Una propuesta por escrito del gobierno de Estados Unidos al de Uruguay para traer migrantes deportados generó un nuevo cruce entre el elenco gubernamental y el Frente Amplio. En esta ocasión, las diferencias surgieron porque el canciller Mario Lubetkin había dicho en una reunión con integrantes de la bancada oficialista que el gobierno no había recibido ningún planteamiento concreto de Washington por este tema, algo que, según los legisladores, resultó no ser cierto. Desde la Torre Ejecutiva reconocieron que allí hay “malestar” y “hartazgo” por los “permanentes cuestionamientos” que recibe el gobierno por parte de la fuerza política. “Lo que el Frente no entiende es que acá gobernamos nosotros. La responsabilidad es nuestra, no de los dirigentes ni de los militantes. Si quieren influir en nuestras decisiones, que vayan y se presenten a las elecciones, como hicimos nosotros. Si ganan, ahí sí van a poder decir qué es lo que hay que hacer”, opinó un jerarca que fue elegido por su sector para ocupar un cargo de confianza política a pesar de que su lista sacó menos de 500 votos.
“El problema es que son malos perdedores. No quieren aceptar que la elección la ganamos nosotros, los cargos de confianza, y no ellos. ¿Es injusto que las personas que militan y hacen campaña no tengan incidencia en las decisiones de un gobierno frenteamplista? Capaz que sí. Pero así es el mundo”.
La aclaración: “Lo que hubo no fue una propuesta concreta, sino un texto preliminar que podría dar paso a una negociación informal, luego de la cual se empezaría a manejar la posibilidad de llegar a un eventual acuerdo”. Mario Lubetkin, canciller con las cosas claras.