Rivera. El plan tenía sentido. Esconderse en una estancia del lado uruguayo, desde allí preparar un regreso y, ya en Brasil, liderar un alzamiento contra Lula. Pero la abundante presencia de árabes musulmanes en la ciudad fronteriza lo asustó, y más aún lo asustaron los precios del lado uruguayo, que amenazaban con quedarse con el 90% de las siete toneladas de dólares en efectivo que logró recolectar durante su huida.
La Antártida. En medio del ajetreo de la huida, Bolsonaro consideró más que razonable la propuesta de un asesor de esconderse en el continente helado. Pero ya estando allí, el asesor le explicó que ese era un lugar ideal porque en caso de que alguien viniera a buscarlo podría ir hasta el borde de la Tierra y colgarse de la parte de abajo con ayuda de unas ventosas. Enfurecido, Bolsonaro echó del avión a su asesor terraplanista y despegó.
Bariloche. Según datos del Tribunal Electoral de Brasil, el 99% de los brasileños que viven en el resort argentino votaron a Bolsonaro. Tras un ofrecimiento del Círculo de Amistad argentino-brasileño-alemán de darle refugio en una colonia escondida en los picos nevados de la zona, el hijo de Jair visitó el lugar, pero los enteritos tiroleses que vestían sus potenciales anfitriones le parecieron demasiado gay.
Managua. Javier Milei, José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella, Nayib Bukele... Bolsonaro tenía amigos de sobra en América Latina que podrían darle asilo. Pero, ¿por qué no pensar out of the box? Daniel Ortega podría considerarse un enemigo hace unas décadas, pero hoy por hoy el exlíder sandinista supera en crueldad y neurodivergencia a cualquiera de los líderes latinoamericanos de la nueva derecha. ¿Por qué Flávio no se quedó allí? Muy sencillo: Ortega no lo dejó bajar del avión porque lo consideró una persona demasiado bondadosa y civilizada.
Miami. A esta altura del viaje estaba claro que la única alternativa segura era irse a Estados Unidos. Las posibilidades que manejó fueron Washington, sede del Imperio Trumpista, Texas, sede del conservadurismo psicópata, y Miami, sede del anticomunismo anticastrista. Optó por esta última ciudad porque allí está su hermano Eduardo. Para los Bolsonaro, la familia es la quinta cosa más importante del mundo luego del racismo, el sexismo, la homofobia y el ordenamiento legal.