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Internacional | Jueves 14 • Julio • 2016

Desfile para conmemorar el bicentenario de la independencia argentina, el 9 de julio, en Tucumán. Foto: Walter Monteros, Afp

De regresos

Distintas organizaciones sociales cuestionaron el desfile militar que conmemoró el bicentenario de la independencia argentina.

La presencia del ex carapintada Aldo Rico en el desfile por el bicentenario de la independencia de Argentina generó un fuerte rechazo de las organizaciones vinculadas a los derechos humanos, mientras que fue respaldada por Cecilia Pando, la titular de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, que defiende a represores condenados por crímenes de la dictadura. También participaron en el desfile, organizado por el Ministerio de Defensa, el teniente coronel Emilio Nani, que respaldó a la dictadura, y el militar retirado Carlos Carrizo Salvadores, investigado por delitos de lesa humanidad.

Unos 3.000 veteranos de la guerra de las Malvinas cerraron los desfiles por el bicentenario de Argentina el fin de semana. Desfilaron con sus trajes militares y algunos de ellos se emocionaron hasta las lágrimas ante la ovación que recibieron, acompañada por gritos de “¡Argentina, Argentina!”. Fue la primera vez que los veteranos participaron en el desfile militar oficial, ya que en otras celebraciones no habían sido invitados. En las de 2010, cuando se conmemoró el bicentenario del comienzo de la Revolución de Mayo, que derivó en la independencia argentina, un grupo de veteranos irrumpió en el desfile oficial y extendió una bandera que decía “Gloria a los 649 héroes de Malvinas”, en referencia a los soldados que murieron en el conflicto.

Entre los veteranos de las Malvinas hay algunos militares que también estuvieron involucrados con la dictadura y con levantamientos militares en democracia, por lo que su presencia en el desfile del fin de semana generó repudios. Uno de esos casos es el de Aldo Rico, que lideró los levantamientos militares de los carapintadas en 1987 y 1988, durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Entre otras cosas, esos levantamientos rechazaban los juicios contra represores, que recién estaban empezando.

Rico fue condenado por estos hechos, pero fue indultado por Carlos Menem y comenzó una carrera política, que en 1997 lo llevó a ser electo intendente de San José, uno de los municipios de la provincia de Buenos Aires. En 1999 fue designado ministro de Seguridad de la provincia, durante el gobierno de Carlos Ruckauf, del Partido Justicialista. Actualmente es asesor en seguridad del intendente de José C Paz, el kirchnerista Mario Ishii.

También participaron en el desfile el teniente coronel Emilio Nani, que respaldó a la dictadura, y el militar retirado Carlos Carrizo Salvadores, que es investigado por su presunta participación en violaciones de los derechos humanos en ese período. “Hacer desfilar a estos tipos es como volver a matar a nuestros hijos”, dijo en un comunicado la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. “Otra vez el presidente Mauricio Macri nos golpea duro, donde más nos duele: en los hijos”, agregó. La dirigente también denunció que en el desfile marcharon “bussistas”, seguidores del ex gobernador de Tucumán (impuesto por la dictadura primero y electo después) Antonio Bussi.

También mostró su molestia por la presencia de Rico el diputado por la Unión Cívica Radical Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente. Dijo en Twitter: “Es inexplicable, por decirlo de alguna manera, que a alguien se le ocurra reunir oposiciones simbólicas tan fuertes en un mismo acto”.

Quien sí celebró la presencia de Rico y los otros militares en el desfile fue la presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, Cecilia Pando. “Qué lindo volver a ver desfilar a mi amigo Emilio Nani, que defendió La Tablada del ataque terrorista! [sic]”, fue una de sus publicaciones en Twitter.

La presencia de Rico y los militares vinculados con la dictadura irritó a organizaciones de veteranos. Al menos dos de esas agrupaciones decidieron no marchar por ese motivo. Entre ellas estuvieron el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata y la Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos, que hizo pública su decisión con un afiche publicado en redes sociales en el que afirmaba: “El 10 de julio no desfilamos junto a torturadores”. Si bien Macri celebró que esta “era la primera vez que desfilaban los héroes de Malvinas”, nadie en el gobierno se hizo responsable de la presencia de estos militares, en particular de Rico, que fue el que generó más polémica.

El ministro de Defensa, el radical Julio Martínez, cuya cartera organizó el evento, dijo que no le gustó que estuviera “porque fue alguien que se levantó contra la democracia y contra Alfonsín”. En una entrevista con la radio La Red agregó: “Nadie en el gobierno se puso contento [porque fuera], pero fue”. Además, Martínez dijo que la Confederación Nacional de Combatientes de Malvinas era la encargada de definir quiénes asistirían y que el gobierno no estaba al tanto de esa información antes del desfile. Sin embargo, el presidente de esa confederación, Rubén Rada, dijo que desde ese organismo “nadie invitó a Rico”.

El propio Rico dijo que no lo invitó nadie y que fue por iniciativa propia. “¿Quién me tiene que invitar? ¿De dónde tengo que recibir órdenes para ir a un desfile? Nadie me puede impedir nada, soy un ciudadano libre”, dijo a Radio Belgrano. “A algunos les molesta que el pueblo me haya aplaudido”, agregó. Además, Rico despotricó contra el Frente para la Victoria, sector por el cual casi fue candidato en las elecciones de 2012: “Fui el primero en decir que el kirchnerismo era un proyecto para robar. Nunca tuve nada que ver con ellos. Son todos delincuentes”.

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