La Organización Panamericana de la Salud (OPS) brindó una sesión informativa este jueves en la que alertó sobre el aumento de los casos de dengue en el mundo y, sobre todo, en América. Jarbas Barbosa, el director del organismo, junto a un grupo de especialistas, dieron detalles sobre el comportamiento de la enfermedad, cifras sobre casos y mortalidad e información sobre las vacunas.

En cuanto a las cifras, Barbosa detalló que hasta este martes se registraron “más de 3,5 millones de casos y más de 1.000 muertes en la región”, lo que representa “tres veces más de lo reportado” en el mismo momento de 2023. Según el jerarca, Brasil, Paraguay y Argentina son los tres países más afectados por la epidemia, ya que concentran “el 92% de los casos y el 87% de las muertes”.

La epidemia “sigue un patrón estacional”, por ello actualmente se registra un aumento de casos en el sur, debido a que ahora las condiciones son cálidas y lluviosas. Además, en países como Costa Rica y Guatemala, en los que se espera un aumento de casos para los próximos meses, “ya se está registrando el aumento”. Actualmente, hay casos en áreas “donde antes no había transmisión endémica y algunos países podrían no estar preparados para esto”, agregó Barbosa. Asimismo, en 2023, a pesar de que ya comenzaban a aumentar los casos, la tasa de mortalidad estuvo bajo 0,05%, lo que representa “un dato importante”, porque en general “se suele disparar” en estos contextos.

Por otra parte, el director del organismo mencionó algunos de los factores que “favorecen la dispersión y la transmisión” del dengue. Las causas medioambientales que generan aumento de temperaturas y eventos climáticos “extremos” que llevan a la población, por ejemplo, a almacenar agua de manera “no adecuada” e inundaciones, así como la urbanización “no planificada” y la eliminación no adecuada de residuos son los escenarios más favorables para los picos de transmisión del dengue.

Sobre el rol de la OPS en la epidemia, Barbosa expresó que la organización no cuenta con un “monitoreo riguroso” en la región, pero que durante los últimos 12 meses se han emitido nueve alertas y “actualizaciones epidemiológicas” que proporcionan a los estados miembros “directrices esenciales” para prevenir y controlar la enfermedad. En este momento, todo va en dirección de “evitar las muertes”, agregó.

Vacunas y tecnologías para el control del vector

Los distintos expertos de la OPS se refirieron a temas vinculados a la prevención del aumento de casos y a posibles herramientas que colaboren con la tarea, entre ellas, las vacunas. Los especialistas explicaron que en varios países de la región la vacuna que se suministra en dos dosis está disponible, pero que por varias razones “no controla transmisión que hay en el momento” y tiene un alcance limitado, ya que se recomienda de los seis a los 16 años.

Hoy la vacuna tiene “producción limitada”. Argentina y Brasil “son los países que más la utilizan” porque tienen “un sistema de registro y vigilancia que da las condiciones para saber y evaluar cómo se comporta la vacuna”, indicaron.

A su vez, señalaron que las personas que se vacunan luego de haber tenido dengue, según estudios fase 3, obtienen una mayor protección. Sin embargo, la vacuna que es “tetravalente o balanceada” no tiene la misma eficacia para todos los serotipos de dengue. En principio, “es fuerte” contra el serotipo dos, porque es el que más circulaba cuando se creó, pero para los tres restantes “es difícil” determinar la eficacia.

Por todos estos motivos, la recomendación actual de la OPS a los países miembros es que idealmente la vacunación debería haber pasado por un estudio fase 4 “para completar eficacia y seguridad de la vacuna, especialmente en serotipo 3, 4 y en quienes no han tenido dengue.

En ese sentido, adelantaron que se encuentra en estudio una nueva vacuna de dosis única que en este momento está en fase 3, y que de pasar las siguientes pruebas quedaría disponible en 2025.

Por el momento, la mejor herramienta de control sigue siendo la eliminación de los criaderos de Aedes aegypti y, en esa línea, la OPS mencionó nuevos métodos que se utilizan para controlar el vector. Uno de ellos es la esterilización, método con el que ya se está experimentando en Uruguay. El otro es el uso de Wolbachia, una bacteria que se encuentra en muchos insectos pero no en el Aedes aegypti. Para erradicarlo, lo que se hace es liberar mosquitos machos con la bacteria que se aparean con hembras que no tienen la bacteria, de forma que los huevos no generan crías y así se reduce la población. Según expertos, aunque está en sus inicios, es una de las técnicas de erradicación “más avanzadas”.