La CAP-L quedó acéfala tras la muerte de Fernández Huidobro

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La Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L) es uno de los grupos más golpeados del Frente Amplio (FA), al punto de que está al borde de desaparecer. Antes de las últimas elecciones se habían escindido varias figuras importantes. En octubre de 2013 renunció a su banca el diputado Juan Carlos Souza, quien dejó el escaño a su suplente, Nicolás Pereira. Para las elecciones de 2014, Car...
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La Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (CAP-L) es uno de los grupos más golpeados del Frente Amplio (FA), al punto de que está al borde de desaparecer. Antes de las últimas elecciones se habían escindido varias figuras importantes.

En octubre de 2013 renunció a su banca el diputado Juan Carlos Souza, quien dejó el escaño a su suplente, Nicolás Pereira. Para las elecciones de 2014, Carlos Gamou, diputado por la CAP-L desde la creación del grupo hasta ese año, se separó y presentó la lista 890; ese año, Pablo Álvarez, ex director general de secretaría del Ministerio de Educación y Cultura, y Nora Castro, ex diputada y otrora integrante del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública, entre otros, conformaron la lista 764, Frente en Movimiento. En las elecciones de octubre, la agrupación encabezada por Eleuterio Fernández Huidobro se presentó con Luis Rosadilla como segundo candidato al Senado y Ángel Sánchez como titular a la Cámara de Diputados. Los resultados de los comicios fueron nefastos para el sector, que terminó perdiendo su senador y sus dos diputados. El golpe de gracia lo recibió el 5 de agosto de 2016, cuando falleció Fernández Huidobro, hasta entonces ministro de Defensa Nacional.

Hoy, el destino de la CAP-L es incierto, ya que el sector quedó acéfalo y muchos de sus dirigentes o bien se desvincularon o están desperdigados por el interior del país. Víctor Braccini, ex director de Servicios Sociales del Ministerio de Defensa Nacional, dijo a la diaria que después del fallecimiento del Ñato quedó un vacío. “Hasta que no haya una reunión a nivel nacional no se sabe qué va a pasar”, explicó. Después del 5 de agosto de 2016 sólo hubo una reunión. Según Braccini, hay dos posibilidades: o el grupo se disuelve, o se junta con otros grupos más chicos, porque “empezamos a no pesar”. “Estamos un poco desorientados, no sabemos hacia dónde vamos ni quién está. Yo me vine para el interior [Bella Unión], pero todo se cocina en Montevideo. Ahí está el centro del poder, la prensa, es donde más votantes hay, y uno espera acompañar lo que pase en Montevideo. Alguien tiene que decidir si [el grupo] se termina o nos juntamos con otros y seguimos”, señaló.

Por su parte, Jacqueline Dárdano, tercera en la lista al Senado en 2014, dijo que este año decidió dedicarse a su familia. “El año que viene, si los compañeros toman algún tipo de decisión con la que esté de acuerdo, continuaré. Sin dudas, voy a seguir en política, porque tengo ideas propias”, señaló. Dárdano, que apoyó al nacionalista Carlos Enciso cuando fue electo por primera vez intendente de Florida, dijo que no sabe nada de la interna de la agrupación ni de las actividades de Luis Rosadilla, y agregó que no tiene comunicación alguna con el FA. “La CAP-L es una rama importante, tiene el legado de un referente histórico. No debería morir y quedar en un cuadrito en la pared. El FA necesita cambios urgentes, falta que llegue a la gente. Hay un descuido en la organización”, consideró. Según dijo, se entera de las actividades del FA por las redes sociales.

Juan Carlos Souza explicó a la diaria los motivos de su alejamiento. “En octubre de 2013 dejé la banca por una definición personal, para que el lugar lo ocuparan nuevas generaciones, y en la banca quedó mi suplente, Nicolás Pereira. Después, en 2014, el distanciamiento fue por desavenencias políticas. Veía venir lo que aconteció, la propuesta iba rumbo al precipicio. Lo que faltó fue darle espacio a la gente joven, que estaba taponeada”.

Otro de los dirigentes que ya no pertenecen a la CAP-L es Javier Salsamendi. “El proceso [de distanciamiento] fue muy largo, y la verdad es que no es algo en lo que haya reflexionado mucho, ni en forma personal ni con otras personas. No forma parte de ninguna de mis preocupaciones en este momento”, dijo. Tampoco pertenece a la agrupación desde hace mucho tiempo el director nacional de Evaluación y Monitoreo del Ministerio de Desarrollo Social, Juan Pablo Labat.

Varios integrantes de la CAP-L se refirieron a Rosadilla como la persona indicada para preguntarle por el futuro de la agrupación. la diaria se comunicó con él pero se negó a dar declaraciones a este medio.

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