“¿Así se vería el Cerro de Montevideo antes de la llegada de los conquistadores europeos?”, es la pregunta que reposa debajo de un dibujo de Javier Lage, que recrea el Montevideo precolonial. El dibujo no parte de la imaginación: se basa en textos de 1531 del Diario de viaje de Pero Lopes de Sousa y también de estudios de tiempo antes de la colonización, sobre vegetación y fauna. Hay mucho verde variado, hay animales sueltos, hay un lago, hay cielo celeste.

Cerca pero no tan cerca del dibujo, robots gigantes y naves que deambulan por la refinería de La Teja. Se trata de una “invasión” que acecha Montevideo y es un fotograma del cortometraje Ataque de pánico, de Federico Álvarez.

Pero también hay imágenes reales, muy reales: mujeres luchando y manifestándose en 1984 y en 2021, trabajadores en las afueras del Palacio Legislativo en el momento que recibieron la noticia de la aprobación de la Ley de Responsabilidad Penal del Empleador, en 2014, una mano tomada de otra fuertemente en la primera conmemoración del Día de las Luchas de las Personas en Situación de Calle de Latinoamérica y el Caribe, personas bailando el tango, tambores, Montevideo sin rambla, Montevideo con rambla, Montevideo en los inicios, Montevideo en construcción.

Estas y otras varias imágenes están presentes en una de las 11 fotogalerías del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF): ubicada en el parque Rodó, precisamente en rambla Wilson y Pablo de María, desde el 6 de abril y hasta el 10 de junio. La fotogalería alberga la muestra “Montevideo 300 años. Trayectos, miradas, imágenes”.

Ese mismo título es el del libro en el que se basa la muestra. “Un libro que contempla la diversidad del territorio y sus pobladores a lo largo del tiempo y aproxima enfoques sobre paisajes urbanos, rurales y costeros; episodios históricos; gobierno y participación ciudadana; colectivos sociales; y actividades”, presenta la Intendencia de Montevideo (IM) en su web al contenido de sus páginas.

Pero para que la información recopilada en el libro sea aún más expandida y llegue a la mayor parte posible de la ciudadanía, la coordinadora del libro, Ana Frega, junto a la IM, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República y el CdF, decidieron trasladar una porción del contenido del libro a la fotogalería.

Alumnos de la escuela al aire libre n.° 162 trabajan en una azotea, con el Hospital de Clínicas de fondo, sin datos de fecha.

Alumnos de la escuela al aire libre n.° 162 trabajan en una azotea, con el Hospital de Clínicas de fondo, sin datos de fecha.

Foto: Archivo de la Imagen y la Palabra, SODRE

La selección

Mauricio Bruno es el coordinador de investigaciones del CdF y el responsable de la exposición. En diálogo con la diaria, contó que la idea surgió a fines de 2022, cuando comenzaron a reunirse con Frega y a interiorizarse con el convenio con la FHCE y la IM y los distintos proyectos que se iban a desarrollar en ese marco.

Uno de esos proyectos era el libro, que de acuerdo a Bruno, Frega lo pensó como algo “colectivo y con un fuerte énfasis en lo visual”. Entonces, “nos pareció una buena oportunidad agregar otra capa, pensando en que las posibilidades de circulación del libro son una pero los contenidos, en la medida que pueden aparecer en una fotogalería que está en un espacio público, disponible las 24 horas del día, que las personas se acercan muchas veces de casualidad, sin conocimiento previo, le iba a dar una mayor llegada y otras vías de acceso a los contenidos, también pensando en que circule y que se genere una sinergia”, explicó.

Con base en eso, le propusieron a Frega la realización de la fotogalería en el parque Rodó, y a medida que se fue avanzando en la confección del libro, desde el CdF comenzaron a “trabajar en la transformación del libro en una exposición”. Según Bruno, eso implicaba “hacer una edición, una serie de cambios, sin que deje de ser la misma cosa, porque la esencia es la misma”.

Es que de acuerdo al coordinador de investigaciones, “esta edición es una coedición” entre el CdF y Frega, se trata de “respetar todos los ejes que se propuso ella para que se vea reflejado: la historia, el pasado y el futuro, los paisajes y lugares de la ciudad, los aspectos de los servicios y actividades productivas en Montevideo –como ciudad y como departamento–, el pensamiento, las artes, el tiempo libre, los colectivos sociales y las intervenciones sobre la ciudad”.

El libro contiene más de 400 imágenes. La cantidad total, por tanto, manifestó que era “imposible” de trasladar a la fotogalería. Sin embargo, aseguró que se plasmaron los ejes planteados por Frega, que priorizaron “aquellas imágenes que permitían llevarlas a buen tamaño para la fotogalería –porque atrae a las personas desde ahí–” y que de las 74 contribuciones que están presentes en el libro, lograron cristalizar 26; “no representan el todo, pero sí de alguna manera la esencia de los ejes del libro”, dijo.

Uno de los puntos destacados por el coordinador es el “trabajo colaborativo” entre la IM y la FHCE. Contó que el CdF en particular, desde el año 2002 viene trabajando con el departamento de Historia de la FHCE, que “ha sido clave para abordar la investigación fotográfica; este proyecto es un mojón en una larga cadena de colaboraciones, que implica acercar algunos mundos que no están conectados, como el mundo académico con las prácticas expositivas y la llegada a la ciudadanía”. “Eso es una cuestión a celebrar y algo a consolidar también con la IM, porque estas exposiciones al aire libre y en el espacio público permiten conocer saberes que se construyen en el mundo universitario, académico, y que tienen un gran valor para la ciudadanía, que de esta manera pueden conectarse mucho más fácilmente”.

Particularidades

El CdF gestiona 11 fotogalerías en Montevideo. Bruno explicó que “hay de diferentes tamaños, algunas más grandes, como la de parque Rodó y la del Prado, otras más chicas, como la de Ciudad Vieja y la de Peñarol”. De mayor o menor tamaño, aseguró que “todas tienen el sentido de acercar a las personas imágenes y miradas que tengan que ver con la experiencia cotidiana, y que de alguna manera sirvan para que cualquiera que pase por ahí pueda acercarse a contenidos que no podían en otro punto de vista”.

En ese sentido, puntualizó en que “si uno piensa en cuáles son las imágenes que uno se encuentra por casualidad, suele ser con el mundo de la publicidad y la propaganda”, y por esa razón, desde el CdF consideran que “la política de las fotogalerías en el espacio público permiten diversificar la oferta de imágenes con las que uno se encuentra”.

La muestra “Montevideo 300 años. Trayectos, miradas, imágenes”, fue elegida por el CdF para estar en una de sus fotogalerías porque, según Bruno, “reúne cosas importantes” que van en la línea de sus intereses: “es un proyecto colectivo en el que participan personas de diferentes profesiones, saberes, que vienen de la academia, de las expresiones artísticas, de los colectivos sociales, de organizaciones, instituciones, que en el libro se traduce en pensar Montevideo desde un punto de vista diverso y alternativo”. Para Bruno, ello “devuelve nuevas miradas sobre la ciudad que estamos habitando”.

Rambla Ramírez, alrededor de 1923. Fue el primer tramo de la rambla, se inauguró en 1906.

Rambla Ramírez, alrededor de 1923. Fue el primer tramo de la rambla, se inauguró en 1906.

Foto: Fotógrafos municipales, CDF

Una de las particularidades de esta exposición, que no suele suceder en las fotogalerías del CdF, es que además de imágenes, hay grandes porciones de texto. Si bien en su esencia está que “el fin principal es el valor de la imagen en gran tamaño y buena calidad”, no se deja eso de lado y además del “fuerte énfasis en la imagen”, Bruno narró que “al provenir de un libro donde el texto es gran parte del contenido, hicimos un esfuerzo en tratar de adaptar eso, y aparecieron editados en un tamaño más accesible”.

“Durante sus primeros cien años, Montevideo estuvo prisionera dentro de la muralla y, para contemplar el paisaje acuático, sus habitantes paseaban por el espacio vacante entre las fortificaciones y el amanzanado o subían a las azoteas. No había rambla. Su construcción se inició en la primera década del siglo XX por tramos aislados que, paulatinamente, fueron conectados entre sí hasta conformar una avenida continua desde la escollera Sarandí hasta el arroyo Carrasco”, dice uno de los textos plasmados en la fotogalería.

“Montevideo late en su educación, porque esta es la arteria que articula tradición y creación, experimenta sus dolores y esperanzas, convoca a todos y todas, y sostiene, contra viento y marea, el imaginario de una vida en común”, dice otro de los relatos. Este último, del doctor en Pedagogía y licenciado en Psicología, Agustín Cano, y el primero, de la docente y directora del Departamento de Historia del Paisaje de la Udelar, Alicia Torres. En ambos casos, las narraciones iban acompañadas de una imagen ilustrativa, y algunas más en otros espacios contiguos de la fotogalería. Así es como se ordena la exposición: una temática, una porción de texto de un autor o autora que la desarrolla, una imagen que acompaña en el mismo espacio y otras más que lo hacen al lado, en solitario, de un tamaño mayor.

“Me he sorprendido con cómo la gente se detiene, lee, comenta, se interioriza, a diferencia de quien solo pasa o mira y no se preocupa por el contenido”, comentó Bruno. A propósito, aseguró que la muestra está teniendo “una muy buena recepción”, “porque es un espacio muy concurrido, donde la gente pasa mucho”, y donde además, “pueden llegar a otros conocimientos a partir de esta exposición”.

Más proyectos

El trabajo junto a la FHCE continúa. En el marco de las actividades impulsadas por la IM por los 300 años de Montevideo, está la iniciativa “Cuenta la ciudad desde tu barrio”, en la que el CdF apoya en la búsqueda y digitalización de imágenes.

Por otro lado, Bruno narró que algo “importante” que también harán en el contexto de los 300 años es construir dos nuevas fotogalerías: una será en el Espacio Modelo y otra en el parque Rivera. Si bien señaló que aún no hay fechas confirmadas, las fotogalerías se concretarán durante 2024.

Por último, luego del 10 de junio, la exposición “Montevideo 300 años. Trayectos, miradas, imágenes” se sustituirá con “fotos históricas y contemporáneas de Montevideo sacadas desde el mismo punto de vista, una al lado de la otra”, de la mano de Alfredo Ghierra, con el fin de “proponer una reflexión sobre los cambios arquitectónicos y urbanísticos de Montevideo en los últimos cien años”. El título de la exposición será “La ciudad del tiempo”.