El Desfile de Escuelas de Samba, coorganizado entre la Asociación de Directores de Escuelas de Samba de Uruguay y la Intendencia de Montevideo, viene creciendo en popularidad año a año. La zona reservada para el público estaba colmada la noche del viernes. Había más gente, mayor presencia policial, un alto nivel de producción y se respiraba una energía vibrante. Desde las 19.30 y hasta entrada la madrugada las escuelas recorrieron la avenida 18 de Julio, desde la plaza Independencia hasta la plaza Libertad.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Alejandra de los Santos, integrante de Imperatriz, dijo a la diaria antes de desfilar: “Queremos dejarlo todo en la avenida y ganar”. Contó que es oriunda de Artigas y durante toda su vida bailó allá. Este es su primer año en el desfile de Montevideo y toda su familia forma parte de la escuela. “Estoy con toda la energía”, declaró.
A puro samba ocho escuelas presentaron sus enredos, que son historias sobre un tema, a través de sus alas: comisión de frente (que realiza una coreografía que introduce el tema), alegorías y accesorios (carros alegóricos y esculturas de diferentes materiales con figuras alusivas a la trama), alas de baile, cuerpo de bahianas, mestre y portabandera, portaestandarte, destaque, reina de batería, madrina de batería, passista femenina, passista masculino, fantasía y batería, que presenta el samba enredo, la parte de la historia que se cuenta con música y canto.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
En el público había hinchas de las distintas escuelas que lucían camisetas y cantaban a viva voz cuando le tocaba el turno a su gente. Esta particularidad es destacada año a año por integrantes de los conjuntos: el trabajo durante el año requiere gran implicación de las familias y de los barrios. La energía comunitaria se notó esta noche.
Sabrina Cuello, madrina de batería de Mocidade Unida, escuela ganadora del desfile del año pasado, contó: “Venimos a defender el título con muchas ganas. [Hicimos] mucho esfuerzo, laburamos un año entero. Resta disfrutar y agradecer esta noche a nuestra mae Iemanjá, que es la que homenajeamos hoy. Con la bendición de ella vamos a pisar la avenida”.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
El nivel de trabajo durante el año, concordaron integrantes de todas las escuelas, es enorme. Tienen que armar los carros alegóricos, los trajes, las figuras y cada ala tiene que trabajar en su manera de representar el tema para que la visión global del espectáculo tenga coherencia, narre la historia y transmita alegría.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
El jurado, integrado por referentes del samba provenientes de Brasil, evaluó con atención el desempeño de cada escuela. Su trabajo se divide en módulos, además de la visión global. El módulo musical lo conformaron Carlos Roberto Costa y Víctor Hugo Silva Do Nascimento; el módulo danza, Salmo Silva y Tania Aparecida Amaral; el módulo visual, Katia Ribeiro y Erico Oliveira Leoti. La presidencia del jurado estuvo en manos de Claudia Carcamán.
Entre escuela y escuela siempre hay distancia para que la música no se mezcle y se pueda apreciar el espectáculo completo. En esos momentos de silencio niñas y niños saltaron las vallas y jugaron por la avenida corriendo y gritando.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Hakeem Da Silva forma parte de la directoría de la batería de Barrio Cerrito, es decir, el grupo de personas que lidera la batería, marca los cortes y los cambios. Tiene que organizar el toque de más de cien personas. Aseguró que “es una pasión que se lleva todos los días, no hay descanso. Son muchas horas de laburo y está demás”.
Un tema que surge año tras año es el nivel de apoyo estatal que reciben los conjuntos, que tienen niveles de inversión económica elevados para el desarrollo de sus enredos. Alejandro Blanco, director general de Imperio Preto e Branco, opinó: “Es un trabajo arduo, de hormiga, y el apoyo es mínimo. El gasto es de más de $ 500.000 por escuela. Manifestamos que se tenga en cuenta eso a la hora de la premiación”. Sobre cómo se sentía antes de desfilar, aseguró que “llego cansado pero cuando veo la escola armada es un placer inmenso. Lo vamos a dar todo”.
Escuela de Samba Gres Asabranca.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Los fallos del Desfile de Escuelas de Samba se darán a conocer en el correr de la jornada del sábado.
Detalles de evaluación
El módulo musical se divide en: armonía musical (constancia, intensidad, sintonía, interpretación y afinación), samba enredo (adecuación de letra al enredo, identificación de características rítmicas propias del samba de enredo; objetividad, claridad y precisión de la letra, organización cronológica del enredo como se presentó en la ficha técnica, perfecta conexión de los versos con los diseños melódicos), y batería (ejecución, afinación, sustentación, conexión, ecualización).
Foto: Rodrigo Viera Amaral
El módulo visual se compone por: tema enredo (respetar el orden del organigrama), fantasías (se monitorea la falta de elementos clave como cascos, hombreras y accesorios, también la presencia de elementos ajenos como mochilas, riñoneras, lentes), alegoría y accesorios (concepción, efecto integral, terminación, presentación, creatividad).
El módulo danza incluye: mestre sala y portabandera (correcta ejecución de pasos obligatorios, integridad de la fantasía), comisión de frente (sincronización y ejecución de la coreografía, saludo al público, interacción con elemento escenográfico si lo hay), evolución (regirse por lo manifestado en la carpeta de presentación y no realizar urlas o gestos agresivos al público o al jurado, desenvoltura, desempeño rítmico, expresión corporal, continuidad, sintonía).
Escuela de Samba Gres Asabranca.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Visión global: contenido plástico, contenido artístico, contenido técnico, armonía visual y presentación integral.
Los jurados de cada categoría puntúan además visión global. Todos los módulos tienen un total de 60 puntos, por lo que el puntaje máximo que puede obtener una escuela es 240.
Escuela de Samba Imperatriz.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
.