El filósofo estadounidense de origen rumano Costica Bradatan desarrolla en este libro la idea de la práctica filosófica como un arte de la vida que, en ciertas circunstancias, puede incluso llevar a la muerte. Desfilan los nombres de pensadores como Sócrates, Simone Weil, Hipatia de Alejandría, Giordano Bruno y Tomás Moro, entre otros que dedicaron sus reflexiones al asunto de la vida y la muerte o llegaron a honrar sus convicciones hasta el punto de sacrificar la existencia física.