2023 será un año clave para el PIT-CNT y sus organizaciones aliadas en la Intersocial, como la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu). Está previsto que se realice una nueva edición del denominado Congreso del Pueblo, que ya se hizo dos veces en la historia de Uruguay: en 1965 y en 2008. Así lo definió el Congreso de la central obrera en 2021 y con ese objetivo se comenzó a trabajar el año pasado, aunque aún no está definido ni el formato de funcionamiento ni el cronograma de actividades.

En 2022, el PIT-CNT empezó una serie de reuniones con diversos actores sociales en busca de adhesiones y aportes al Congreso del Pueblo. El presidente de la central sindical, Marcelo Abdala, se reunió, por ejemplo, con el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arim, en octubre. Allí, la Udelar se puso a disposición para colaborar y elaborar insumos.

En su mensaje de fin de año dirigido a los trabajadores, Abdala dijo que en 2022 se generó “paridad de fuerzas entre el gobierno del gran capital, que vino a ajustar los ingresos y los derechos de las grandes mayorías del pueblo trabajador, y el movimiento popular, a partir de lo que fue el referéndum”, en el que, a su entender, “la mitad de la población respaldó el planteo del movimiento obrero y popular”. A su vez, señaló que en 2023 se defenderán “esos mismos derechos contra el proyecto de reforma jubilatoria del gobierno, que nos plantea, básicamente, trabajar más años para cobrar menos”.

En paralelo, Abdala anunció “un proceso de construcción de alianzas amplias que desarrollen un programa transformador con el Congreso del Pueblo”. El diagrama del Congreso del Pueblo aún no está definido, pero según supo la diaria se maneja mitad de año como fecha tentativa para su realización, y la idea es que antes del evento central haya reuniones a lo largo y ancho del país para la elaboración de documentos que sean insumos para el programa final.

El objetivo es que sirva para la elaboración programática en función de cambios estratégicos que buscan las organizaciones sociales, y por eso es esperable que haya tanto sindicatos como agrupaciones y personalidades vinculadas a la academia, el arte, la ciencia o el deporte discutiendo en torno a diversos temas como la matriz productiva de Uruguay, la educación, el cuidado del medioambiente o las relaciones de poder.

Uno de los borradores que circuló en las últimas semanas de cara al evento, al que accedió la diaria, indica que con el Congreso del Pueblo se buscará “un cambio radical en las condiciones de vida y de trabajo de las grandes mayorías nacionales y populares en su extrema amplitud”. Además, se señala que “el centro de un programa verdaderamente transformador es apuntar a la superación del modo de acumulación capitalista dependiente y montar con la más amplia participación popular un modo de acumulación democrático avanzado”.

La secretaria general del PIT-CNT, Elbia Pereira, que representa a la Federación Uruguaya de Magisterio-Trabajadores de Educación Primaria, dijo a la diaria que la idea es “generar una suerte de diálogo abierto, plural” con todas aquellas organizaciones que “quieran ser partícipes”. Si bien “no hay nada cerrado”, “la idea” es que sobre mitad de año se desarrolle el evento central, cuyo formato tampoco está definido. Explicó que para la primera semana de febrero está citada la Mesa Representativa de la central obrera, donde es probable que se disponga apretar el “acelerador” en la cuestión organizativa.

La idea es que las distintas organizaciones “peinen todo el territorio nacional con el fin de abrir los brazos”, “respetando las identidades del interior del país” para que “sea algo nacional, que abarque a todos”.

Por su parte, Sergio Sommaruga, también integrante del Secretariado Ejecutivo, en representación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada, dijo a la diaria que “el horizonte de realización del Congreso del Pueblo tiene que ver con dos claves”: la primera es “crear un espacio de ideas programáticas con preocupaciones ancladas en los problemas estructurales del país, para un desarrollo social en clave de derechos y libertades”, y la segunda implica que “ese proceso de producción” sea “configurado por las distintas y heterogéneas expresiones del campo popular y social del Uruguay”.

“El Congreso del Pueblo tiene que ser un resumen de la diversidad de aportes provenientes de las organizaciones sociales y, al mismo tiempo, una herramienta para dotar a esas organizaciones sociales y al movimiento popular en su conjunto de una perspectiva estratégica de cambios estructurales”, dijo Sommaruga.

En este sentido, explicó que interesan tanto “los contenidos programáticos que surjan” de la instancia “como la apropiación y la internalización de ese proceso programático por parte de las organizaciones, porque luego, si ese programa no se transforma en lucha, no va a ser más que un bibliorato con páginas muy bien escritas pero que no van a servir como herramientas para los cambios”, agregó el sindicalista.