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Ahora / Deporte | Viernes 08 • Julio • 2016

Los franceses André-Pierre Gignac y Antoine Griezmann festejan un gol a Alemania en la semifinal de la Eurocopa, ayer, en Marsella, Francia. Foto: Franck Fife, Afp

Está cebado

Francia y Portugal jugarán la final de la Eurocopa el domingo a las 16.00 en el estadio Saint-Denis.

Los galos locales accedieron a la definición con los lusitanos luego de vencer 2-0, con dos goles de Antoine Griezmann, a la selección alemana, ayer, en el Vélodrome de Marsella. El ariete francés aficionado al mate fue la gran figura del encuentro. Tras un primer tiempo en el que dominaron los germanos, sobre los 45 minutos el delantero de Atlético de Madrid aprovechó un penal a favor para poner el 1-0 con el que se fueron al descanso. La sanción vino por una clara mano de Bastian Schweinsteiger, aunque bastante protestada por los alemanes. El segundo tiempo fue más parejo. Francia se replegó con el resultado a su favor y jugó de contragolpe. Por momentos fue permanente el asedio de Alemania. Hugo Lloris, el arquero francés, fue fundamental, ya que contuvo un par de chances claras de gol. Griezmann, Paul Pogba y Moussa Sissoko fueron quienes le dieron la salida permanente a su selección ante tanto juego germano.

En el minuto 72, en una jugada que en principio no transmitía peligro por ningún lado, se dio una mala salida de los alemanes, el genial Pogba aprovechó, hizo una preciosa maniobra por la banda y luego tiró un centro desde la izquierda. El golero Manuel Neuer la dejó corta en el intento de sacarla, y Griezmann, que siempre está flotando donde están las que duelen, fue más rápido que todos para anticipar con la suela del zapato y mandar la bola al fondo del arco por los caños de Neuer, y sentenció la semifinal. Con los dos goles marcados, el francés sumó 6 y se transformó en el máximo anotador del campeonato.

En la final del domingo por la tarde, los dirigidos por Didier Deschamps intentarán llegar a su tercer título en la Euro, torneo que ganaron en 1984 y 2000; con esa marca igualarían a Alemania y España como los más ganadores de la historia. Portugal nunca ganó el torneo y jugó una sola final, en 2004, cuando como local perdió el duelo decisivo con Grecia 1-0.

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