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Silbidos y abucheos

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Mientras a medianoche aún esperábamos los resultados de la 88ª entrega de los premios Oscar, un día antes -con su habitual costumbre de garronearles algo de atención a sus parientes más prestigiosos- se entregaron los premios Razzie a lo peor del cine de 2015.

En su 36ª edición, esas poco deseadas estatuillas probaron ser más previsibles que los premios de la Academia, ya que tuvieron como gran vencedora (?) de la noche a la espeluznante adaptación de 50 sombras de Grey (Sam Taylor-Johnson), considerada aun peor que la más bien horrenda novela que la inspiró, ya que su único aporte fue suavizar y diluir su contenido erótico, que, por otra parte, era uno de los escasos atractivos del libro. El film fue castigado con cinco premios Razzie: peor película (compartido), peor actor (Jamie Dornan), peor actriz (Dakota Johnson), peor pareja (lógicamente, los mencionados) y peor guion.

50 sombras de Grey fue seguida muy de cerca por un film que parece casi un accidente natural: la nueva versión de Los cuatro fantásticos, que se dirigió al fracaso y a un espantoso resultado final como el Titanic hacia el iceberg. Arrancó mal, con la decisión políticamente correcta en exceso de colocar a un actor afroestadounidense (Michael B Jordan) en el rol de Antorcha Humana (Johnny Storm), uno de los rubios más rubios y conocidos del universo Marvel, alejando a miles de fans a los que les molestan los cambios notorios y superficiales. Pero el principal problema de esta producción de más de un centenar de millones de dólares fue haber tenido como director al poco experiente Josh Trank (que antes sólo realizó la semiindependiente Chronicle), quien intentó darle un perfil tan personal a la película que la 20th Century Fox terminó intercediendo para que al menos siguiera siendo un film de los Cuatro Fantásticos. Eso le produjo una suerte de colapso nervioso a Trank, que se dedicó a sabotear su propio trabajo. El resultado es más feo que La Cosa o el Doctor Doom sin máscara. Se llevó -además del Razzie a peor película, compartido con 50 sombras de Grey-, el premio a peor remake.

Como suele suceder, uno de los grandes nominados al Oscar también se llevó uno de estos desgraciados premios. Eddie Redmayne -nominado a un premio de la Academia por La chica danesa- ligó un teledirigido Razzie a peor actor de reparto por su nada memorable rol en Jupiter Ascending, de los hermanos Wachowski.

En realidad, lo más destacable es que se concedió un Razzie Redentor -que se le otorga a quien hace algo tan bueno que se le pueden perdonar calamidades anteriores- al payaso de las bofetadas de estas ceremonias, Sylvester Stallone, por su estupendo rol en la afectuosa Creed.

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