Uno de los principales desafíos para la política educativa del actual gobierno es la mejora de los datos de asistencia de estudiantes. Algunas de las actuales autoridades ya marcaron que la asistencia a clases era uno de los asuntos más importantes a atender incluso antes de asumir sus cargos.
Si bien tanto en primaria como en secundaria y UTU el ausentismo crónico de estudiantes ya era un problema estructural antes de la pandemia de covid-19, las medidas de suspensión y flexibilización de asistencia a clases agravaron la situación.
En el entendido de que se trata de un problema multicausal, desde la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) el año pasado se creó un grupo de trabajo para abordar el tema, en el que también participan referentes de Ceibal y Unicef, entre otros actores. Además de distintas medidas que se tomaron a la interna del sistema educativo, en setiembre se lanzó una campaña de bien público en medios digitales y de radiodifusión.
Este jueves, la ANEP realizó una presentación de datos de asistencia de 2025 en la Educación Básica Integrada (EBI), que va desde la educación inicial hasta noveno grado –o tercer grado de educación media–. Los datos presentados marcan una mejora en educación inicial, primaria y en los tres primeros grados de UTU, mientras que en esos primeros años de Secundaria los datos de asistencia se mantuvieron estables en relación al año anterior.
En el caso de educación inicial, donde históricamente se registran los peores niveles de asistencia, seis de cada diez niños asistieron al menos a 80% de las clases y uno de cada cuatro superó el 90% de asistencia. Este último tramo, compuesto por quienes registran los mejores niveles de asistencia, fue de 19,5% en 2024 y pasó a 27,5% el año pasado. Por su parte, los niños que concurrieron a menos de la mitad de las clases en el año pasaron de 8,4% en 2024 a 6,1% en 2025. Por su parte, los niños que concurrieron a entre 50 y 80% de las clases pasaron de 41,1% a 33,2% de un año a otro.
En los seis grados de la educación primaria común, en tanto, ocho de cada diez alumnos asistieron al menos a 80% de las clases –unos cinco puntos porcentuales más que en 2024– y 45,6% concurrió a más de 90% de las clases, lo que marca un crecimiento de diez puntos porcentuales con relación al año anterior. A su vez, los dos tramos de menor asistencia se redujeron en siete puntos: solo 1,5% de los escolares asistió a menos del 50% de las clases –porcentaje que había sido 1,9% en 2024– y 17,3% concurrió a entre el 50% y el 80% de los días lectivos –cifra que había sido de 24% el año anterior–.
Según sostiene el reporte, al que accedió la diaria, “la mejora en la asistencia en educación inicial y primaria se observa en escuelas y jardines de todos los niveles de contexto sociocultural, aunque, en términos relativos, la mejora es más importante en las escuelas de contexto más vulnerable”. En particular, se destaca que la mejora de la asistencia se da en todos los grados, es decir, desde nivel 3 de inicial hasta sexto año de primaria, y “en todas las categorías de escuela”. De todas formas, se marca que “el aumento es particularmente importante, en términos relativos, en las escuelas Aprender y en clases jardineras –en comparación con los jardines de infantes–”.
“Una mejora importante” en EBI de UTU y estancamiento en liceos
Los datos de ANEP muestran “una mejora importante” en el ciclo básico de UTU. “En 2025, el 46% de los estudiantes de EBI asistió al menos al 80% de las jornadas escolares y el 21% alcanzó una asistencia igual o superior al 90%. Este último grupo creció de 12,6% a 20,9%, lo que representa una mejora relativa del 66%”, dice el reporte del organismo. En tanto, el porcentaje de estudiantes que asistió a menos de la mitad de las clases bajó de 19,8% en 2024 a 14,3% en 2025, y quienes concurrieron a entre 50 y 80% de las clases pasaron del 44,5% de los estudiantes de ese tramo a 39,9%.
Secundaria, por su parte, es el único subsistema en el que los datos no mejoraron, pero se mantienen estables. En ambos años 4,4% de los liceales asistió a menos de la mitad de las clases en EBI, 14% tuvo entre 50 y 80% de asistencia, mientras que ocho de cada diez asistieron a más de 80% de los días lectivos. Si se discrimina este último tramo, 26,3% asistió a entre 80 y 90% y 55,3% lo hizo a más del 90% de las clases.
Los datos marcan que se pudo volver a valores de asistencia de 2019
En la presentación de los datos, distintas autoridades de la educación explicaron acciones que se tomaron el año pasado para revertir la tendencia de aumento de inasistencias de la pospandemia. Más allá de que afirmó que las anteriores autoridades de la educación también buscaron formas para lograrlo, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, sostuvo que en 2025 fue posible mejorar las asistencias a causa del trabajo coordinado entre varios organismos del Estado y también porque los centros educativos “se pusieron al hombro” el tema.
Si bien entendió que es necesario seguir mejorando para que más estudiantes tengan mejores niveles de asistencia, Caggiani valoró que, una vez superada la crisis sanitaria, recién ahora se pudo llegar a niveles de asistencia de 2019. En ese sentido, el jerarca consideró que es un buen punto de partida para lo que queda de gobierno.
Andrés Peri, director de Planificación Educativa de ANEP, es quien coordina el grupo de trabajo creado para abordar el tema y enumeró una serie de acciones que se realizaron; muchas de ellas se profundizarán este año. Por ejemplo, habló de la necesidad de mejorar la fiabilidad de los datos de asistencia, sobre todo en la educación media, y de hacer más fluida la comunicación con las familias. Según planteó, en el caso de inicial y primaria, las familias de los niños pueden acceder a información en tiempo real en la plataforma GURI, y en la educación media el año pasado se trabajó con un piloto implementado por Ceibal que este año se extenderá a más centros.
Fiorella Haim, presidenta de Ceibal, explicó detalles del programa, que se llama “Familias informadas”, que partió de la base de que muchas familias se enteraban de las inasistencias de sus hijos con la entrega de los carnets de calificaciones. Para contrarrestarlo, desde Ceibal se envió mensajes de Whatsapp a los adultos referentes informando cuando los adolescentes tenían alguna inasistencia. Según explicó en la presentación Irina Sánchez, de Ceibal, en los centros en los que se aplicó el programa, que fueron 85 –en los grupos de séptimo grado–, se registraron 3,4 inasistencias menos que en los liceos en los que no se aplicó. Según detalló Sánchez, el impacto mejor logrado fue sobre inasistencias sin justificación.
Haim y Caggiani, por su parte, señalaron que este año el piloto se extenderá a más liceos, ya que se ofrecerá a todos los grupos de séptimo, octavo y noveno de secundaria y UTU. Todos los centros que deseen ser parte podrán sumarse a la experiencia.