la diaria Cultura

Al rescate

Mañana se firma el convenio para digitalizar el acervo sonoro y audiovisual del archivo de Zitarrosa.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

A fines de 2014, la viuda y las hijas de Alfredo Zitarrosa entregaron a la Intendencia de Montevideo el archivo del artista, mediante un contrato de préstamo por diez años. En 2015, ese archivo, que incluye cintas de audio, videos, ensayos, cartas, fotografías e incluso un tucán embalsamado, quedó bajo custodia compartida del Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE) del teatro Solís, la Universidad de la República (Udelar) y el Archivo General de la Nación (AGN), abocados a su preservación y rescate.

Mañana a las 11.00, en la sala Alba Roballo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), se firmará el convenio interinstitucional para llegar a la digitalización de ese acervo, que está en diversos formatos. El MEC transferirá para ello 3.000.000 de pesos al AGN. Daniela Bouret, directora del teatro Solís, dijo a la diaria que una parte considerable del material se encuentra en mal estado de conservación, y que por eso es urgente comenzar su rescate antes de digitalizarlo.

En una nota que publicó el semanario Brecha en marzo, Moriana Zitarrosa -una de las hijas de Alfredo- explicó que las cajas del archivo “contienen de todo”: “Correspondencia enviada y recibida, audio en cintas de carrete abierto y en casetes, objetos personales, recortes de prensa -papá era sumamente minucioso en eso, recuerdo que cuando estábamos en México tenía una secretaria que se encargaba de recopilar esa información-, hay garabatos, películas familiares en súper 8, hay intentos de canciones -él escribía en todos lados, se le ocurría una idea, agarraba una servilleta, la dejaba por ahí y después la retomaba para seguir armando una canción-, textos, poesía, anotaciones que después se transformarían, o no, en canciones”.

También explicó cómo este material puede llegar a iluminar nuevas facetas del cantor: “Papá leyó todo lo que había en esa biblioteca, cientos de libros de las más diversas temáticas: libros de plantas, de animales, de arqueología, hasta de robótica. Todo le interesaba, y anotaba comentarios en los márgenes. De modo que papá ordenaba todo de manera obsesiva, las carpetas, todas iguales, del mismo tamaño, todas con el lomo pintado”.