Vasco da Gama le ganó a Boca Juniors 1-0 en su visita a La Bombonera, y definirá la semifinal con esta ventaja la semana que viene en el Maracaná. El gol, en el primer tiempo, lo hizo Adson para el equipo brasileño que tuvo al uruguayo Alan Saldivia como titular en la zaga central, y que en el segundo tiempo tuvo el ingreso de José Luis Rodríguez, quien salvó una chance clarísima que era el empate de Boca en la última del partido.
En el xeneize fue titular Leandro Lozano, que no tuvo un buen partido, y en el segundo tiempo entró para calzarse la cinta de capitán Miguel Merentiel, que empezó el partido en el banco porque el técnico Rodolfo Arruabarrena prefirió jugar con el ecuatoriano Enner Valencia, que venía convirtiendo seguido.
La visita se impone
El juego arrancó con gran intensidad, una dinámica propiciada por el xeneize que, con la obligación de la localía y el empuje de su gente, salió con intenciones de llevarse por delante a Vasco. Pero el equipo brasileño no demoró en plantarse y desafiar el partido que proponía el xeneize, exhibiendo categoría y calidad para torcer el trámite y transformar aquella agresividad de Boca en nervios y apresuramiento.
El equipo de Arruabarrena funda su fase ofensiva en la subida de los laterales, y Vasco empezó a encontrar los espacios a sus espaldas, además de presionar arriba y complicar a Boca cada vez que buscó moverla en salida. Lozano, que se consolidó como un engranaje fundamental en este esquema, estuvo muy impreciso, perdió un par de pelotas peligrosas abajo y no influyó en ataque, como tampoco lo hizo Lautaro Blanco por la otra banda. Boca no tuvo a Leandro Paredes, lesionado, y su ausencia pesó demasiado a la hora de la elaboración ofensiva.
Vasco estaba mejor y se puso en ventaja recuperando arriba, precisamente sobre la banda derecha que cubrió Lozano, de donde vino un centro justo para el cabezazo impecable de Adson al segundo palo.
Increíble expulsión
La escena de inicio se repitió en el complemento con Boca ahora obligado por el resultado, buscando adueñarse del control del partido con más empeño y ganas que juego, y con algo de suerte también, porque Vasco da Gama falló una chance clara para estirar la ventaja en los pies de Thiago Mendes.
A base de centros y pelotas quietas, Boca empezó a arrinconar a Vasco contra su arco, cuando llegó una incidencia insólita que quebró el partido: la expulsión en Vasco da Gama del colombiano Andrés Gómez. El árbitro chileno Piero Maza, que a veces parece ponerse algo nervioso, le sacó dos amarillas en pocos segundos, la primera por no dejar sacar, y la segunda por un empujoncito del jugador que pretendía que el tiro libre se ejecutara más atrás. Gómez quedó indignado con el árbitro y se negó a abandonar la cancha por unos minutos, hasta que sus compañeros lo convencieron.
La incidencia calentó el partido y ofuscó a Vasco, con lo que Boca, con uno más, se fue decididamente al ataque e hizo sus méritos para empatar, con dos o tres ocasiones bien generadas que no pudo aprovechar, antes de los minutos en los que, urgido por el reloj, tiró centros desde todas partes, finalmente improductivos. Vasco resistió, al límite, y se lleva un triunfazo.