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Deporte | Lunes 06 • Junio • 2016

Los jugadores de Liverpool festejan un gol a Nacional, el sábado, en el Gran Parque Central. Foto: Pablo Vignali

Negro y negro

Liverpool se queda en Primera tras derrotar a Nacional.

La temporada finalizó con una sonrisa para Liverpool, que después de haber pasado la mayor parte del campeonato en zona de descenso logró una gran remontada en el remate del torneo, bajo la conducción del artiguense Mario Saralegui, y consiguió el objetivo de quedarse en Primera División. El gran triunfo obtenido por los negriazules el sábado, 2-0 sobre Nacional en el Parque Central, fue el último mojón de una escalada notable, que se cimentó en la muy buena labor colectiva de un equipo que cuenta con algunas individualidades a destacar.

El sábado en La Blanqueada, Jorge Bava fue un pilar en el arco, lo mismo pasó con Damián Macaluso en la zaga, en la media cancha Gustavo Aprile metió y jugó, Nicolás de la Cruz aportó su talento, igual que el finísimo Sebastián Rodríguez; un destaque especial merece este volante central, que además de jugar bien todo el partido metió un golazo de tiro libre que selló el destino de los puntos en juego. Antes, otro jugador clave de este Liverpool, el delantero Junior Arias, había abierto el marcador, con lo que llegó a 19 goles en el Campeonato Uruguayo, idéntica marca que el wanderista Gastón Rodríguez.

Liverpool tuvo la actitud necesaria para encarar un partido en el que no tenía margen para otra cosa que no fuera sumar para evitar el descenso, y la apuesta le salió bien: se paró firme en el Parque Central y le ganó con autoridad a un Nacional completamente desangelado.

Los tricolores, literalmente, dejaron el alma en la Bombonera. Luego de ese partido en el que finalizó la buena actuación del equipo en la Copa Libertadores, Nacional se derrumbó completamente, y en los últimos tres partidos del Clausura mostró una imagen pobrísima. Pueden haber tenido atenuantes las derrotas ante Danubio y Rentistas -el cansancio acumulado, las ausencias de muchos jugadores-, pero el sábado con Liverpool, ya con buena parte de los titulares en la cancha -volvieron a la titularidad Diego Polenta, Kevin Ramírez y el Diente Nicolás López-, el equipo de Gustavo Munúa volvió a fallar y feo. Nunca le encontró la vuelta al partido y terminó siendo superado ampliamente por su rival y por sus propias debilidades.

En apenas 16 días, Nacional pasó abruptamente de estar a un penal de las semifinales de la Copa Libertadores a la realidad actual, en la que las dudas sobrepasan por goleada a las certezas. Las sucesivas caídas en el Clausura dejaron al equipo fuera de la pelea del Campeonato Uruguayo y, de no ser por la victoria de Racing sobre Cerro, el bajón pudo haber hecho peligrar la clasificación tricolor a la próxima edición de la Libertadores.

El importante crédito que Munúa había acumulado con la buena campaña en la Libertadores comenzó a agotarse rápidamente. Su continuidad en el cargo -algo que hasta hace pocos días parecía estar fuera de discusión- ahora no parece tan clara. De hecho, en la reunión de la directiva que se realizará mañana en la sede tricolor de la avenida 8 de Octubre la permanencia del actual entrenador será el tema excluyente a resolver. El presidente del club, José Luis Rodríguez, que está viviendo en estos días su primera crisis deportiva al frente de la institución que encabeza desde hace medio año, tendrá que ver cuáles son las posturas existentes dentro de la directiva y en función de ello decidir el camino a tomar.

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