sentido contrario a las preferencias de esa organización política. El PP es un aliado de Temer, y si este asume la presidencia contará con varios cargos en el gabinete. La del PP fue sólo una de las varias presiones que cayeron sobre Maranhão, que en menos de 24 horas revirtió la decisión que había tomado en la mañana del lunes con un escueto comunicado en el que ni siquiera presenta argumentos.

Pese a este giro, el PP se reunió ayer de mañana y anunció que pedirá a Maranhão que renuncie al cargo de presidente interino de Diputados después de su “lamentable” decisión sobre el juicio político. Maranhão pidió tiempo hasta hoy para decidir si renuncia; si lo hace, podría mantenerse en el PP, si no, es probable que sea expulsado del partido. En otra reunión que mantuvo anoche, en este caso con otros integrantes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Maranhão pidió disculpas por las idas y vueltas y dijo que no renunciará.

Las “presiones políticas” que recibió Maranhão fueron “ilegítimas”, opinó el ministro de Justicia, Eugênio Aragão, después de criticar la ausencia de argumentos en el comunicado en el que revirtió su decisión.

Movilizados

Pocas horas después de que se conociera el cambio de postura de Maranhão, miles de personas salieron a las calles en movilizaciones contra el juicio político en 17 estados de Brasil y en Brasilia. Las protestas fueron organizadas por el Frente Brasil Popular -que reúne a movimientos sociales, centrales sindicales y partidos de izquierda- e incluyeron el corte de algunas calles y carreteras en distintas ciudades.

Por su parte, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva se reunió con dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) con los objetivos de avanzar en una estrategia a impulsar una vez que Rousseff tenga que dejar su cargo y de definir cómo será la actuación de la presidenta hoy. Según lo que han publicado medios brasileños, varios movimientos sociales que integran el Frente Brasil Popular estarán en los alrededores de la sede de gobierno, el Palacio de Planalto, para mostrarle su apoyo a Rousseff una vez que salga de allí.

Si bien se está planificando la salida del gobierno, que está prevista para hoy, para el Ejecutivo actual no está todo perdido. Ayer la Abogacía General de la Unión presentó un nuevo recurso ante el Supremo Tribunal Federal (STF) en un intento de anular el proceso, o al menos suspenderlo. En este caso, el argumento es que hubo un “desvío de finalidad” por parte del ex presidente de Diputados, Eduardo Cunha, que buscaba una “venganza” hacia el gobierno porque el PT se negó a apoyarlo en la Comisión de Ética de la cámara baja, donde se lleva adelante una investigación en su contra. Cunha fue separado de su banca de diputado por el STF, entre otras cosas, por utilizar su cargo con “desvíos de finalidad” para beneficio propio.

El recurso presentado ayer pide que se anule el juicio político, y que de manera preliminar se suspenda. “Si el STF apartó a Cunha por desvío de poder, eso también caracteriza al impeachment. Invocamos los mismos fundamentos del STF como factor de nulidad del impeachment”, dijo el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo. Antes, Cardozo fue ministro de Justicia y denunció públicamente que Cunha amenazó al gobierno con habilitar la votación sobre el juicio político si no se frenaba el proceso en la Comisión de Ética y si la Justicia avanzaba contra él por la red de corrupción en Petrobras. El gobierno se negó a ambos pedidos. “Si Cunha no hubiera sido el presidente de la cámara, no habríamos tenido este proceso”, dijo Cardozo. Consultado sobre “hasta dónde” va a judicializar el proceso, respondió: “Hasta el fin. Hasta que se haga justicia”.

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