“Uruguay alcanza niveles récord en inversión en Ciencia y Tecnología con 680 millones de dólares en 2022. ¿Cuánto se invierte en Ciencia y Tecnología en Uruguay?”, decía el posteo subido por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) a la red X el pasado sábado de mañana. Luego aparecía un link a una página de la agencia en la que se nos invitaba a conocer la respuesta a la pregunta planteada.

Al entrar entonces al sitio, podía leerse que “en 2022, el monto invertido en Actividades de Ciencia y Tecnología (ACT) a nivel nacional alcanza su máximo histórico, llegando a 680 millones de dólares, lo que representaba un incremento del 28% respecto a 2021 (150 millones de dólares corrientes)”.

Dentro de las Actividades de Ciencia y Tecnología, la investigación y desarrollo (I+D), dice la nota, “también registró su máximo valor desde que se releva el indicador, llegando a 439 millones de dólares. Esto implica un incremento de 18% con respecto a 2021 (66 millones de dólares corrientes)”.

También se sostiene que “para facilitar la comparabilidad internacional, estos datos se suelen mostrar en relación al Producto Interno Bruto (PIB)”, por lo que a continuación se sostiene que “en 2022, el monto destinado a I+D representa el 0,62% del PIB”. El dato era de importancia: hasta el año pasado, el último dato disponible sobre inversión I+D, proporcionado por la propia ANII, la situaba en 2021 en 0,44%, tal como fue recogido por la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt), y comentado en una nota aquí publicada.

Aunque fueran unos pocos decimales, ¿habíamos crecido tanto? Bueno, no tanto: la ponderación de ciertos datos del sector privado llevó al portal Prisma de la ANII a corregir sus datos anteriores. De esta manera, el pico de inversión respecto al PIB se ubicó en 2020, cuando se destinó a I+D 0,68%, para luego bajar a 0,63% en 2021 y a 0,62% en 2022. El cambio en estos datos afectaba a la serie temporal desde 2018 (cuando se destinó a I+D 0,51% del PIB).

Luego en la página de la ANII se señalaba que había un gran cambio en la estructura de la inversión nacional en I+D, ya que mientras “la inversión pública en I+D históricamente ha representado alrededor del 70% del total invertido a nivel país”, se reporta que “a partir de 2019 se observa un cambio en esta tendencia, a raíz del crecimiento en la inversión privada”. En 2022, según estos datos, “el sector privado representa el 47% de la inversión realizada en I+D a nivel nacional, por lo que la inversión del sector público pasó a ser el 53% del total”.

Los datos recientemente divulgados pueden consultarse en el portal Prisma.

Reacciones

Para ser un fin de semana, el posteo en redes de la ANII provocó una reacción en la comunidad de investigadores, que comenzaron a intercambiar mensajes con sus primeras impresiones. En la red el tema comenzó a tratarse.

“El portal Prisma de ANII acaba de publicar el relevamiento anual de inversión en Actividades de Ciencia y Tecnología”, posteaba Alberto Majó, director de la Dirección Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Dicyt). “La información corresponde al año 2022. Tomando la inversión en I+D como porcentaje del PIB, Uruguay se ubica en segundo lugar detrás de Brasil en América Latina”, agregaba.

Mientras algunos bajaban los datos del relevamiento de Prisma y compartían notas, algunos comenzaron a mostrar su perplejidad ante algunos de los datos. Uno de ellos fue Edgardo Rubianes, quien fuera director de la ANII entre 2007 y 2011.

Allí, con emojis y demás recursos de la red, comentaba su asombro por el aumento en I+D del Ceibal, que en dólares pasaba de “2 millones en 2021 a 65 millones en 2002”, el Ministerio del Interior, que en esos mismos años pasaba “de 0 a 8 millones”, y Presidencia, que hacía lo propio de “0 a 36 millones”.

En estas páginas iremos abordando el tema con diversos actores. Por lo pronto, comenzamos publicandos un artículo firmado por la Comisión de Políticas de I+D de Investiga uy, la asociación de investigadoras e investigadores del Uruguay, en el que hacen un análisis más detallado del tema y con una mirada más amplia de lo que permite la red X. El espacio queda abierto para el intercambio productivo sobre estos datos sobre la inversión en investigación y desarrollo.