Ir al contenido

Deporte | Jueves 01 • Septiembre • 2016

Ciudad jardín

Danubio derrotó a Nacional en Jardines del Hipódromo.

No es nuevo que la localía es un plus para los futbolistas de equipos que se forman ahí, entrenan, comparten ratos en los vestuarios y conocen cada lugar de la cancha, en algunos casos, desde que son niños. El estadio Jardines del Hipódromo podría calificarse, a la vieja usanza, de recinto inexpugnable. Los veteranos de la platea así lo quieren; el Choncho y toda la familia Lazaroff así lo hubieran querido cuando se inauguró ese escenario hace 59 años.

El Danubio Fútbol Club volvió a hacerse fuerte en casa ante un grande, y eso no es novedad. Ayer, en uno de los partidos postergados del fin de semana, correspondiente a la primera etapa del Uruguayo Especial, los franjeados dieron vuelta el encuentro con los tricolores, con dos anotaciones de Juan Manuel Olivera, y alargaron la racha positiva contra Nacional en esa cancha, donde ganaron los últimos cuatro partidos que disputaron. Leonardo Ramos lo hizo de nuevo.

De una pelota quieta a favor de Danubio provino el primer gol del partido. Pero fue para Nacional. El centro del lateral zurdo Lucas Olaza se metió en el área pero no tuvo la potencia suficiente como para que un compañero franjeado pudiera conectarlo; ahí nació el contragolpe furioso de los tricolores, que, gracias a la velocidad de Leandro Barcia, lograron trepar por la derecha y meterse en el área. De una jugada aparentemente anodina surgió el gol de Tabaré Uruguay Viudez, tras un buen pase de Sebastián Fernández, que clarificó el juego en un lugar de la cancha, dentro del área, en el que no todos pueden pensar de esa manera. El gol, en la mitad del primer tiempo, le dio tranquilidad a Nacional, que se veía mejor parado en la cancha.

En Danubio el que empujó y logró salir del fondo, con más ganas que juego, fue Agustín Peña. El hijo del Pelado apareció varias veces en el área contraria, o bien levantando centros o bien directamente pateando al arco que defendía Esteban Conde. De todos modos, las dos más claras fueron del capitán danubiano, Juan Manuel Olivera. Primero remató cruzado pero con poca fuerza y la pelota la tomó Conde sin problemas; después apareció solo en el área chica y, con una especie de tijera, la tiró a la tribuna. En esas dos ocasiones podría haber llegado el empate de los de Leo Ramos, pero el triunfo transitorio de los de Martín Lasarte estaba bien.

J&M light

Volvió el goleador; en realidad, nunca se fue, porque en la temporada anterior hizo unos cuantos para Danubio. Juan Manuel, que heredó la cinta de capitán tras las salidas de Pablo Lima y Jadson Viera, se hizo gigante ayer en el área rival y, en cuestión de cuatro minutos, dio vuelta el marcador para darle la victoria a su equipo y picar en punta en el Uruguayo. Ya había avisado: con dos chances a su favor, casi la manda a guardar en el primer tiempo.

En la segunda parte, con Nacional en ventaja y perdiendo algunos balones en el ataque que lo dejaron pagando en el fondo, Golivera empezó a merodear el área de Conde. El empate no tardó en llegar. Danubio era más agresivo en el ataque, y apareció él para tomar una pelota, como un pescador, en el área chica y definir desde el piso con una media vuelta. Con el grito todavía en la garganta, la franja salió rápido desde el fondo y el olimareño Gonzalo Barreto hizo la personal, remató fuerte y la pelota batió a Conde pero no llegó a entrar del todo, por eso Olivera la empujó y puso el 2-1.

Los 35 minutos restantes del partido dieron para todo. Danubio podría haber estirado el marcador; también Nacional lo podría haber empatado con un remate del ingresado Martín Ligüera en la hora y ya con Brian Lozano y Kevin Ramírez en la cancha, los otros dos jugadores que mandó a la cancha Lasarte para tratar de torcer la historia. Pero Danubio bancó y arrancó de gran manera su camino en este Uruguayo Especial.