“Amamos nuestra fauna y la defendemos”, decía un cartel sostenido por una niña. Ella fue una de las tantas personas que se unieron en la “cadena humana” convocada por la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras y Amigos del Océano en la tardecita de este martes. En distintos puntos de Rocha, Maldonado, Canelones, Montevideo, San José y Colonia, los participantes se tomaron de las manos para manifestarse bajo la consigna “¡Uruguay, su mar y sus territorios, libres de petroleras!”. Las organizaciones, que aprovecharon la presencia de turistas, celebraron la reunión de “cientos de personas en nuestras playas pidiendo reflexión, respeto y amor por nuestros mares” y aseguraron que defienden “la vida, nuestro océano, la fauna, el turismo”.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
La actividad nació como respuesta a las autorizaciones ambientales previas que otorgó el Ministerio de Ambiente a las cuatro empresas –Searcher Geodata, CGG Services, APA Exploration y PGS– que presentaron proyectos de exploración sísmica en el mar uruguayo.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
No es la primera vez que las organizaciones socioambientales se movilizan por este tema. Sin ir más lejos, el evento tiene lugar tres semanas después de que una multitud saliera a las calles de varios departamentos con el mismo objetivo: pedir “un mar libre de petroleras” y, además, reforzar su reclamo presentando más de 21.000 firmas en el Ministerio de Ambiente. Durante la instancia, los colectivos recordaron la medida cautelar que presentaron ante la Justicia con el objetivo de frenar la actividad extractiva y solicitaron a Ancap que “las empresas no inicien la prospección sísmica, no realicen perforaciones y no movilicen buques ni equipos hasta que se decida la acción de nulidad absoluta de los contratos”. En paralelo, pidieron a las autoridades del Ministerio de Ambiente que “no aprueben los Planes de Gestión Ambiental de estas empresas hasta que se expida la Justicia”. Las organizaciones entienden que la búsqueda de hidrocarburos “reinstala la lógica fósil, “contradice” la política nacional de transición energética” y coloca a Uruguay en “una posición incoherente con sus propios logros”. Por otro lado, también han puesto sobre la mesa los daños que puede generar la actividad sísmica en la biodiversidad y las comunidades.