Una encuesta de Latinobarómetro llegó a la conclusión de que la preferencia de la democracia ante cualquier otro sistema de gobierno continúa su trayectoria descendiente en Uruguay. En 2020, el apoyo a la democracia rondaba el 74%. En 2024 pasó a 70% y en los resultados de este año se situó en 64%. La divulgación de la noticia generó una batalla campal en X y también en los medios, con políticos de todos los partidos responsabilizando a sus colegas por la situación. Ante un posteo de la noticia por parte de un dirigente, se generó el siguiente diálogo: “Y sí, culorroto, con el nivel de agresividad que tienen ustedes es lógico que la gente no crea más en la democracia”. “Llamate a silencio, miserable. Si en lugar de dedicarte a derramar veneno sobre la sociedad uruguaya apostaras a la unión de los habitantes de este país, no andaríamos tan mal en materia de democracia”. “¿Vos no te das cuenta de que con tus insultos hacés que la gente descrea de la política aún más, sorete mal cagado? ¿Ves que no te importa en lo más mínimo que los uruguayos convivan en paz?”. “Mirá, la única solución para que la confianza en la democracia no siga bajando sería que te tires a un aljibe, preferentemente atado de manos”.
La evolución del discurso
- 2024: “Fomentan la grieta”.
- 2026: “Son un cáncer para la política y habría que mandarlos a todos en cana. ¡Viva la libertad, carajo!”.