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Martín Souza.

Foto: Diego Vila

Martín Souza, de La Trasnochada: “El carnaval tiene unas cuantas cuestiones que son súper caretas”

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Uno de los referentes de la murga asegura que su colectivo es “una forma muy honesta de hacer murga, música y carnaval”.

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La historia de La Trasnochada empezó a gestarse en Murga Joven allá por 2007. Dos años más tarde, la murga ingresó al carnaval mayor y de la noche a la mañana se hizo de un nombre que la tiene entre sus principales animadoras cada febrero.

Al frente de la murga, es un clásico ver a Martín Souza, director, arreglador coral y uno de los letristas de este grupo que, según él, le sirve para encontrar “algo parecido a la felicidad”.

Sus comienzos en la fiesta de Momo fueron como guitarrista en la banda musical de Cyranos en 2002. Después salió un tiempo en parodistas, pero cuando llegó a la murga no soltó más la galera y el frac.

Elogiado por su calidad para componer y arreglar, líder natural del “cuadro del barrio” junto con Maxi Orta, Souza habló con la diaria de cómo transita un nuevo carnaval con La Trasnochada, los vaivenes del concurso, las polémicas del pasado y la necesidad de “disfrutar” para seguir adelante en carnaval.

Foto: Diego Vila

Sos parte de una murga que sale desde hace muchos años de forma ininterrumpida y que afianzó un vínculo fuerte con su hinchada, que es de las más incondicionales de carnaval. ¿Qué es La Trasnochada para vos?

Es un espacio recontra importante, que atesoro mucho, primero, porque formo parte desde el inicio. Nunca dejé de estar, porque más allá de que un año no subí, estuve escribiendo y colaborando con los arreglos y el espectáculo. Son casi 20 años de murga y de este grupo, al que cuido mucho y que sirve para encontrar algo parecido a la felicidad, tanto en lo artístico como en lo humano.

Segundo, está la comunión con la gente. He pensado bastante en eso últimamente y a veces como que no encuentro el sentido. Lo que se me ocurre decirte sobre ese tema es que somos el mismo grupo creativo desde hace tiempo y tenemos una forma de decir. Determinada honestidad y versos genuinos. No sé si buenos, malos o más o menos. Como todo colectivo artístico, con años distintos. Pero sí una forma muy honesta de hacer murga, música y carnaval. Por eso creo que hay mucha gente que nos sigue y que año tras año llena los ensayos y el Teatro de Verano por la manera y la identidad que hemos mantenido.

También porque cuando un compañero se ha tenido que bajar, la búsqueda de componentes [para reemplazarlo] ha sido en una órbita hacia un costado. Gente que se quiera quedar, que sea amiga de alguno. Me parece que eso también el hincha lo valora. Es como una búsqueda de voces nuevas.

No son de ir a contratar figuras con trayectoria o de otras categorías. ¿Por qué?

En el inicio siempre intentamos armar nuestra murga con los que están cerca y no tanto con el ideal de una sonoridad. Se hace el espectáculo con la gente que está, no se busca la gente para hacer un espectáculo. Ese es el principio. Ya en estos últimos años es más como una militancia –aunque quizás sea mucho esa palabra– de buscar sonidos nuevos, caras nuevas, personas no tan conocidas. Por ahí viene la idea del colectivo.

La Trasnochada, así como Falta y Resto en los últimos tiempos, ha apostado a la utilización de músicas inéditas. ¿Cómo vas con ese tema y cuánto hay de eso en el espectáculo de este año?

Este año probablemente un 80% sea inédito. Es mucho. El cuplé de las medias es todo inédito menos la canción final. El de la maestra es todo inédito. Casi todo el saludo también. La canción final del espectáculo es inédita, algunas partes de la retirada… En mi caso, me nace, y a veces la palabra me pide una música que no existe o que existe algo parecido y me sale más componer. Desde siempre me gustó componer y lo he volcado muchísimo a la murga. Tuve la suerte de que los compañeros me apoyaran en ese andar.

En el caso de la Falta creo que ha sido –por lo menos en otros años– una búsqueda distinta. Tengo recuerdo de haber escuchado a algún referente plantear que para ellos el futuro de la murga era todo inédito. Yo en eso discrepo un poco. A mí me gusta también en la murga cuando uno reconoce una melodía deformada, disfruto de eso. A mí lo que me pasa es lo que te dije, a veces me aparece la música con la letra, me es bastante natural, orgánico. El camino de la murga va medio por ahí.

Es un riesgo, porque podés crear melodías que no agraden…

Hemos tenido la suerte de meter melodías que la gente recuerda –“Un martes cualquiera” [canción final de 2019], algunas de las bajadas–, pero es un riesgo que se corre porque sí, es totalmente inédito, música y letra. Nunca me detuve a pensar en eso, pero sí está la posibilidad de que no enganche, como en todas las cuestiones artísticas. Nos ha pasado de escribir un cuplé con Maxi [Orta] creyendo que va a matar y que no pasé nada. O al revés, y termina siendo una bomba. Calculo que les pasa a todos lo que escriben en carnaval.

¿Cómo viene la recepción de la propuesta 2026?

Es un espectáculo que nos gusta mucho y que con esto de Los falsificadores de siempre busca una forma de decir. El primer bloque expone una cosa que pasa con el carnaval de hace mucho tiempo: hay mucha cosa copiada y nosotros no somos la excepción. Caemos muchas veces en lugares comunes o cositas “robadas” de internet. La idea es exponer un poco esta situación y entender que es más importante algo creado desde cero. Siempre el original va a ser más importante, ese es un poco el leit motiv del espectáculo.

Después, como todo, tenemos momentos que calan un poco más hondo que otros. Las puntas y el cuplé de la maestra han tenido una recepción tremenda. Justamente son algunas de las cosas que no me hubiera gustado no escribir, porque las maestras están en una primera línea contra situaciones violentas que son terribles, y la retirada habla de la vida y la amistad –temas a los que nosotros les hemos cantado siempre–, pero con el detalle de que refiere a Diego Pajarito Scornajenghi [fallecido en mayo pasado], que es un hermano para la murga. Era inevitable dedicarle unos versos a él.

En el carnaval nos vemos bárbaro, los tablados han sido divinos. En cuanto al concurso, creemos que tenemos un espectáculo contundente, pero el concurso realmente pasó a un segundo plano para esta murga. Está bueno tratar de estar lo más arriba posible en las posiciones, jugar a esto de forma sana, pero también con lo reciente que pasó con Agustín Ríos [el integrante de Doña Bastarda que falleció hace unos días], el concurso pasó a otro lugar. Hay que entender que tenemos la posibilidad de subir y cantar con un montón de amigos. También son los años, que no vienen solos y uno empieza a valorar otras cosas.

¿Se resignificó lo de su retirada con lo que les pasó a Agustín y a Doña Bastarda?

Totalmente. Nos pasó fuertísimo en los tablados. La retirada se resignificó porque hay un montón de lugares donde encontrábamos un poco toda esta situación y esta desgracia que les pasó a Agustín, a la familia y a la Bastarda.

Acá en la murga hay muchos amigos de Agustín, que se criaron de gurises cantando juntos en el Carnaval de las Promesas. En mi caso, también tenía una amistad de carnaval, porque era un pibe divino. Y nada, estamos vibrando muy empáticamente con esto. Estamos pensando hoy no tanto en la tristeza, sino en que es muy difícil hacer un espectáculo con momentos de humor. Pensamos que tenemos la posibilidad de estar acá, disfrutar quién sabe hasta cuándo. Quizás es medio naíf o filosófico, pero bueno, es en la que andamos ahora.

"La de Cosse fue una intendencia súper canceladora”.

La Trasnochada es una murga que no se guarda nada para decir y generalmente tiene en sus textos algún momento en el que levanta polémica. Incluso después de las placas de Varones Carnaval, ustedes cantaron lo que pensaban, pese a las críticas. ¿Cómo se manejan con eso?

Cuando creés que es injusto y cuando sentís que no le debés nada a nadie, tenés que afrontar, poner la cara y cantar lo que realmente sentís. No se trata de autocensurarse por esa corrección política que nos hace un poco deshonestos. Por supuesto que acompaño un montón de luchas que tienen que ver con el feminismo y un montón de reivindicaciones que se han hecho –no solamente en el carnaval– y que han mejorado nuestra sociedad, pero hay veces que algunas son un poco injustas. En esos momentos creímos que el camino era afrontar y cantar nuestras verdades. Después las consecuencias son las que tenemos hoy en día. Quizás algunas personas no nos siguen más, pero también hay otras tantas que reafirmaron el vínculo con la murga, que entienden hacia dónde vamos.

También hubo en algún momento personas que interpretaron cosas que no iban por ahí. Pero quién es uno para decirles “che, mirá que no escribí esto por tal cosa”. Te pongo un ejemplo: en 2021 escribimos una retirada que decía: “Aunque la cosa se ponga fulera, nunca podrán mantenernos callados”, que hablaba directamente de lo que pasaba con el gobierno de [Luis] Lacalle Pou. Eso era para 2021, antes de que sucediera todo lo de la página [Varones Carnaval], y después el carnaval se suspendió y la presentación fue en 2022. Mucha gente pensó que era una respuesta a lo que había salido en Instagram, pero no tenía absolutamente nada que ver. No podemos aclararle a cada persona. Que lo interpreten como quieran, es la ley del juego.

Pero también recuerdo críticas a Daecpu por el supuesto favoritismo de la intendencia por Mi Vieja Mula, la situación con una miembro del jurado y, por ejemplo, lo de este año referido a los paquetes que hacen otras murgas.

Porque creemos que el carnaval tiene unas cuantas cuestiones que son súper caretas. Y no podemos dorarnos la píldora entre nosotros por más que somos compañeros con los demás y es todo “ay, vamo arriba”. No, nosotros pensamos que no está bueno: los artistas se deberían cuidar entre sí y que sea un poco más parejo. Las murgas que están arriba y suenan no deberían cobrar el mínimo como sucede.

También creíamos que en aquel momento [en 2019] Daecpu funcionaba muy mal. Qué sé yo, no velamos solamente por lo que nos pasa a nosotros. Intentamos que para la gente que sale en carnaval sea más amable el escenario, y mucho más para los que recién ingresan a este concurso y a esta fiesta, porque nosotros sí pasamos por situaciones en el comienzo. El primer carnaval que pasamos la prueba de admisión hicimos 20 tablados. Había gente que te metía el gaucho. Desde el lugar en que estamos tratamos de que los demás no pasen por esas situaciones.

A su vez, creo que la intendencia pasada, la de Carolina Cosse, fue súper canceladora. Hemos tenido reuniones con gente que nos decía que no estaba para esa, pero nosotros sufrimos situaciones de cancelación. Y bueno, convivimos con eso. Tampoco me voy a poner en plan víctima, porque si hay una persona que sufrió situación de abuso –volviendo a este tema–, es mucho más grave. Pero tampoco esa cosa de que no le pasó nada a la murga: eso no es cierto.

Llevan casi dos décadas saliendo sin descanso en carnaval, algo poco común en la categoría. ¿Se puede decir que hay Trasnochada para rato?

Antes decía que sí, y yo creo que sí. Pero lo vemos en el hoy. No descarto que algún año la murga pueda parar y tomarse un descanso por un tiempo. Y no descarto tampoco que algún día esto se termine. Son romances. A uno le tiene que gustar. Más allá de que esto es un laburo y está lo económico, a uno le tiene que gustar y disfrutar. No descarto que se termine el amor, las ganas de cantar, o que uno se enamore de otra cosa.

Hoy por hoy, la murga está entera, disfruta mucho del carnaval. Apenas termine, vamos a hacer un teatro El Galpón, una gira por España y otras actividades que nos importan. Por ahora, seguimos con muchas ganas.

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