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El palo en la rueda

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Argentina aplica 27 medidas restrictivas a exportaciones uruguayas.

Las medidas arancelarias y paraarancelarias reducen el comercio de bienes pero también el de servicios, aseguró el especialista en comercio exterior Isidoro Hodara. Las disposiciones de Argentina, que impiden fluidez monetaria para pagar al exterior servicios contratados por sus habitantes, son medidas de corte cambiario, explicó. La normativa del comercio exterior es “un campo” donde se puede “dejar volar la imaginación y siempre se va a quedar corta, porque va a aparecer alguna que no está en la lista”, evaluó.

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Catedrático de Comercio Internacional de la Facultad de Administración y Ciencias de la ORT, y también vicepresidente de Zonamérica, Hodara disertó en la Cámara de Comercio sobre el tema “Condiciones comerciales asociadas a medidas arancelarias y paraarancelarias, medidas no arancelarias de países de la región y principales socios comerciales”. “El arancel, normalmente, reduce el comercio respecto del que prevalecía antes de su aplicación, para eso se aplica”, enmarcó. Las regulaciones al comercio internacional son cada vez más sofisticadas y en momentos pueden ser contradictorias. “Puede haber medidas opuestas que tienen el mismo fin restrictivo”, definió el docente, y ejemplificó: “Aparecen exigencias de financiamiento externo y prohibición de financiamiento externo” dependiendo del contexto. La lista de regulaciones es amplia. “Los tipos de cambio múltiples, las exigencias arbitrarias de conexión de embarque, las medidas de defensa comercial -esto es antidumping o antisubsidios-, medidas aplicadas sin observancia plena de las normas multilaterales, protección vía normas de origen”, entre otras, se aplican habitualmente en el comercio mundial.

En la región y como patrón general se observa que, “a medida que avanzaron las ventajas arancelarias y el arancel dejó de ser el factor más importante de la protección, florecieron las medidas no arancelarias”. Con la aparición de medidas “nuevas” y de “la más variada naturaleza” se “compensa la caída de los aranceles, y quizá se sobrecompensó” ese movimiento. En el Mercosur se acordó, “desde el comienzo” y de forma “minuciosa”, en qué momento se llegaría al arancel “cero”. Respecto de las medidas no arancelarias, el bloque definió que en el último día de diciembre de 1994 ocurriría un “big bang” y desaparecerían, recordó el docente. Sin embargo, la explosión no sucedió, sino que, “al contrario, a medida que bajó el arancel se potenció el rol de las medidas no arancelarias”, y tampoco se cumplió el primer compromiso, “que era indispensable” para que el bloque fuera “creíble”. Es así que “la industria de crear medidas no arancelarias se ha visto muy favorecida por la integración regional”, lamentó. Los aranceles sólo regulan el comercio de bienes, pero las “medidas de corte cambiario” que aparecieron últimamente “también están regulando el comercio de servicios”, denunció. “En particular cuando hay controles de cambio que impiden fluidez para el pago al exterior de servicios contratados: eso afecta ciertamente al comercio de bienes pero también al comercio de servicios, que es una parcela cada vez más importante del comercio exterior uruguayo”, certificó Hodara. El escenario regional “provoca desconfianza”, lo que también generó cambios en las inversiones. “En el caso de Uruguay, que esperaba recibir inversiones con destino a un mercado ampliado que superaba largamente al doméstico, la falta de seguridad jurídica hizo que esas inversiones no aparecieran”, aseguró. Los últimos diez años constituyeron un período “muy rico en inversiones” que fueron redirigidas al mercado extrarregional.

Fuera de la región existe “un proteccionismo sectorial de actividades sensibles, [...] hay un escalonamiento del escenario que hay que vencer”. Si bien los países desarrollados tienen economías más abiertas, incluyen algunas excepciones que afectan al mercado uruguayo. “En las exportaciones agrícolas, este problema está mitigado por los altos precios internacionales de algunos productos, [lo que] hace menos necesaria la protección y el estímulo por parte de esos países”, analizó, para añadir a continuación: “El conjunto de medidas arancelarias está ahí, y si vuelve a bajar el nivel de las aguas de los precios, como las rocas aparecen, aparecerán nuevas medidas no arancelarias”, advirtió. Por otro lado, el catedrático y ejecutivo cuestionó la franqueza de las regulaciones del comercio mundial. “Según los países, y no necesariamente los más desarrollados, hay falta de transparencia en los instrumentos de política comercial. Hay lugares donde está prohibido hacer investigaciones privadas, y resulta difícil saber efectivamente cuál es el mecanismo de subsidio o de dumping que se utiliza en el interior de ese mercado”, alertó.

Argentina 27, Uruguay 0

Global Trade Alert (Comercio Global Alerta) es una organización que se dedica a compilar las medidas de restricción comercial que hay en todo el mundo. Sistematiza la información y “suma el número de medidas que hay por país”, tanto del que “las aplica” como de aquellos a los “que les duele”, informó. El país que ha tomado más medidas contra las exportaciones de Uruguay es Argentina, con 27 disposiciones aplicadas. El dato fue recabado la semana pasada por la citada organización, que también monitorea el grado de importancia que Argentina asigna a Uruguay con relación a los riesgos comerciales. Los países y regiones que preocupan al vecino del Plata, en orden de relevancia, son: China, Brasil, Estados Unidos, Unión Europea, Tailandia, Indonesia y Uruguay. “Desde la perspectiva de Argentina, Uruguay está sobredimensionado: ni por el tamaño de nuestra producción ni por la capacidad ofensiva de nuestras exportaciones podemos ser un poco menos que algunos países de la Organización Europea para la Cooperación Económica”, valoró Hodara.

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