El miércoles de madrugada, un avión Gulfstream G400 de la empresa argentina Baires Fly partió de Puerto Iguazú, en Argentina, con Flávio Bolsonaro a bordo. Luego de una escala técnica en Guayaquil, la aeronave llegó a Miami y el excandidato a la presidencia de Brasil descendió junto con su familia. Pero el jet privado no se quedó en Estados Unidos, sino que partió casi enseguida hacia Tel Aviv, en donde permanece hasta estos momentos, pronto para despegar de urgencia. Según explicó una fuente del gobierno de Israel, el resultado de las elecciones del martes generó preocupación en el entorno de Benjamin Netanyahu, ya que la posibilidad de que el líder de ultraderecha quede fuera de la jefatura de gobierno aparece como muy factible. “Si Netanyahu pierde la elección de primer ministro, no va a tener más remedio que hacer lo que hizo Bolsonaro, es decir, escaparse lo más rápido posible antes de que se venga abajo su influencia en el Poder Judicial y las causas en su contra sigan su camino natural”.
Desde Washington reconocieron que están al tanto de los planes de Netanyahu, tal como estaban al tanto de los planes de Bolsonaro. De hecho, el presidente Donald Trump ordenó la construcción de un nuevo pabellón en la Casa Blanca que estaría destinado a alojar a líderes extranjeros de ultraderecha perseguidos por la Justicia.
El anuncio: “Tenemos que terminar con el centralismo porteño. Voy a mudar la Casa Rosada a Puerto Iguazú”. Javier Milei, mandatario previsor.
