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Cultura | Viernes 29 • Julio • 2016

Un poco mucho

Hoy se habla de “rock clásico” -una etiqueta inimaginable en los comienzos del género- y, para las compañías discográficas de las bandas incluidas en esa categoría, se ha vuelto un negocio lucrativo y frecuente reeditar una y otra vez los discos más amados por sus fans (en ocasión de cualquier aniversario redondo de su lanzamiento), si es posible con bonus tracks que pueden ser, por ejemplo, versiones de canciones conocidas que fueron desechadas en su momento, ensayos, grabaciones preliminares para mostrarle una canción al grupo, o -mejor aun en términos de atractivo comercial- canciones previamente desconocidas, que a veces resultan ser buenas, o al menos interesantes, y que otras veces habría sido mejor que permanecieran en la oscuridad.

Todo eso lo sabíamos, y uno de los ejemplos más extremos fue, este año, la edición de una caja con 18 discos compactos que incluyen -creámosles a los productores- absolutamente todo lo que Bob Dylan grabó en estudios durante 1965 y 1966. Pero ahora se va a superar esa marca con una caja de 27 discos (algunos de audio y otros de video), que según se anuncia contendrán, entre otras cosas, siete horas de grabaciones en vivo previamente inéditas de Pink Floyd, registradas de 1965 a 1972, más de 15 horas de filmaciones de espectáculos de la misma banda británica, y lo que se considera (o los publicistas dicen que se considera) “el Santo Grial” del grupo, “la más oscura de todas” sus grabaciones: ocho temas registrados en 1967 con la intención de que fueran usados en la banda de sonido de un cortometraje, que fueron dejados de lado y que nunca habían circulado en versiones piratas. Y, de postre, una canción compuesta por el primer -y legendario- guitarrista de la banda, Syd Barrett, de la que sólo se había conocido hasta ahora una versión abreviada y con audio de mala calidad.

Quienes quieran empezar a ahorrar, tengan en cuenta que saldrá a la venta el 11 de noviembre.

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